Estados alterados de conciencia, una forma de sanar muy efectiva

 

 

NEOCHAMANISMO 

la expansión de la conciencia mediante el uso de sustancias visionarias es, desde su descubrimiento, un acto trascendental en la vida de una persona. Este acceso a formas no ordinarias del pensamiento y la relación con el entorno formaba parte en muchos de esos rituales que seguían pautas rígidas con el fin de que esa experiencia no quede en un mero éxtasis mental y sensorial, sino que se dirija a un conocimiento más acabado del ser y el cosmos. 

Estas pautas no sólo implicaba un contexto y un comportamiento específicos, fijados y llevados adelante por el chamán o el maestro espiritual de un pueblo. También requería de la persona que participaba un particular estado emocional, psíquico y de madurez personal. 

A veces los rituales enteógenos se llevaban adelante con asiduidad, pero en otros casos podría ser una única experiencia en la vida de la persona: desde ceremonias iniciáticas, como en los ritos eleusinos en Grecia, hasta una experiencia constante a lo largo de la vida, como en las brujas de la edad media europea o el chamanismo americano. 

Esta relación del hombre con los enteógenos se mantuvo casi imperturbable hasta que, casi a finales del siglo XIX, Occidente entra en contacto con esas poderosas sustancias modificadoras de la conciencia y, décadas después, el mundo moderno hace de las mismas una experiencia masiva, terrenal y lúdica, que reconfiguró casi totalmente la forma de acceso a la experiencia visionaria. 

En ese contexto, a mitad del Siglo XX fueron surgiendo distintos psiconautas, maestros y gurúes que comenzaron a plantear la necesidad de dotar al uso de enteógenos de un contexto interno y externo capaz de permitir abrir un cambio hacia nuevas formas de conocimiento. 

O al menos de reducir la posibilidad de trips traumáticos que tiene toda experiencia con sustancias que trabajan profundamente en la conciencia humana. 

Algunos trataron de recuperar las costumbres y rituales originarios en busca de un conocimiento milenario, mientras que otros, embebidos en el racionalismo dominante de la nueva era y a partir de un profundo ejercicio de autoexperimentación, fueron configurando pautas para llevar adelante la experiencia del uso de enteógenos en la sociedad moderna de un modo tal de evitar o reducir la posibilidad de “malos viajes” o experiencias aterradoras. 

Set & Setting es un concepto que se creó para “encauzar” la experiencia fuera de prácticas potencialmente peligrosas. Pero el trabajo que dediquemos al setting de la sesión no se traduce exclusivamente en su éxito. No es un sistema generador de experiencias trascendentales, sino más bien un modo de prevenir interferencias físicas o sociales que puedan causar incomodidad y malos viajes. 

SET O ESTADO INTERNO 

El set es pocas veces discutido, salvo en sus versiones más intelectuales. Es de común acuerdo que el individuo debería afrontar la sesión lucido, despejado, tranquilo, sin miedos o depresiones. Este cuidado por nuestro estado psíquico, físico y emocional a la hora de usar cualquier sustancia psicoactiva se hace especialmente importante cuando se trata de poderosos compuestos visionarios que suelen ingerirse en dosis altas en búsqueda de derribar las paredes de nuestro ego y pensamiento racional. 

El psiconauta Jonathan Ott dice en su texto “Preparación para una sesión con enteógenos”: “Es quizás el respeto hacia la sesión lo que distingue a la persona que se acerca a ella con un mínimo de conocimiento. El no pedir nada a la sesión más que estar abierto a lo que venga, sin quedarse prendado a ello; el afrontar lo duro precisamente porque todos los seres humanos, en mayor o menor medida, tenemos zonas oscuras en nuestra mente que esperan ser iluminadas y asimiladas; o el gozar de lo bueno sin estar esperando que nunca se desvanezca, precisamente porque,como observa la filosofía, nada en este mundo dura para siempre”. 

Esta es la parte más difícil de establecer de la experiencia psicodélica, ya que somos al mismo tiempo sujeto y chamán. No sabemos cómo va a resultar la ingestión de la sustancia y toda la preparación depende pura y exclusivamente de la prudencia y la observación. Así como sumarle ansiedad o expectativas puede interferir con el desarrollo de la experiencia, subestimar una tristeza o un mal humor puede desencadenar un mal viaje cargado de incertidumbre y pánico. Y la única forma de evitarlo es ser prudente y paciente. 

La receta, si es que la hay, pasa por aprender de uno mismo, observarse y prepararse ayuda a la experiencia psicodélica, evitando que la auto-boicoteemos con preocupaciones y temores arrastrados sin intención. Siempre antes de emprender la ruta psicodélica se debe tener la certeza de estar despejado, tranquilo y tomando con calma los imprevistos que puedan suceder. Si no es asi, lo mas aconsejable es dejar la experiencia psicodélica para otro momento. 


Observarse y prepararse ayuda a la experiencia psicodélica. Antes del viaje debemos estar despejados, tranquilos y listos para imprevistos. Si no es asi, lo mas aconsejables es dejar la experiencia psicodélica para otro momento. 


SETTING O ESTADO EXTERNO 

El setting es un concepto tan amplio como discutido. Hay quienes prefieren los viajeros puertas adentro, con musica, luces y sahumerios, a la vez que hay fanáticos de los viajes en la naturaleza, escuchando el agua o los pájaros. 

Se pueden distinguir dos “corrientes” de viajes, cada uno con su respectivo setting: 
1- El viaje introspectivo, apuntado a descubrir el interior del alma y la mente. Para este tipo de viajes se recomienda la ausencia total de estímulos sensoriales (sin música, sin olores, hay incluso quien recomienda vendarse los ojos) para facilitar una penetración hacia la profundidad de la psiquis y el descubrimiento de patrones de conducta, recuerdos dolorosos o por simple curiosidad. Un setting adecuado para este tipo de viajes seria una habitación oscura y silenciosa, con lugar para estar recostado cómodamente. Los psiconautas avanzados que encaran este tipo de experiencias suelen hacerlo utilizando dosis altas de enteógenos. 

2- El viaje extrospectivo, apuntado a una experiencia de unión con la naturaleza y los demás, requiere menos preparación. Dentro de este tipo de viajes entran las excursiones al campo, la sierra o el mar, donde se realza la identificación espiritual con la Pachamama que nos rodea, o con rituales hogareños con música, sahumerios y demás. Para excursiones a la naturaleza, debe tenerse la precaución de elegir zonas ya conocidas, para no sufrir contratiempos al desplazarnos durante el trip, y siempre teniendo el cuidado de mantenerse alejado de gente ajena a la experiencia. 

CUIDADOS GENERALES 

Tanto la música como el ambiente deben ser elegidos con anticipación. Según el gusto personal la música varía, se sugieren temas largos, con efectos sonoros y quizás puramente instrumentales. La ética o chamánica funcionan de perlas, hay quienes prefieren hindú o electrónica, mientras nuestra elección no sea demasiado estridente o violenta funcionara bien. 

Hay que tener en cuenta que en contextos urbanos, la música actúa como máscara del patrón sonoro al que estamos acostumbrados, cubriéndonos los bocinazos y gritos de vecinos que suelen alterar la experiencia. 

El ambiente debe ser cómodo y estar aclimatado de la mejor manera posible. Muchas veces suelen ocurrir cambios de temperatura corporal durante los viajes, por lo que es mejor usar ropa cómoda y fácil de poner y sacar. Debemos asegurarnos de que ningún familiar, vecino o amigo interfiera visitandonos o llamándonos por teléfono. Objetos peligrosos, como muebles con los que normalmente nos golpeamos, tijeras, etc., deben ser retirados. Cuanta mayor comodidad dispongamos para movernos por el lugar, mejores serán los resultados del viaje. 

Si vamos a realizar una experiencia grupal, es fundamental que sea con gente de confianza, amigos que comprendan y compartan los efectos que la sustancia produzca. La tensión en el grupo genera paranoias y malos trips. Es preferible charlar un buen rato antes de ingerir el enteógeno, para liberar miedos, opiniones o malos entendidos. Sin embargo, esto no excluye la posibilidad de un mal viaje, lo que puede atentar incluso contra la seguridad de los que participan en la experiencia. Los enteógenos son sustancias que provocan grandes cambios a nivel mental y emocional y especialmente en la forma en la que se procesa la experiencia sensitiva, y los psiconautas, como cualquier ser humano, son especialmente imprevisibles. Siempre se recomienda dejar a una persona “sobria” a cargo, que sea capaz de manejar situaciones extremas o simplemente inesperadas, como puede ser una visita, un accidente doméstico o el principio de un mal viaje. 

Por otro lado, podemos agregar que si es la primera vez que ingerimos una sustancia (sobre todo chamánica o vegetal) es mejor que lo hagamos puertas adentro. Nos sentiremos mejor en un entorno familiar, más allá de desconocer los efectos mentales que se puedan producir. 
“Amigados” con la sustancia podremos empezar a probar nuevos escenarios para nuestros despegues. 

LOS MILAGROS SUCEDEN DE A UNO 

A la hora de tripear cabe recordar la experiencia de Albert Hofmann. El descubridor del LSD, viajante psicodélico por exelencia, solo viajo entre 20 y 30 veces a lo largo de sus 102 años de vida, y decía que había dejado de tripear porque la sustancia ya no tenía nada nuevo que ofrecerle. 

Esta línea de pensamiento combina con las viejas escuelas de los psicodélicos. Cuando se trataba de pueblos originarios, la mayoría de las experiencias se limitaban a momentos claves de la vida, como el paso a la adultez, y eran pruebas extenuantes y prolongadas. La ingesta de un psicodélico también incluía un cuidado en la dieta y en ciertas costumbres como la limpieza o el sexo. 

En este escuela, salvo que estemos haciendo una terapia psicodélica a largo plazo, tomar cuartitos de LSD es como irse a un asado después de comer el primer chori. A pesar de lo que salgan a discutir los cientos de miles de cartoneros que colan cada fin de semana, usar LSD para ver una película o ir a bailar no es nada comparado con el poder transformador de la sustancia, a la vez que su uso constante aun en bajas dosis aumenta los riesgos de padecer problemas psicológicos en muchos casos irreversibles. Tomarse un cuartito para ver la nueva pelicula de los CHemical Brothers es una experiencia interesante a nivel sensitivo, pero de ninguna manera se puede considerar un viaje psicodélico, salvo que durante la película nos aparezca Keanu Reeves y nos cague a pedos por usar LSD para ir al cine. 



Revista THC, Nº49.

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