Afinar el corazón

por Hazrat Inayat Khan

Afinar el corazón debe ser considerado como el desarrollo de la maestría sobre el yo, de manera tal que seamos capaces de discernir entre todas las influencias indeseables que vienen de nuestros contactos diarios, así como de las interpretaciones que hacemos de conceptos tales como la sinceridad y la belleza. No hay ilustración mejor que pueda hacerse de afinar el corazón, que compararlo con la afinación de la cuerda de un instrumento, donde la cuerda debe apretarse de manera tal que suene justo al tono específico que se quiere. Sin embargo, lo que es aún más difícil, es mantener el corazón afinado a una frecuencia deseada. El corazón, que es incomparablemente delicado, es el instrumento en el cual la Divina Presencia toca su música dentro de nosotros. Es así por lo tanto, que el secreto de la belleza del magnetismo de una persona habita en la pureza de la música que suena en su corazón.

La enseñanza central de todas las religiones y filosofías es una y la misma, de tener consideración por los sentimientos de otros. Si alguien ha tocado la esencia de la verdadera religión es aquel que ha entendido el misterio de todos los misterios, la profundidad del corazón sensible. Desafortunadamente, con toda nuestra inteligencia, piedad y moralidad, si existe una criatura que puede ser mas injusta e inconsiderada, es el ser humano.

Hay muchas deudas que deben pagarse en la vida y obligaciones hacia aquellos alrededor de nosotros, cuando nos volvemos menos y menos considerados cada día. Tan pronto como las cosas van mal, nosotros culpamos a los demás, o aun vamos más lejos al culpar las estrellas y los planetas, olvidándonos que hemos heredado el mágico poder de voluntad con el cual nuestro primer deber en la vida puede llevarse a cabo, esto es, el desarrollo del arte de la personalidad, de manera tal que a través de la belleza y sinceridad de nuestro ejemplo, podamos ser de gran ayuda a otros.

¿Qué se quiere decir con oración, meditación, concentración? ¿Qué se gana con ellas sino afinar el corazón? Pero, en tanto el corazón no esté afinado, cualquier forma de piedad, o moralidad o espiritualidad que persigamos, será posiblemente en vano. Hay millones de personas que oran todos los días, pero si ellas no saben que el objeto de la oración es afinar el corazón, sus oraciones no están realmente expresando lo que ellas ofrecen.

Hay tantas voces como almas, la voz no es tan solo indicativa del carácter de una persona sino también la expresión de su espíritu”      Hazrat Inayat Khan

La voz humana es una de las herramientas más poderosas que posee la humanidad. Cada palabra que pronunciamos lleva el tono de nuestro sonido como instrumento de comunicación y sanación. Comprender como entonar y usar ese instrumento de manera efectiva cambia no solo nuestra conciencia, sino también afecta a aquellos que son receptores de esos sonidos. Abrir y limpiar nuestro quinto centro energético permite una libertad de expresión que nos ayuda a varios niveles curativos y de comunicación.

 TERAPIA DE SONIDO

La terapia de sonido es una herramienta ancestral, actual y futura de sanación. Puede usarse sola o conjuntamente con cualquier otra técnica sanadora. El sonido tiene la habilidad de penetrar las células del cuerpo, la mente consciente e inconsciente, lo visible e invisible. Puede viajar a través del tiempo y el espacio.

El sonido es poderoso, suave, efectivo y puede ayudar a sanar en diversos tipos de molestias o enfermedades.

La voz es el espejo de nuestro mundo interior. Es tan único como nuestras huellas digitales y actúa como un mapa de nuestro cuerpo, personal, colectivo y de nuestra historia. Podemos enseñar a nuestra voz a modularse precisamente en aquellas áreas que necesitemos sanación, al contrario de instrumentos electrónicos que producen sonidos. La voz humana es superior a cualquier instrumento porque tiene alma, corazón y conciencia y porque además refleja la resonancia espiritual de la persona que emite el sonido. Nuestra voz tiene una imprenta espiritual con la que hemos tratado de contactar desde que nacimos, un código personal que define nuestra historia, crecimiento y raíces ancestrales.

En nuestra memoria celular hay un recuerdo de la unidad, una sabiduría heredada de conocimiento. Re-descubre y recuerda el lenguaje que has olvidado, el que tu alma recuerda, contacta con tu potencial expresivo y creativo más elevado.

BENEFICIOS DE LA TERAPIA DE SONIDO

-Relaja nuestro sistema nervioso, aliviando el estrés o la ansiedad.

-Equilibra los hemisferios cerebrales.

-Induce a un estado de meditación profunda.

-Limpia y armoniza los chakras y el aura.

-Nos ayuda a estar más en conexión con nuestra intuición y con nuestro yo superior.

-Mejora la concentración

-Ayuda a tener claridad y visión.

-Restablece el equilibrio de los órganos internos a través de la vibración.

-Estimula la energía vital (kundalini)

-Relajación profunda.

-Estímulo de la actividad de las ondas alfa .

-Equilibrio y limpieza de los chacras y del aura.

-Equilibrio de los hemisferios cerebrales.

-Regeneración celular (ADN).

-Restablecimiento del equilibrio del sistema endocrino mediante la vibración de la hipófisis o pituitaria.

-Tiene efectos positivos en casos de artrosis, problemas circulatorios, piedras en el riñón, depresiones, autismo, esquizofrenia, anorexia, bulimia fobias, problemas neuronales y otras múltiples dolencias.

-Reactiva las funciones cerebrales y neuronales.

-Sanación de áreas corporales, emociones y pensamientos.

-Estimula la generación endorfina y dopamina.

-Favorece la conexión con planos vibracionales más elevados y ayuda a elevar tu estado de conciencia.

 

La conciencia es un producto de la mente, y es lo mejor que la mente produce. Es la esencia de la mente, pero la conciencia de una persona que vive en un país puede ser bastante diferente de la conciencia de otra que vive en otro lugar, por estar construida de otros elementos. Por ejemplo, en tiempos remotos solían existir comunidades de ladrones, quienes se consideraban con derecho a robar las caravanas que pasaban por su territorio. Su moral y principios eran tales que si una de sus víctimas decía: Todo lo que poseo se los daré, si tan solo me dejan ir, ellos contestaban: No, queremos ver la sangre de tu mano. No lo dejaban ir sin herirlo. La idea según ellos era: No aceptamos nada de usted; somos ladrones, no mendigos. Arriesgamos nuestras vidas en nuestra profesión; somos valientes, y además tenemos derecho a hacer lo que hacemos. Lo mismo ocurría con algunos de los piratas en el mar. Creían que su profesión los hacia virtuosos, y desde ese pensamiento se volvían reyes. La misma gente, cuando eran poco importantes, los tildaba de ladrones; pero cuando se volvían poderosos, los acataba como reyes.

La conciencia, por lo tanto, es lo que hayamos hecho de ella. Al mismo tiempo es la cosa más fina que podemos hacer; es como la miel hecha por las abejas. Bellas experiencias en la vida , tiernos pensamientos y sentimientos, se reúnen en nosotros y crean una concepción del bien y del mal. Si nos vamos en contra de ésta, nos sentimos disconformes. La felicidad, la comodidad en la vida, la paz, todas ellas dependen de las condiciones de nuestra conciencia.

Todo en este mundo esta construido sobre conveniencias e ideas aceptadas, y la conciencia se yergue en este edificio. Para desarrollarse, las conveniencias necesitan la exclusividad que les da el entorno. Ellas son la causa de la diversidad de la humanidad, y ninguna civilización por muy avanzada que sea puede evitarlas completamente. El progreso de la civilización crea necesidades de esta clase. A la gente no le gusta admitirlo, pero todos vivirán de acuerdo a las conveniencias; el artista no es convencional porque vive en su propio mundo, y entre más grande sea, aun más lo hará; pero el hombre ordinario no puede vivir en medio del mundo e ignorar los convencionalismos.

La mejor forma de entender la civilización es el camino espiritual. Una vez que una persona entiende la moral espiritual, no necesita aprender la moral hecha por el hombre; llegará por si misma. Tan pronto como un hombre empieza a observar el placer o displacer de Dios en los sentimientos de cada persona que encuentra, no podrá sino volverse más delicado cualquiera que sea su situación en la vida . Puede vivir en una choza, pero sus modales serán superiores a los que viven en un palacio. Además, una vez que un hombre ha empezado a juzgar sus propias acciones, la justicia empezará a desarrollarse en su naturaleza y todo lo que haga será justo e imparcial; no necesitará mucho estudio de convencionalismos externos. Y así es la concepción Sufi de Dios como el Amado, el espíritu Divino que existe en mayor o menor grado en cada ser.

Cuando esta concepción es practicada todos los días y considerada hacia todas las personas, uno las mirará con la misma devoción y respeto, con el mismo pensamiento y consideración, que le daría al Amado, a Dios.

Así la vida espiritual le enseña al hombre a distinguir lo mejor de los convencionalismos; y cuando una civilización llegue a ser construida sobre bases espirituales, lo cual deberá suceder algún día, los convencionalismos del mundo se volverán genuinos, y tendrán un valor real.

La conciencia es hecha de la esencia de los hechos pero no de la verdad. Pero la verdad está por encima de todas las cosas; no tiene nada que ver con la conciencia. El entendimiento de la verdad es como un manantial que brota, crece y se expande en un océano, y entonces uno llega a tal grado de entendimiento que se da cuenta que todo es verdadero, todo es verdad. De la verdad absoluta no hay nada mas qué decir, y todo lo demás es Maya; cuando uno mira esto desde ese punto de vista, nada es malo y nada es bueno. Si aceptamos el bien debemos aceptar el mal. La teoría de la relatividad de Einstein es lo que los hindúes han llamado Maya, ilusión; la ilusión causada por la relatividad. Todas las cosas existen sólo por nuestra aceptación, las aceptamos por ser correctas, buenas, bellas, y una vez aceptadas se vuelven parte de nuestra naturaleza, nuestro ser individual; pero si no las aceptamos no formarán parte nuestra. Un error, a menos que lo aceptemos como tal, no es un error; pero una vez aceptado, es un error. Podríamos decir que nosotros no siempre sabemos que es un error; pero, ¿acaso no llegamos a conocerlo por sus consecuencias dolorosas? Eso también es aceptación.

Hay deviches que trabajan en contra de un hecho aceptado; por ejemplo, que el fuego causa quemaduras. Ellos saltan dentro del fuego y salen ilesos. Dicen que el fuego del infierno no es para ellos. Al demostrar que el fuego no puede hacerles daño ahora, entonces no habrá fuego para ellos en el futuro.

La mejor manera de ver la vida es usar nuestra conciencia como un instrumento de prueba hacia todas las cosas, para ver si hay armonía o falta de ella. Pero en uno mismo también hay una constante acción y reacción de conciencia. La razón es que el ser humano tiene diferentes fases de existencia. En una fase es menos sabio; si se sumerge profundamente dentro de sí mismo se volverá más sabio. Lo que haga en una esfera será rechazado en la otra. El hombre tiene tanto que rechazar y pelear consigo mismo, que tiene esa acción y reacción incluso sin estar en contacto con otros.

Algunas veces una persona en cierto estado de ánimo es un demonio, y en otro un santo. Hay estados de ánimo y momentos en que una persona es bastante irrazonable; hay formas de bondad y formas de maldad, tal es la naturaleza humana. Por lo tanto no se puede decir que una mala persona no tiene buenas cosas, ni que una buena persona no las tenga malas. Pero lo que más influye nuestra conciencia es nuestra propia concepción de qué es malo o bueno; y otra influencia muy grande es la concepción de los demás. Por eso es que una persona no es libre.

La conciencia es como cualquier otra cosa. Si la hemos acostumbrado a gobernar nuestro pensamiento, discurso o acción, se volverá más fuerte; si no esta acostumbrada a hacer esto, entonces se vuelve débil y llega a ser solo una torturadora, no una controladora.

La conciencia es una facultad del corazón, como un todo, y el corazón esta formado por razones, pensamientos, memoria, y corazón en si mismo. El corazón, en lo mas profundo está atado a la Mente Divina, o sea en lo profundo del corazón hay una mayor justicia que en la superficie; y por lo tanto ahí llega una clase de intuición, inspiración, conocimiento, como una luz interna que cae sobre nuestra concepción individual de las cosas. Entonces ambas se juntan. En la conciencia, Dios, Él mismo, se sienta en el trono de la justicia.

Una persona que es condenada por su conciencia es más miserable que aquel que es condenado por una corte. Aquél cuya conciencia es clara, incluso si es exiliado de su país o enviado a prisión, permanece como un león, aunque un león en una jaula; porque incluso estando en una jaula se puede tener la felicidad interna. Pero cuando nuestra conciencia nos desprecia, entonces es un amargo castigo, más amargo de lo que cualquier corte nos imponga. Sadi ve el trono de Dios en la conciencia y dice, bellamente: "Déjame confesarte mis fallas solo a Ti, para que no tenga que ir ante nadie en el mundo a humillarme".

Tan pronto como aceptamos la humillación, somos humillados, lo creamos o no. No depende de quien nos humilla; depende de nosotros mismos. Incluso aunque el mundo entero no lo acepte, será en vano si nuestra mente se siente humillada. Pero si nuestra mente no acepta la humillación, aunque todos lo crean, no tendrá importancia. Cuando miles de personas dicen que somos malvados, si nuestro corazón nos dice lo contrario no habrá problema. Pero cuando nuestro propio corazón nos dice: soy malvado, miles de personas pueden decir: usted es bueno, que nuestro corazón continuará diciéndonos que somos malvados. Si nos abandonamos, entonces nadie nos podrá ayudar.

Ciertamente lo mejor es evitar la humillación, pero si una persona no puede evitarla es como un paciente que necesita ser tratado por un médico. Entonces necesita a alguien lo suficientemente poderoso para ayudarlo, una mente maestra; así podrá ser asistido y salir de esa condición. Cuando una persona es un enfermo, no se puede ayudar a sí mismo adecuadamente ; puede hacer mucho pero siempre necesitará un doctor. Después de todo, cuando el sentimiento de humillación ha entrado a la mente, uno debe aceptarlo como una lección, como un veneno necesario. Pero veneno es veneno; lo que es puesto en la mente crecerá allí. Debe ser removido; si permanece ahí, crecerá. Todas las impresiones, tales como las humillaciones, temores y dudas, crecerán en la mente subconsciente dando frutos, y llegara la época en que uno será consciente de ello.


Escribir comentario

Comentarios: 0

Photobucket