vinculo afectivo con el niño

El vínculo afectivo con el niño que va a nacer [Thomas Verny, Pamela Weintraub

experiencias del vínculo afectivo
experiencias del vínculo afectivo

El libro está estructurado por meses de gestación, por lo que los ejercicios recomendados para cada etapa están muy claros: relajación, audición de música clásica, baños, escritura, etc...), y encaminados a vivir el embarazo como una etapa de enriquecimiento personal, tanto para la madre como para el hijo, y a que éste crezca equilibrado y feliz gracias a la estimulación temprana recibida. Y es que, son muchos los estudios que desmuestran que, en el útero, el bebé ya tiene formadas las estructuras cerebrales necesarias para aprender, de tal manera que los estímulos prenatales recibidos por el niño influirán en su carácter, sus aptitudes e, incluso, en su salud.

incite al padre a participar en el programa, pero también establece momentos íntimos para que la futura mamá se relaja a solas con el bebé. Por otra parte, me encanta que no sólo incida en el aspecto físico de la estimulación (respiración, música, masajes...) sino que, para los autores, la comunicación psíquica entre la madre y el hijo es fundamental.

"Recuerdo a un hombre que, mientras rememoraba un incidente con su madre, entró en un estado alterado de consciencia y comenzó a hablar como si se encontrara dentro de la cabeza de su padre. El padre estaba borracho y enfadado. Quería mantener relaciones sexuales con su madre. Al instante, mi paciente se identificó con ella. Notaba la repulsión y la rabia que sentía mientras el padre se disponía a violarla. Durante toda su vida, aquel hombre se había sentido escindido entre impulsos masculinos y femeninos, entre la pasividad y la agresividad. Era una de las personas más ambivalentes que había conocido. (...) Revivir su concepción -que estaba grabada en sus células- en un entorno terapéutico de apoyo, le ha situado en el camino hacia la recuperación y la salud.


"Un próspero ejecutivo que amaba su trabajo y siempre daba una imagen de hombre activo, amigable y feliz ante sus compañeros de trabajo; por otro lado, un hombre con una actitud muy poderosa, de la que tímidamente era consciente. Sobre su trabajo, solía decir "Moriré si no me voy de aquí". Tenía frecuentes cuadros depresivos durante los que se sentía atrapado en su trabajo con la sensación de que moriría si no hacía algo distinto. Otras veces, cuando no estaba deprimido, no recordaba que lo había estado. Comenzó una terapia de regresión y se le pidió que analizara algunas situaciones de su vida que pudieran ayudarlo a entender sus episodios depresivos. Incluso así, nunca imaginó la situación, una vez había "regresado" a su nacimiento, en la que quedó atascado en la pelvis. No podía retroceder, no podía recordar, sentía un tremendo dolor en la cabeza y tenía dificultades para respirar. También solía experimentar claustrofobia y un intenso miedo de morir. Los informes médicos confirmaron que había estado encajado en la pelvis durante mucho tiempo, lo que le había producido una falta de oxígeno y haber nacido mediante fórceps. Después de terminar las regresiones, nunca se volvió a sentir atrapado en su trabajo (aparentemente habían remitido sus sensaciones claustrofóbicas) y no volvió a tener episodios depresivos (causados por la impotencia de su experiencia de nacimiento). Se encontraba más vivo en su trabajo que nunca, feliz y contento de estar allí, y no tenía la necesidad de buscar otro trabajo. Después de un largo seguimiento, estos cambios permanecieron en él."

"Cuando yo hice mi primer renacimiento vi que había nacido con mucho fuego delante mío. Le pregunté a mi madre por qué yo había visto esto, dado que en casa realmente no hay chimenea, o sea, yo sabía que había nacido en el comedor de mi casa, pero no delante de una chimenea. Mi madre se quedó muy asustada, me dijo ¿cómo sabes tu esto? Y le contesté: a través de la respiración consciente, que ha movido toda una energía en mi cuerpo que ha hecho que yo, sin dejar de tener consciencia de estar en una sala, estaba viendo quién estaba en mi nacimiento, lo que se vivía, lo que sentía yo... Mi cuerpo estaba completamente adolorido, encogido... y de pronto vi una luz de fuego, y me relajé, y lloré. Mi madre me dijo, muy asustada, que yo había nacido a la luz de una vela porque se había ido la luz en el momento en que yo nací; cosa que era muy típica en aquella época."

"Durante la mayor parte de su carrera profesional, este hombre tuvo muchos síntomas relacionados con el trauma de su nacimiento, hasta que le ofrecieron un ascenso (situación simbólica en la que tiene la oportunidad de progresar). Cuando le ofrecieron el "ascenso de su vida" lo rechazó, al parecer por su tensión alta (que le comenzó cuando le ofrecieron el ascenso). Él no tenía claro cuál era la raíz de sus síntomas. Comenzó con la terapia de regresión y, durante su "renacimiento", revivió que tenía el cordón envuelto alrededor del cuello, por lo que cualquier movimiento suponía un miedo de muerte a perder oxígeno. Esta experiencia fue fundamental para su sensación de muerte inminente (por falta de oxígeno) cuando le ofrecieron el ascenso (el progreso por el canal del parto). Su cuerpo reaccionó ante ambas situaciones con palpitaciones y presión alta. Después de la regresión, fue como si hubiera ocurrido un milagro. Entendió el aspecto irracional de su tensión alta y su miedo, y fue capaz de negociar su ascenso, del que ahora, un tiempo después, está contento de haber aceptado.

“Ingrid se acuerda de su madre y su padre haciendo el amor en un sofá en Alemania, antes de estar casados. Suena el timbre anunciando la llegada de la abuela y la tía, que habían regresado de la compra antes de lo previsto. El encuentro provoca un choque entre todos los presentes. Ingrid dice, «Mi madre estaba fuera de sí. Ella supo que se había quedado embarazada y tuvo vergüenza. En primer lugar, no había querido hacerlo, y me culpaba a mí por su problema». (Ingrid cree que este acontecimiento creó un modelo para estar siempre temerosa y sentirse culpable de herir a los demás, problema que la llevó a la terapia. También desarrolló una reacción de ansiedad específica ligada a sonidos repentinos como un timbre inesperado o el sonido del teléfono.)"

-"Aunque el tiempo que hayan estado juntos, haya sido relativamente corto, la muerte del gemelo siempre causa un impacto profundo en el otro, como demuestra el siguiente testimonio de un hombre (51 años):
“Soy el más pequeño de cuatro hermanos. Cuando era niño, solía jugar a que tenía una hermana gemela. Le hablaba, le daba órdenes, me enfadaba y me reconciliaba con ella. Era mi fiel acompañante. Insistía a mis padres en que yo tenía una hermana gemela. Mis padres no entendían mi fantasía y me contestaban que había nacido solo. Hace unos años mi madre tuvo que ser operada por un problema ginecológico y le quitaron el útero. Después de la intervención el ginecólogo le dijo que había encontrado restos de un bebé momificado en su útero. Había llevado gemelos en su último embarazo, de los que uno (mi hermana) se murió. Mi juego de niño no fue una fantasía, sino la realidad en los primeros meses de mi vida prenatal’

“El psicólogo australiano Graham Farrant tomó conciencia tras repetidas sesiones de terapia primal en el suelo de su estudio de que su madre había intentado abortarlo. Cuando le preguntó, ella lo negó. Después de otras sesiones, él tomó conciencia de cómo lo había hecho. Cuando le preguntó por segunda vez, ella lo negó nuevamente, entonces él le explicó exactamente de qué manera lo había hecho. Su recuerdo de esta experiencia en la vida fetal fue confirmada cuando su madre dijo «¡Es imposible que sepas esto! Nunca se lo he dicho a tu padre».”

“Un hombre, al que llamaré Alberto, vino a un taller preocupado por su hija, de trece años de edad. Como su mujer no se quedaba embarazada de él, recurrieron finalmente a un banco de semen, y como resultado tuvieron dos hijas gemelas.
Una de las dos había mostrado recientemente un comportamiento extraño: aparte de ser muy precoz a la hora de tener novios, llamaba por teléfono a hombres desconocidos para entablar relación con ellos cuando se encontraba sola en casa. La otra hija no mostraba ningún comportamiento especial.
En la constelación, Alberto colocó a su mujer y a sus dos hijas en una línea. A su representante lo puso detrás de ellas, solo, a una cierta distancia. Todos miraban en la misma dirección. Cuando el terapeuta introdujo delante de ellos a un hombre que representaba al donante de esperma, la hija “problemática” se le acercó corriendo para abrazarlo. Era obvio que estaba buscando a su padre biológico. La otra miraba hacia atrás, buscándole a él. Sñolo cuando Alberto se colocó delante de sus hijas, con su mujer a su izquierda y el otro hombre a su derecha, dándole las gracias por sus dos hijas, todos se sintieron cómodos.
Alberto nos contó algunos meses después que sus dos hijas estaban bien y que la conducta de su hija de hacer llamadas a hombres desconocidos había desaparecido por completo. Dijo:
“Siento que sólo ahora estoy ocupando del todo mi lugar como padre”. También la relación con su mujer había mejorado.”



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