Haptonomía - Concepto

La Haptonomía, Ciencia de la Afectividad, estudia y describe los aspectos de la vida íntima, de los sentimientos, del reencuentro psicotáctil, de las interacciones y de las relaciones afectivas humanas. 

La Haptonomía es una ciencia fenómeno-empírica (pone en práctica fenómenos típicos de la persona humana, cuyos efectos son reproducibles, verificables y predictibles) fundada hace más de cincuenta años por el profesor Frans Veldman como fruto de las investigaciones que emprendió tras las dramáticas experiencias que vivió durante la Segunda Guerra Mundial. Este investigador descubrió, reconoció y analizó las causas de los déficits, carencias, frustraciones o traumatismos que traban, inhiben o impiden el desarrollo de la salud psíquica. 

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Las cuestiones de la felicidad humana, de la tolerancia de las diferencias y de la facultad de desarrollar plenamente la matriz de su ser con todo su potencial creativo, de las condiciones de la responsabilidad y del placer en los encuentros interhumanos se sitúan en el centro de sus preocupaciones. 

La palabra Haptonomía procede del griego hapsis que significa el sentimiento, el tacto, el contacto táctil. El término hapsis ya fue utilizado por el filósofo griego Aristóteles (384-322 a. C.) en el sentido de curar, sanar, restablecer la integridad. “Hapto” es una raíz griega que significa: yo entro en contacto táctil, yo reúno, yo establezco una relación, yo (me)uno a; yo establezco (de forma táctil) una relación, un contacto, para devolver la salud, para curar, restituir la integridad, para confirmar al otro en su existencia. 

Es una Ciencia que concierne al fundamento mismo de la existencia a partir del que cada ser humano se expande y desarrolla para seguir su trayectoria personal. Comprende la vida afectiva humana, con sus interacciones, sus relaciones y sus problemas, con el propósito de establecer un estado de seguridad de base interno y un discernimiento estético, a través de contactos de proximidad tranquilizadora y de confirmación afectiva táctil. 

La Haptonomía forma parte de las ciencias humanas: se preocupa de la forma en que la persona percibe el mundo y se integra en su relación afectiva con sus semejantes. La Haptonomía es la ciencia que estudia las relaciones humanas, basada en el contacto psicotáctil afectivo-confirmante. Ésta reconoce como derecho incontestable, fundamental del humano: “el derecho a su reconocimiento por la consolidación racional de su existencia y por la confirmación afectiva de su ser, desde la concepción”. 

En nuestra sociedad contemporánea, el humano se ve cada vez más privado del reconocimiento esencial que implica la confirmación afectiva. 

La Haptonomía nos abre a una forma de estar en el mundo que recurre a facultades afectivas específicamente humanas. Se trata de facultades originales que regulan los contenidos y cualidades de las relaciones entre los humanos y determinan la naturaleza y la esencia de sus encuentros. 

El acompañamiento haptonómico permite a la persona utilizar sus facultades afectivas. Éstas se desarrollan y tienden hacia su maduración. 

En el sentimiento de seguridad que ella instaura, la haptonomía recurre al deseo de vivir (libido vitalis). ¡El contacto psicotáctil, específico de la fenomenología haptonómica, no es en absoluto reducible a un « tocar »!. Recurre a la intencionalidad vital de la persona. Ésta, consolidada existencialmente, o mejor, confirmada en su afectividad, toma la iniciativa de poner en ejecución sus propias facultades, aptitudes y dones, en su relación con los demás. En definitiva la persona alcanza o recupera la autonomía. 

La Haptonomía no es una profesión, sino una filosofía y una ética de la existencia como una cierta forma de concebir la relación de ayuda y de los cuidados de los humanos afectados tanto por enfermedades físicas o psíquicas como por un sufrimiento existencial. 

La formación en Haptonomía exige un cambio brusco, una “revolución tranquila”, como dice Catherine DOLTO, en nuestra profesión y en la forma en que dispensamos los cuidados a nuestros pacientes. Todo ello sometido a una ética y deontología profesional altamente exigente que no entra en contradicción con los códigos éticos de las diferentes profesiones de la salud, sino que los complementa. 

Como escribe Frans VELDMAN : " El acercamiento humano haptonómico que se ha desarrollado sobre este fondo y que se manifiesta mediante una comunicación táctil característica, muy especifica, genera un movimiento del alma benéfico. La confirmación afectiva existencial se realiza; la vida afectiva, que tan frecuentemente ha sido asfixiada precozmente, o desechada por una relación negadora antes de su despliegue, puede por fin eclosionar y prosperar, (re)florecer”.

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En este sentido la Haptonomía no es un método, ni una técnica, ni puede ser clasificada entre las medicinas dulces, ni concebida como una paramedicina. Es simple y llanamente una aplicación de la fenomenalidad haptonómica a cada una de las profesiones de la salud que se orienta a mejorar la relación entre el sanitario y el paciente en la busca de su curación, mejoría o aceptación de las limitaciones inherentes a su enfermedad, traumatismo o carencia que acompañan al paciente en su sufrimiento hasta los últimos momentos de su vida proporcionándole una seguridad de base, una autonomía y una confianza en sí mismo que alivian de forma indudable su dolor o colaboran activamente en el restablecimiento de su salud. Por lo tanto, la Haptonomía no se opone a los avances de la medicina actual, ni pretende sustituirla, sino más bien enriquecer el contenido de la práctica clínica. La integración de su fenomenalidad en la práctica sanitaria habitual permite mejorar la calidad de la asistencia dotándola a través de la afectividad de una mayor efectividad, a la vez que humaniza la asistencia haciendo que ésta sea mejor vivida por los pacientes, que de esta forma se integran en el proceso de su curación o tratamiento. 

Las aplicaciones de la Haptonomía conciernen la vida entera del ser humano, desde la concepción hasta la muerte, mediante acompañamientos específicos adaptados a la vida prenatal, a la infancia, al adulto así como a los ancianos, incluyendo el acompañamiento de los moribundos. 

Su interés sanitario y en el campo de la Salud Pública va creciendo día a día, sobre todo en un mundo médico en el que la especialización, la parcelación de competencias y la tecnología, impuestas por criterios de eficacia dificultan la necesaria relación entre el sanitario y el paciente, importantísima en la mejoría o curación de este último. Por ello la Haptonomía no se opone a la actual evolución científica de la medicina, y su objetivo es humanizar la asistencia para obtener el máximo provecho de esta evolución. Esta relación afectiva entre sanitarios y pacientes fructifica en una asistencia de mayor calidad, mejores resultados y satisfacción tanto para los profesionales como para los propios profesionales, que en términos generales se encuentran muy desmotivados en el ejercicio de su profesión. Destacamos aquí el papel preventivo de la Haptonomía en el “síndrome del quemado”, que tantos estragos realiza en los profesionales de la salud pública. 

El C.I.R.D.H. (Centro Internacional de Investigación y Desarrollo de la Haptonomía) es el organismo encargado de formar a los profesionales sanitarios interesados en esta ciencia. Está compuesto por un equipo de profesionales que forman su Colegio Científico y Docente con las finalidades de investigar, enseñar y publicar. Exclusivamente las personas diplomadas (diplomas reconocidos) que trabajan en un sector específico de la salud pueden participar en los seminarios de base y de formación.


“… una sociedad puede ser considerada como humana en la medida en que sus miembros se afirman los unos a los otros, …una humanidad real no existe más que allí dónde esta capacidad puede expandirse.”


Martin Buber. 

“El derecho incontestable, fundamental y primordial del ser humano es el de la confirmación afectiva de su ser desde su concepción”.


Frans Veldman.

La necesidad de afecto, desde la etapa prenatal a la ancianidad:

De acuerdo con Catherine Doltó, hija de Françoise Doltó, renombrada psicoanalista de la escuela lacaniana francesa, la Haptonomía, ciencia de la afectividad, es una ciencia auxiliar de la medicina que ayuda a la persona desde el periodo prenatal hasta la vejez, permitiéndole sentirse más feliz, y a estar sano psíquica y físicamente: la madre que habla con el bebé en formación dentro de su vientre, o ríe o canta, o acaricia su barriga, se comunica afectivamente con ese bebé. La Haptonomía se ocupa de esta etapa del desarrollo del ser humano desde la haptoobstetricia y la haptopuericultura.

Igualmente importante es esta comunicación afectiva entre madre e hijo en el momento de nacer éste. Es necesario que la madre mantenga a su hijo recién nacido en contacto con su piel, que lo abrace, lo acaricie, le dé seguridad y amor.

Pero la Haptonomía no basa su técnica o su teoría en simples caricias. “Se aplica en clínicas maternales, y luego del parto, sigue con el crecimiento del niño, lo protege cuando sobreviene una nueva crisis, en la adolescencia, cuando busca individuarse y vuelve a sentir el mundo como algo hostil, y continúa toda la vida. Por eso la haptopicoterapia, el haptoanálisis y la haptokinesia, o kinesiología clínica. … Requiere años de estudio, y requiere de un profesional universitario entrenado para poder aconsejar a las embarazadas, a las parturientas, y luego a los padres de un adolescente.”

El aprendizaje haptonómico

El aprendizaje haptonómico debe ser sistemático. “Hapto” significa contacto, y la haptonomía como ciencia pone en práctica fenómenos de la persona que son reproducibles, previsibles y verificables. Trata sobre cómo la persona percibe el mundo que la rodea, a sí misma y sobre cómo establece sus relaciones con los demás, y también de devolverle una integridad psicosomática una vez establecida una relación física entre el terapeuta y el paciente que pueda devolverle la salud.

“–La Haptonomía –explica la doctora Doltó– estudia las relaciones humanas, y se basa en el contacto psicotáctil afectivo confirmante. En la actual y vertiginosa sociedad, el ser humano se ve privado cada vez más del reconocimiento que implica la confirmación afectiva. Por eso, la Haptonomía contribuye a la salud pública. Una persona no reconocida afectivamente es como una planta sin riego: se seca, se enferma.”

Esta ciencia, surgida a raíz de las dramáticas circunstancias que condujeran a la Segunda Guerra Mundial, ayuda a soportar las situaciones de crisis, aunque no a evitarlas.

Estudios realizados en la Uiversidad de Carolina del Norte, en Estados Unidos, confirman la importancia de los abrazos, los mimos, las caricias e incluso los masajes en lo que se refiere a la salud cardíaca de mujeres y también, aunque en menor medida, en hombres. “El estudio, que está sólo tangencialmente relacionado con la Haptonomía, y que desde luego no es irrefutable, afirma que el contacto humano placentero libera oxitocinas, hormonas producidas por el cerebro, relacionadas con la conducta erótica, la maternal y la paternal. La oxitocina se asocia con la afectividad, la ternura, e influye en funciones básicas como el parto, el amamantamiento, y aun del enamoramiento.” Un anciano que vive solo y no recibe afecto de nadie, padecerá más enfermedades que uno que que mantiene contacto asiduo con sus nietos y familiares de manera cariñosa.

Fue el holandés Frans Veldman quien en primer término llamó la atención sobre la necesidad de sistematizar los conocimientos sobre la capacidad reparadora del afecto en las personas.

Fuente

http://weblog.maimonides.edu/gerontologia/archives/001337.html

Imagen: http://haptonomia.over-blog.com/

NOTA: vease que, diferentes especialistas con especialidades diferentes dentro de la salud, nos repiten la importancia del contacto,del tacto,  la madre y el bebe su unión, es importante establecer lazos de amor, para un mejor desarrollo tanto interno como externo, y ademas sanar en nosotros todos esos momentos en los que fuimos concebidos, pasamos de embrión a bebe, cruzamos el canal del parto...¿cómo se desarrollaron estos tiempos?, podemos comprobar lo vital de la paz, amor, conciencia de cada momento que sentimos como ese bebe late, pulsa dentro, por esto mismo, sanemos nuestro proceso...AMIGAS, con mis mejores deseos de AMOR Y PAZ

 

 

 

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Comentarios: 1
  • #1

    isqh (miércoles, 29 mayo 2013 17:58)

    En una segunda etapa de investigación, Veldman desarrolló la haptonomía perinatal. Después de haber trabajado con adultos llegó a la conclusión, igual que la psicoanalista Françoise Dolto y sin conocerse, que los traumatismos de las personas vienen de su vida muy temprana. “El niño tiene conocimiento de todo lo que pasa en el regazo materno. Cuando una mujer embarazada experimenta sentimientos, se traducen en cambios de tono, de contracción o relajación”, explicó Dolto.

    Es central una región que llaman “la base”: el contenido de la pelvis, pero sobre todo el periné, que está en relación con la garganta y las meninges. La base es la zona de las necesidades vitales y sexuales. “Todo lo que nos pasa tiene un cambio en el periné y ninguna técnica respiratoria puede cambiar eso”, explicó.

    La haptonomía trabaja con palabras que “abren” o que “cierran”. En los embarazos y con cada embarazada en particular, hay que trabajar para saber cuáles son las palabras que pueden facilitar o retrasar el parto, por ejemplo.

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