Trabajos de Investigación

Investigación

La difusión de las investigaciones que actualizan la ciencia obstetrica, y el acercamiento a la vida Pre y Post natal, son claves para el avance del movimiento de Humanización del nacimiento. A pesar de ser numerosas y variadas (provenientes de la Etología, la Psicología y las corrientes más modernas de la medicina) son aun desconocidas o no tenidas en cuenta en su total dimensión y en la implicancia que tienen para el futuro. Por eso la tarea de difusión a través de la editorial, el contacto con el Banco de Datos del Centro de salud primal de Londres (el banco de datos sobre salud primal mas grande del mundo).

www.birthworks.org/primalhealth/keywords.html

La invitación de los referentes de este movimiento a nuestro país para que dicten seminarios, conversen con la prensa y dicten una conferencia gratuita para los profesionales de la Maternidad Sardá, la publicación de trabajos en nuestra pagina Web, ocupa un lugar importante en nuestro proyecto.

También consideramos el trabajo de los grupos de crecimiento personal, dentro del área de "investigación". Se trata de una investigación personal, de un trabajo pequeño y artesanal, el "granito de arena" que cada uno de nosotros puede aportar trabajando sobre si mismo. Esta dimensión social, la participación de todos en la construcción de la cultura, el ser "hacedores" ("creavidadores" como nos bautizó Catherine Dolto) trae una vitalización que forma parte de los intereses básicos de este proyecto.

Trabajos de Investigación

EL NACIMIENTO EN LA TIERRA DE LA UTOPÍA

Enero 2031

Como todo el mundo sabe, nuestro país, Utopía, es un territorio independiente.

 

A pesar de nuestro elevado nivel científico y tecnológico, nos hemos mantenido, e incluso desarrollado, más allá de nuestras características culturales básicas. En concreto, hemos desarrollado nuestra capacidad para plantear proyectos irrealizables y trascender los límites de lo políticamente correcto. Presentamos los detalles de la Utopía según la historia del nacimiento.

En 2010, dos celebridades locales habían elegido dar a luz por cesárea. Así es como el nacimiento, de repente, se convirtió en uno de los principales asuntos de discusión en los medios de comunicación. Todo el mundo se dio cuenta de que cada año el índice de cesáreas era mayor que el año anterior. La opinión dominante estaba a favor de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Utopía (OMU). Para hacer frente a esta situación sin precedentes, el Presidente de la OMU decidió organizar un encuentro multidisciplinar.

El primero en hablar fue un estadista. Presentó unos gráficos impresionantes que comenzaban en 1950, cuando la operación de segmento bajo sustituyó a la clásica. Según sus conclusiones, era altamente probable que, después de 2020, la cesárea se convirtiera en la forma más común de dar a luz. Un conocido obstetra se vio obligado a comentar de inmediato este dato, reivindicando que tendríamos que tener en cuenta el aspecto positivo de este nuevo fenómeno; explicó cómo la cesárea se había convertido en una operación fácil, rápida y segura, y estaba convencido de que muy pronto, la mayoría de las mujeres preferirían evitar los riesgos asociados al parto vaginal. Para justificar su punto de vista, presentó estudios publicados en Canadá en el año 2007 de más de 46.000 cesáreas electivas de presentación de nalgas a las 39 semanas de gestación con ninguna muerte materna, y otros de EE.UU. publicados en 2009 de 24.000 cesáreas de repetición con una muerte neonatal. Explicó que, en muchos casos, una cesárea electiva previa al trabajo de parto era, con diferencia, la manera más segura de tener un bebé. Mientras concluía diciendo «no podemos parar el progreso», el lenguaje corporal de una comadrona insinuaba que había algo que este médico no había entendido.

Una mujer muy expresiva, la Presidenta de la ANCA (Asociación para el Nacimiento Con Amor), reaccionó de inmediato a la exposición del médico. Primero le preguntó por los criterios en los que se estaba basando para evaluar la seguridad de la cesárea; por supuesto, él sólo mencionó los índices de morbimortalidad perinatal y los índices de morbimortalidad materna. Luego, la Presidenta de la ANCA explicó que esta reducida lista de criterios se había establecido hacía mucho tiempo, antes del s.XXI, y que actualmente una gran variedad de disciplinas científicas sugerían una nueva relación de criterios en la evaluación de las prácticas de obstetras y comadronas. Éste fue el punto de inflexión de este histórico encuentro multidisciplinar.

El Catedrático de Hormonología reaccionó de inmediato ante este elocuente y convincente comentario. Después de referirse a gran cantidad de datos sobre los efectos de las hormonas relacionadas con el nacimiento sobre el comportamiento, de manera muy sencilla demostró a la audiencia que, para tener un bebé, la mujer ha sido programada para segregar un auténtico «cóctel de hormonas del amor». Confirmó cómo, durante la siguiente hora al nacimiento, las hormonas segregadas por la madre y el bebé aún no se han eliminado, y cómo cada una de ellas desempeña un papel específico en la interacción entre la madre y el recién nacido. En otras palabras, añadió, gracias a la perspectiva del sistema hormonal, ahora estamos en disposición de interpretar el concepto «período crítico» introducido por los científicos del comportamiento: algunos pioneros de este campo entendieron, ya a mediados del s.XX, que, entre los mamíferos, inmediatamente después del nacimiento existe un corto período de tiempo que jamás volverá a ocurrir, y que se trata de un período crítico en el vínculo entre la madre y el bebé.

Según los datos obtenidos de los resultados de incontables estudios epidemiológicos que sugerían que la forma en que nacemos tiene consecuencias de por vida, este hombre se atrevió a concluir que la capacidad de amar se desarrolla, en gran medida, durante el período perinatal. Los obstetras se quedaron boquiabiertos.

Después de tal discurso del Catedrático de Hormonología, el Director del Departamento de Epidemiología de la OMU no pudo quedarse callado. Este epidemiólogo tiene especial interés en la «Investigación en Salud Primal». Ha recogido cientos de estudios publicados en los que se detectan factores de riesgo en el período perinatal asociados a gran diversidad de patologías desarrolladas tanto en la edad adulta como en la adolescencia y en la infancia. Presentó una visión general de los estudios más completos, concretamente de aquéllos con mayor número de aspectos a tratar, y resumió los resultados de sus preguntas sosteniendo que, cuando los investigadores estudian, desde la perspectiva de la Investigación en Salud Primal, condiciones patológicas que pueden ser interpretadas como una alteración en la capacidad de amar (de amar a otros y de amarse a sí mismo), siempre encuentran factores de riesgo en el período perinatal. Acerca de los comentarios de la Presidenta de la ANCA sobre la necesidad de nuevos criterios para la evaluación de las prácticas de obstetras y comadronas, este epidemiólogo insistió en la necesidad de pensar a largo plazo. Para terminar, presentó la Base de Datos de Investigación en Salud Primal como una herramienta para aprender a pensar a largo plazo.

Luego, una genetista levantó impaciente la mano. Presentó el concepto «expresión génica» como otra forma de interpretar las consecuencias de por vida de los acontecimientos pre y perinatales. Explicó que, entre el material genético de los seres humanos recibido en la concepción, algunos genes se silencian, aunque sin llegar a desaparecer. El fenómeno de la expresión génica está influenciado principalmente por factores ambientales ocurridos durante el período pre y perinatal. El obstetra estaba más y más atento y curioso, como si estuviera descubriendo algo nuevo; una de sus sensatas preguntas sobre la génesis de las patologías y los rasgos de personalidad le dieron la oportunidad al genetista de explicar que la naturaleza del factor ambiental es, con frecuencia, menos importante que el momento de la interacción. Explicó el concepto de «período crítico» para la interacción gen-ambiente. La presentación de la genetista condujo a una fructífera conversación multidisciplinar. El epidemiólogo lanzó una pregunta para dar más detalles sobre una de las nuevas funciones de la Base de Datos de Investigación en Salud Primal, que es ofrecer algunas pistas sobre el crítico período para la interacción gen-ambiente acerca de distintas condiciones patológicas y rasgos de personalidad.

Un bacteriólogo que había pasado desapercibido desde el comienzo de la sesión, destacó que los minutos siguientes al nacimiento también son críticos desde su perspectiva. Muy poco gente había entendido hasta entonces que, en el mismo momento del nacimiento, el bebé recién nacido está libre de cualquier germen, y que algunas horas más tarde, millones de microbios han colonizado su cuerpo. Así, explicó que, como los anticuerpos IgG traspasan fácilmente la barrera placentaria, los microbios familiares para la madre ya son familiares para el bebé, y, por tanto, amigos. Si los gérmenes de la madre invaden inmediatamente al bebé, éste está protegido contra otros microbios desconocidos y potencialmente peligrosos. Comentó que el nacimiento vaginal es una garantía para los bebés, pues se contaminan en primer lugar de los gérmenes de la madre, lo que no ocurre con los bebés nacidos por cesárea. Con la intención de subrayar la importancia de este asunto, dijo que nuestra flora intestinal se forma, en gran medida, durante los siguientes minutos al nacimiento; una interesante reflexión ahora que acabamos de conocer que la flora intestinal representa el 80% de nuestro sistema inmunológico.

El bacteriólogo estuvo de acuerdo cuando una consejera de alimentación infantil añadió que, en un ambiente adecuado, si la madre y el bebé no son separados en ningún momento, hay una gran probabilidad de que el bebé encuentre el pecho materno por sí mismo en la hora siguiente al nacimiento, pudiendo consumir el primer calostro, que contiene gérmenes amigos, anticuerpos locales específicos y sustancias antiinfecciosas. La toma del primer calostro tiene probablemente consecuencias a largo plazo, pues influye en la formación de la flora intestinal.
El Presidente de la OMU se sentía feliz de la evolución del encuentro interdisciplinar que había organizado. Pidió a un viejo filósofo, considerado el sabio de la comunidad, que clausurara el encuentro. El filósofo dijo que no deberíamos ignorar la dimensión específicamente humana y que deberíamos, en primer lugar, y sobre todo, pensar en términos de civilización. Se refirió a los datos aportados por el epidemiólogo; entre los estudios que éste presentó, resultó que un gran número de ellos se habían tenido en cuenta a la hora de detectar tendencias y consecuencias estadísticamente significativas. Esto es un recordatorio de que, al tratar los asuntos de los seres humanos, debemos olvidarnos de los individuos aislados, de las anécdotas y de los casos particulares, y centrarnos en la dimensión colectiva y, por tanto, cultural. Gracias a lo que se había oído durante este encuentro, estaba claro que la humanidad se encontraba en una situación sin precedentes que se podía resumir de una manera muy concreta: «Hoy, dijo, el número de mujeres que da a luz a sus bebés y alumbra la placenta gracias a la liberación de un auténtico cóctel de hormonas del amor es prácticamente cero. ¿Qué ocurrirá en términos de civilización si continuamos así? ¿Qué ocurrirá después de dos o tres generaciones si las hormonas del amor se vuelven inútiles durante el crítico período que rodea al nacimiento?».

Después de esta contundente conclusión, el Presidente de la OMU pidió a los participantes que expresaran sus puntos de vista acerca de la necesidad de controlar el índice de cesáreas. Todo el mundo, incluyendo los obstetras, se dio cuenta de la necesidad de tomar medidas urgentes.

Llegados a este punto, se organizó un segundo encuentro con el objetivo de encontrar soluciones eficaces.

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Al comienzo del segundo encuentro, el Presidente de la OMU preguntó a los asistentes si tenían algo que sugerir en torno al control de los índices de cesárea y otras intervenciones obstétricas. El obstetra presentó un proyecto ‘para evaluar la efectividad de un método con el objetivo de aclarar los inconvenientes de las indicaciones para realizar una cesárea’. Nadie prestó atención. Un médico joven recién licenciado habló sobre la necesidad de reconsiderar la formación académica de médicos y comadronas. La Presidente de la escuela de comadronas reaccionó de inmediato diciendo que todo el mundo ha hecho intentos por actualizar la formación de comadronas y médicos, incluso los médicos especialistas, pero sin consecuencias significativas en el nacimiento. Algunos participantes hablaron de los beneficios económicos que supondría la reducción de las intervenciones obstétricas. El Presidente de la OMU intervino entonces, insistiendo en que estos planes no sólo no habían tenido éxito en muchos países en los que se había implantado, sino que el índice de cesáreas estaba aumentando, independientemente de cuál fuera la política de salud imperante. «Por lo tanto, debemos tener en cuenta otros factores». Añadió que sería arriesgado intentar que los partos largos y complicados fueran vaginales recurriendo a sustitutos farmacológicos de las hormonas naturales. Esto sería inaceptable ahora que la cesárea es una operación fácil y rápida. La prioridad tendría que ser intentar primero que el parto sea lo más fácil posible con el objetivo de reducir la necesidad de intervenciones obstétricas.

De repente, llegamos al punto de inflexión de esta discusión cuando una neurofisióloga —reconocida internacionalmente por sus investigaciones sobre el comportamiento de la ‘mantis religiosa’ (insecto de la familia Mantidae)— intervino por primera vez. Explicó que, teniendo en cuenta sus estudios científicos y su experiencia como madre, había conseguido entender claramente cuáles son las necesidades básicas de una mujer de parto. «En general, los mensajes que el Sistema Nervioso Central envía a los genitales son mensajes inhibidores». Entendió esto mientras estudiaba el comportamiento de apareamiento de la ‘mantis religiosa’. En esta especie, durante el intercambio sexual, la hembra suele comerse la cabeza del macho, ¡una forma extrema de eliminar los mensajes inhibidores! Entonces, la actividad sexual del macho se refuerza considerablemente, y la probabilidad de concepción aumenta. Esta neurofisióloga entendió que el efecto inhibidor del Sistema Nervioso Central sobre cualquier episodio de la vida sexual es una norma general. En diferentes ocasiones tuvo la oportunidad de confirmar esta regla, y, definitivamente, se dio cuenta aún más de que esto era así después de dar a luz a su primer bebé. Está convencida de que su parto fue tan fácil y rápido gracias a la reducción su actividad neocortical. Así, destacó que los seres humanos se caracterizan  por el enorme desarrollo de esta parte del Sistema Nervioso Central llamado neocórtex. Cuando estaba de parto, obviamente su neocórtex estaba en total reposo, pues había olvidado completamente muchos de los detalles del lugar donde dio a luz. Recuerda vagamente que estaba en un lugar bastante oscuro, y que no había nadie más alrededor excepto una comadrona en una esquina haciendo punto. También recuerda que, en un determinado momento del trabajo de parto, vomitó, y la comadrona únicamente le dijo: «A mí me ocurrió cuando tuve a mi segundo bebé, es normal». Sin embargo, aunque no lo recuerda con claridad, está convencida de que este prudente comentario, como un cariñoso susurro, facilitó el progreso del trabajo de parto. Gracias a que la presencia de la comadrona era como la de una madre experimentada y tranquila, ella se sintió completamente segura. Mirando atrás, esta neurofisióloga comprende que las condiciones facilitaron la reducción de la actividad de su neocórtex: se sentía segura, mas no observada, en penumbra y en silencio. Por todo ello, y tras valorar lo que aprendió como neurofisióloga y lo que aprendió como madre, su propuesta práctica fue que se reconsideraran los criterios de selección de las estudiantes de comadrona. Para acceder a una escuela de comadronas del futuro, la condición sería tener la experiencia personal de haber dado a luz sin ningún tipo de intervención médica y considerar su parto como una experiencia positiva.

El obstetra no estaba de acuerdo con esta propuesta, decía que había trabajado con comadronas maravillosas que no eran madres. Y la directora de la escuela de comadronas replicó que todo el mundo conoce a buenas comadronas que no son madres. Sin embargo, su deber es ofrecer garantías de que las comadronas diplomadas en su escuela tengan rasgos de personalidad tales que su presencia cerca de una mujer de parto perturbe el progreso del trabajo de parto lo menos posible. Éste es el motivo por el que no puede imaginarse mejores criterios que los sugeridos por la neurofisióloga. «Porque esta propuesta está fuera de los límites de lo políticamente incorrecto», pensaron inmediatamente casi todos para los que sí es aceptable en la Tierra de la Utopía.

Entonces se oyó la voz de un hombre que se encontraba en la esquina de la sala. Era la voz de un joven técnico encargado de grabar la conferencia: «Como persona ajena a esto, ¿puedo hacer una pregunta ‘naïve’ [ingenua]? ¿Y qué tal si la condición para ser obstetra también tuviera que ser haber tenido la experiencia personal de dar a luz sin ningún tipo de intervención médica y considerar su parto como una experiencia positiva?».

Ese momento fue como si todo el mundo en la sala se encontrara en el mismo instante en el que Arquímedes gritó ‘¡Eureka!’… ¡Qué entusiasmo colectivo tan inolvidable! Para todos los presentes, fue obvio que tal proyecto era lo suficientemente irreal como para ser aceptado sin más discusión ni demora en la Tierra de la Utopía.

El comité se dispuso de inmediato a organizar un período de transición de 15 años.

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Hoy, en enero de 2031, estamos en disposición de presentar valiosas estadísticas desde la transición que comenzó sobre 2024. Son datos impresionantes.

Los índices de mortalidad perinatal son igual de bajos en todos los países con un nivel de vida similar. Los índices de traslados a unidades pediátricas se han reducido de manera asombrosa. No ha habido ni un solo caso de parto con forceps durante cuatro años. Desde que la prioridad ha sido evitar los partos vaginales largos y complicados, la utilización de ventosas y medicación es muy rara. Y lo más importante: el índice de cesáreas es tres veces menor que antes del período de transición. El índice de lactancia materna a los seis meses está por encima del 90%, y un psiquiatra infantil ha confirmado que el autismo es menos habitual que antes. Si el respetado filósofo —el hombre sabio de la comunidad— estuviera aún vivo, podría asegurar que ahora, en la Tierra de la Utopía, la mayoría de las mujeres dan a luz a sus bebés y alumbran sus placentas gracias a la liberación de un «cóctel de hormonas del amor».

El nuevo Presidente de la OMU y su equipo están preparando artículos para distintos tipos de medios de comunicación internacionales. Han lanzado un eslogan con la intención de difundir el mensaje de manera clara y efectiva. Éste es el eslogan seleccionado:

ÚNICAMENTE LA UTOPÍA PUEDE SALVAR A LA HUMANIDAD

Michel Odent

 

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GRAN CANARIA
Un paso hacia la Utopía.

Como Thomas More ya supo hace 500 años, Utopía es una isla en el Atlántico.
¡No te lo pierda!

CONGRESO INTERNACIONAL SOBRE PARTO
E INVESTIGACIÓN EN SALUD PRIMAL

Las Palmas, 26-28 de febrero de 2010

Desde la espectacular Sala Sinfónica del Centro de Congresos de Canarias (Auditorio Alfredo Kraus), con capacidad para 1.656 personas, podrás ver el Océano. Podrás soñar con el Renacimiento de la Diosa del Amor, aquélla que nació «de la espuma de las olas».

Con la intención de preparar el futuro, este congreso presentará por primera vez una descripción de los recientes y espectaculares avances científicos que influirán en la historia del nacimiento.

La participación de Michael Stark, padre de la rápida, simple y segura técnica de la cesárea, como símbolo de los avances técnicos. La participación de Kerstin Uvnäs-Moeberg, experta mundial en los efectos de la oxitocina sobre el comportamiento, como símbolo de los avances científicos. Anthony Costello (Catedrático de Salud Internacional) y Mario Merialdi (Coordinador de Salud Materna y Perinatal de la OMS) serán los encargados de subrayar la necesidad de acción.

El resto de profesionales y utópicos tendrán la última palabra.

Todo el mundo puede participar en el congreso presentando posters y asistiendo a tres de los veintisiete talleres y uno de los dos foros propuestos.

Este congreso está abierto a todos aquellos interesados en el futuro de la Humanidad.

www.wombecology.com

¡Gracias por su difusión!

Simulacrum

Mi ingreso en la profesión estuvo rodeado de desafíos y de conflictos inevitables. 
... Mi peor manía era pedir que se tuviera cuidado con todo lo que se dijera delante de las mujeres embarazadas en trabajo de parto, ya que su fragilidad –causada por un estado alterado de la conciencia– las vuelve fácilmente susceptibles. La entrada de un centro obstétrico, aparte de ser un lugar de extrema violencia institucional, es también un lugar donde hay mucha "patología de la palabra" la que, al tratarse del nacimiento, puede ser entendida como la morbilidad causada por el uso inadecuado de expresiones y gestos que pueden hacer entrar al paciente en un ciclo vicioso de miedo-tensión-dolor. Maximilian, mi colega, bautizó ese proceso como "verbosis".
... ¿Por qué, a pesar de que disponemos de pruebas contundentes, los médicos continuamos actuando de forma mitológica y repetitiva, reproduciendo terapéuticas comprobadamente inútiles y peligrosas para nuestras pacientes?
¿Qué nos movía? ¿Por qué tanta distancia entre nuestro saber y nuestro actuar? ¿Por qué nuestras conductas estaban tan alejadas de lo científicamente comprobado como útil y seguro? Estas preguntas, relativas a las prácticas comprobadamente ineficaces o inadecuadas, eran frecuentemente respondidas por mis colegas con afirmaciones del tipo: "Es el efecto inercial; actuamos así porque cambiar es siempre complicado y difícil. Fuimos entrenados en un determinado tipo de proceder y nos mantenemos en él por hábito". 
Esa conducta repetitiva y automática también era llamada "hábito vicioso" y podía ser definida como la "dificultad para cambiar un procedimiento previamente conocido que nos ofrece la seguridad de un resultado previsible".
... Comencé, entonces, a buscar en otras áreas del conocimiento las respuestas que la Medicina no me presentaba, principalmente en la Historia, en el Psicoanálisis y en la Antropología. Pasado algún tiempo, cayó en mis manos uno de los artículos más impresionantes sobre la Obstetricia contemporánea que yo hubiera visto: "Obstetrical Training as a Rite of Passage", de Robbie Davis-Floyd. Mi comprensión sobre la Obstetricia dio un giro fabuloso que cambió toda mi vida. 
Coincidentemente, pocos meses después de la lectura de este artículo llegó a mi ciudad la película "Matrix". Seducido por la expectativa de ese film de aventuras y ficción científica, terminé siendo sorprendido por una instigante e impactante metáfora para la comprensión del mundo contemporáneo. 
... La posibilidad de analogías infinitas y creativas con el mundo que nos rodea me pareció fascinante desde el principio. Entendí que el mundo, como sucede en "Matrix", está sostenido por una arquitectura invisible, creada por nosotros mismos, para fijarnos al core system de la sociedad y consolidar los valores fundamentales sobre los cuales se asienta nuestra vida social. Somos, solamente, seres guiados por fuerzas incorpóreas y poderosas sin que nos demos cuenta de eso. Actuamos socialmente como marionetas, sostenidas por finos cables invisibles al ojo desarmado. 
... De inmediato, inserté la Obstetricia contemporánea en ese escenario y, sobre esa idea, tracé los inevitables paralelos con el trabajo de Robbie Davis-Floyd.
... "¿Qué quiere la Matrix?", pregunta el periodista Read Mercer Schuchardt. "Quiere mantenernos a nosotros, los humanos, esclavizados a nuestras ilusiones; la principal de las cuales es la de que la tecnología no nos esclaviza, y sí, en cambio, nos libera".
... Percibí la existencia de una superestructura que gobierna la atención de las mujeres gestantes y que pretende conformarlas con el mundo tal como fue construido, para que obedezcan al sistema sin cuestionarlo. La gestación, con su natural fragilidad, es el momento ideal tanto para determinar la posición específica de la mujer en la sociedad como para enseñarle (adoctrinarla) sobre la forma en la que su hijo debe ser inserto en ella. A pesar de la presencia de absurdos sin respuesta, de equívocos inaceptables y de creencias insostenibles, la fe en el sistema y en sus conductores debe persistir. 
... En lo que atañe a la Obstetricia y al nacimiento humano, hoy en día, el sistema mitológico, etiocéntrico, iatrocéntrico y hospitalocéntrico de la Medicina occidental nos pide que estemos de acuerdo con el hecho de que las mujeres son incompetentes para gobernar y para parir a sus hijos, aun cuando ellas demuestren, diariamente, su capacidad y su talento. La epidemia de cesáreas, las terapias de reposición hormonal, la ideología de la ablación y la proliferación de clínicas de fertilización artificial son demostraciones claras de una visión específica de la sociedad sobre lo femenino y sobre la mujer. Esas manifestaciones y fenómenos sociales cobran sentido, contemporáneamente, porque nos llevan directamente al armado del sistema de valores de nuestra sociedad, que se yergue en nombre del patriarcado y del capitalismo a través de un modelo cartesiano de percepción de la realidad. En el sistema patriarcal, no hay lugar para mujeres poderosas y libres. Ellas deben estar de acuerdo –como los habitantes de la Matrix– con el lugar en el que están. Deben creer que el sistema de valores que las considera subciudadanas es lo mejor para ellas. Ese modelo es el cimiento básico que nos une. Tenemos miedo de perder el control sobre todo lo que construimos como humanidad. Una sociedad basada en la igualdad nos amedrenta.
... En un mundo que proclama la inferioridad básica de las mujeres, es necesario que ellas mismas sean convencidas de esta realidad tanto como es necesario que los pobres se convenzan de que su pobreza es obra del destino o de su etnia para que no confronten con el sistema distribuidor de riquezas. 
Toda la construcción de la Obstetricia contemporánea se asienta sobre la creencia básica del "defecto esencial" de las mujeres. Basada en ese modelo, la Medicina obstétrica podría fabricar las herramientas y las tecnologías adecuadas para construir esta "máquina", ahora entendida como equivocada y defectuosa (Robbie Davis-Floyd). El parto, instancia cúlmine de la feminidad, es el momento ideal para que esas creencias sean reforzadas y diseminadas. Durante un parto podemos encontrar todos los valores sociales profundos, encerrados de forma sutil pero poderosa. 
La natural apertura sensorial determinada por este evento nos brinda la posibilidad de instruir a las mujeres y a sus hijos en las posiciones específicas que deseamos que ocupen en la estructura social. Por esa razón, el estudio de la simbología representada en el nacimiento nos lleva al centro de los valores más profundos que estructuran nuestra civilización. 
... Mirar ese escenario desde afuera de la Matrix es angustiante. Una tortura. Neo negó, inicialmente, la verdad que le fue revelada por Morpheus. Después, vomitó. Una vez despertado del sueño tecnocrático, no quería dar crédito a lo que veía. No soportó la confrontación de la imagen que él tenía de la humanidad con la dura realidad que su liberador le presentó. Tuvo náuseas, fruto de la impotencia ante un sistema mucho mayor que él mismo. Se sintió frágil y desesperanzado.
Las personas que confrontan con esta nueva forma de encarar la realidad en la Medicina –como sucede en otras áreas del conocimiento– acaban sufriendo el mismo proceso por el que Neo (de "nuevo", pero también un anagrama de "one"; o de "un"; o del mismo "éon", energía emanada de un ser supremo) atravesó cuando fue rescatado de la fantasía de la Matrix. 
Debemos, también, descubrir que es necesario pasar por un ritual de despojamiento de nuestras falsas certezas y de nuestro arrogante orgullo para, así renovados, ser verdaderamente leales a nuestra propia existencia. Recuerden que nuestro héroe se queda desnudo al ser desconectado. 
... "Toda victoria se yergue sobre los escombros de una derrota", como siempre me decía Max. Toda relación personal se instaura sobre un fracaso egoico. Toda esperanza se crea cuando reconocemos nuestras debilidades. Neo percibió su vocación libertaria al confrontarse con su infinita pequeñez e insignificancia, pero para eso fue necesario despertar del "campo de cultivo", de las "plantaciones" donde la humanidad era usada como "energía barata" por las máquinas de la Matrix.
... La Matrix está ahí afuera, creando en las mujeres la idea de que, si ellas se someten a los dictámenes que "siempre existieron" y que "incontestablemente son verdaderos" –en otras palabras, la "realidad expresa", el derrotero que se aplica sobre las marcas de lo real–, estarán seguras para todo y para siempre. La Matrix quiere hacer creer que sin las máquinas (sin la tecnología, sin lo masculino, sin la institución) ninguna mujer puede hacerse responsable de sus aptitudes biológicas. La Matrix no admite que el poder sea repartido o que la fraternidad sea un modelo factible de relación entre las personas. La Matrix nos dice que la estructura básica de este mundo no puede ser cambiada, so pena de que ese mismo mundo se desmorone.
... Al despertar en el mundo real, Neo supo por Morpheus que el dolor que sentía en los ojos se debía al hecho de que nunca los había usado anteriormente. Al negar a nuestros ojos la oportunidad de vislumbrar la dura realidad de un sistema de creencias centrado en el poder de los que dominan la tecnología –sucedánea contemporánea de la religión– también quedamos ciegos a las otras verdades que surgen de la propia experiencia femenina con el nacimiento. Morpheus dice que las personas más viejas (tal vez, la palabra "viejas" no esté aquí necesariamente ligada con la edad) rara vez eran liberadas de la Matrix, porque el resultado con ellas era, invariablemente, malo. Algunas creencias quedan tan impregnadas que no desaparecen jamás.
... En "Matrix", Neo escondía sus programas piratas en un libro que guardaba en uno de sus estantes. En este libro, Simulacra and Simulation de Jean Baudrillard, se presentan las tesis fundamentales del posmodernismo. La idea básica es que el mundo real no existe más; lo que permanece entre nosotros es, apenas, su simulacro. Después de la creación del lenguaje, el "mundo real" dejó de ser posible (Lacan); éste sobrevive en una versión construida por nosotros. El parto real no existe más; sólo existe la variante que creamos de él, construida por la Medicina occidental contemporánea. 
... El Dr. Marsden Wagner –de la Organización Mundial de la Salud y activista de la humanización del nacimiento cuya trayectoria influyó en mí tanto como Morpheus lo hizo con Neo– cuenta que, cuando les hablaba a los médicos durante grandes conferencias, solía pedirles que levantaran la mano los que hubieran, alguna vez, acompañado un parto domiciliario. La reacción era invariablemente la misma: en una platea de 400 médicos, ninguna mano se levantaba. Aquí aparece la fase posmoderna más dolorosa de la Medicina: perdemos totalmente el contacto con la realidad del nacimiento. Perdemos su olor, su clima, su temperatura y su gusto. Nosotros, los médicos, sólo conocemos su representación, su simulacro, su imagen reflejada en la pared de la tecnocracia. 
Tenemos, también, el pensamiento del periodista Dino Felluga: "Hicimos una ruta tan parecida a la verdad que se yuxtapone a ella. Hoy en día, la realidad es lo que sale por entre las líneas rasgadas del mapa".
Mentimos el parto y falseamos la Naturaleza.
... Mi fantasía más agradable es imaginar a "The Farm", la comunidad posthippie donde trabaja y vive la partera Ina May Gaskin, en Tennessee, como una Zion de verdad, un lugar en el que el nacimiento puede ser despojado de las múltiples capas que lo aprisionan en el mundo tecnológico. En este "laboratorio" de afecto y de sexualidad aplicada al nacimiento, ya ocurrieron más de 2000 nacimientos desde los años 70. La tasa de intervenciones es bajísima, con un índice de cesáreas del 1,4%. Los resultados maternos y neonatales son superiores a los que se producen en los mejores centros tecnológicos del mundo. ¿Por qué, entonces, la Obstetricia contemporánea desvía su mirada de este tipo de realidades?
... Por más que continuemos en una realidad artificial creada por la cultura –como dice Morpheus: "Un mundo que fue colocado frente a nuestros ojos para cegarnos a la verdad"–, el mundo real continúa existiendo como una "garra" en su mente que lo hace enloquecer, demostrando, a través de la inquietud, la indignación sorda y la inconformidad la posibilidad de cuestionar las ideologías dominantes. La sexualidad viva que emana de una mujer pariendo, o la idea de una "Xanadu" posmoderna donde el parto podría ser vivido como un proceso de "empoderamiento" femenino y un estado de gracia, funcionan como las más dolorosas "garras" con las que convivo.
La realidad del día a día nos muestra que los médicos son también víctimas de este paradigma creado por todos nosotros. En este modelo, basado en el miedo ancestral a la confrontación con lo desconocido, somos llevados a construir sistemas de creencias y rituales que nos ofrecen la ilusoria idea de control sobre la Naturaleza. Sobre estas creencias, pasamos un fino barniz de intelecto para que ellas queden justificadas ante nuestra visión racionalista (Olivier Clerk).
... Los médicos que confrontan con el nacimiento humano sienten miedo, porque este evento escapa a su control, tal como la erupción de un volcán desobedece nuestras voluntades.
... Los que se atreven a salir de la Matrix tecnocrática son vistos como herejes (en griego hairetikós significa ‘aquel que escoge’). Tener la posibilidad libertaria de escoger nos torna herejes. 
Escoger. Decidir su destino. Hacer caminos con sus propias piernas. Nada
más revolucionario y... herético.
... El parto, que debería ser un proceso de profundo "empoderamiento" femenino, acaba siendo, la mayoría de las veces, un proceso de fortalecimiento de los médicos, de las instituciones y de los valores tradicionales, y mantiene a la mujer y a lo femenino en una posición inferior y subalterna.
... La mujer, relegada a una posición de pasividad y alienación, acaba sufriendo más tarde (muchas veces de forma oscura e inconsciente) el resultado de estas interferencias a través de múltiples formas: depresiones posparto, morbilidad aumentada por los excesivos rituales (dolencias, muertes, limitaciones), maniobras difusas, dificultades en la sexualidad, etcétera.
... En una visión pesimista, mezclando a George Orwell con Baudrillard, en el futuro de Matrix, las mujeres ya no parirán a sus hijos; serán producidos en las cañerías inmensas de la Matrix. Así se configuraría el apogeo de las tecnologías de separación, cortando definitivamente la ligazón visceral de las mamás con sus hijos. Será la "Cuarta Orden del Simulacro" de Baudrillard, donde la simulación se desprende absolutamente de la realidad, sin guardar con ella ninguna relación residual. 
... Después de muchos años de practicar la Obstetricia, me di cuenta de que el comportamiento estereotipado y previsible no estaba basado en el convencimiento de lo que había aprendido, ni siquiera era obra de mi pobre profesor de Obstetricia. él también estaba adormecido, nutrido por la sangre que venía del corazón de la Matrix, y sólo repetía para mí lo que le habían enseñado. Estaba a merced del sistema, y sus músculos estaban demasiado atrofiados como para que pudiese moverse. Yo actuaba de aquella forma, separando, invadiendo, cortando, cosiendo, porque así me decía que actuara la Matrix. Eso me llevaba a aceptar que las mujeres no podrían jamás parir (o alcanzar la madurez social) sin que un hombre (o alguien que represente al patriarcado) las autorizase a hacerlo a través de "marcas" en el cuerpo y en el alma, estableciendo un paralelo con el simbolismo de la clitorectomía en otra cultura igualmente patriarcal y violenta. 
... En "Matrix", todos estamos representados en muchos de los personajes, basta decidir en qué parte del film. 
... Podemos ser el alienado, que en nada desconfía de las fuerzas poderosas que nos hacen aceptar a la tecnología como una diosa omnipotente que "al fin nos va a redimir" de nuestra impureza e imperfección. 
... Podemos ser como las personas que van a trabajar y sienten que hay alguna cosa extraña en el aire, pero no saben qué es porque no paran a pensar en el hecho de que existen hospitales con un 80% de cesáreas, o que el 5% más rico de la población del país detenta el 50% de su riqueza. 
... Podemos ser también como Neo, que vomita, llora y sufre al ver que el mundo (interno y externo) no es exactamente como él creía o fantaseaba. Somos mucho más imperfectos e incompletos de lo que nuestra infinita condescendencia nos permite aceptar.
... Por otro lado, podemos ser el Neo que percibió que es en este mundo hecho y único que de verdad tenemos –y que es una realidad dolorosa– en el que pueden procesarse las modificaciones. Ese Neo que enfrenta a los enemigos –internos y externos– y que percibió que la lucha contra la opresión y la injusticia es el único destino de aquellos que tuvieron la oportunidad de mirar más allá. Más temprano que tarde, la vida dentro de la Matrix se vuelve insoportable, pues el expandirse está en el destino de la naturaleza humana. 
La libertad es nuestra meta última. 
... Un mundo en el que prevalezcan la dignidad, el respeto y la ciudadanía, y en elue las mujeres sean vistas con igualdad –principalmente en el momento mágico y sublime de tener a sus hijos– es nuestro mayor objetivo y, para eso, cualquier sufrimiento vale la pena.
Aun la injusticia.

RICARDO HEBERT JONES

(Este artículo fue extraído del capítulo "Simulacrum", de El hombre de vidrio)

El modo canguro de tener el bebé
Nils Bergman (Africa del Sur)

Sextas Jornadas Internacionales sobre Lactancia, Paris, marzo 2005
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Nils Bergman (Africa del Sur) hizo sus estudios de medicina en Africa del Sur. Realizó un doctorado en Salud Pública.  Es director de la Maternidad del Hospital de Mowbray (Africa del Sur) y desde hace años estudia la lactancia y el método canguro para llevar al bebé.
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CóMO ACTUA EL CEREBRO SOBRE EL CUERPO:  
OPCIONES COMPORTAMENTALES DEL RECIEN NACIDO.

El metabolismo basal de todos los animales está regulado por el cerebro arcaico, y se expresa por medio de una programación comportamental.  Cada programa tiene su juego de hormonas, sus automatismos y se caracteriza por un comportamiento físico.  El programa neurocomportamental de la reproducción de los mamíferos ha sido estudiado de manera extensa.  Cada etapa de la gestación tiene su ambiente hormonal específico, y sus componentes específicas y somáticas.

En términos biológicos, el Homo sapiens es un mamífero.  Lo que caracteriza a todos los mamíferos es que tienen mamas (del latín ‘mammae’) destinadas a la alimentación de las crías.  Las investigaciones biológicas en numerosos mamíferos han demostrado que los procesos neurológicos que tienen lugar durante la gestación (el desarrollo embrionario) están ‘altamente conservados’, es decir, son casi idénticos en todas las especies (Christensson, 1995).  Los mecanismos endocrinos fundamentales de la gestación, son también notablemente similares en todas las especies (Keverne y Kendrick, 1994).  Hay modelos de comportamiento programados por el sistema límbico de nuestro cerebro.  Desde el nacimiento, todos los mamíferos presentan una ‘secuencia comportamental definida’ (Rosenblatt, 1994), que lleva al arranque y al mantenimiento del comportamiento de la lactancia.  Existen diferencias en estas secuencias, cada especie tiene la suya propia.  Un descubrimiento fundamental y sorprendente ha sido constatar que lo determinante es el comportamiento de la cría recién nacida; que es su actividad la que induce una respuesta cuidadora de su madre (Rosenblatt, 1994).  También se ha constatado que existe un periodo crítico, a saber, un periodo durante el cual es necesario que se produzcan ciertos hechos claves para un desarrollo óptimo;  un periodo que ha sido bien descrito por la investigación en los mamíferos, y cuya importancia se reconoce ahora cada vez más también en el ser humano.  Tras su iniciación a cargo del recién nacido, ‘la lactancia se establece por medio de una gama de estimulaciones complejas, mutuas entre la madre y la criatura’ (Kjellmer y Winberg, 1994).   No obstante, en todas las especies, la lactancia es ‘un comportamiento especialmente frágil y transitorio’ (Alberts, 1994):  cualquier  intervención puede fácilmente perturbarla.

Losbiólogos describen a los mamíferos como una especie que se desarrolla en una serie de hábitats (útero,  contacto cuerpo a cuerpo con la madre, fratria, resto del mundo).  El concepto básico es que, en cada uno de estos hábitats, el organismo en desarrollo está físicamente capacitado y  neurobiológicamente programado para comportarse de manera que le permita satisfacer todas sus necesidades (Alberts, 1994); está dotado de las competencias requeridas, que se manifestarán espontáneamente en el hábitat  para el cual está diseñado, y es este hábitat el  que le proporcionará la satisfacción de sus necesidades.  El hábitat determina así ‘el nivel de organización’ del cerebro, o sea, la capacidad de controlar correctamente el nivel de vigilia.  El estudio con electroencefalogramas ha mostrado que la duración de un ciclo de sueño normal en una criatura recién nacida es de 60 a 90 minutos, y que la perturbación de estos ciclos produce stress y patologías.  Pero en los bebés un ciclo normal de sueño no puede ser observado más que si está en su hábitat normal, a saber, si están en contacto cuerpo a cuerpo con su madre.

Estos factores neurocomportamentales tienen un objetivo específico: satisfacer las necesidades biológicas básicas del organismo.  Los biólogos por lo general estiman que existen tres (calor, alimento y protección –la necesidad de oxígeno es tan evidente que no se menciona, aunque sea fundamental) y en cada hábitat, el organismo en desarrollo está físicamente capacitado y neurológicamente programado para comportarse de manera que sus necesidades se satisfagan. En términos más científicos, el organismo en desarrollo necesita de una temperatura adecuada, de una nutrición específica, y de una protección prodigada por diferentes medios.

CONSECUENCIAS DE LA SEPARACIóN MADRE-CRIATURA 

Cuando son arrancadas de su hábitat normal, las crías mamíferas tienen un comportamiento idéntico y pre-programado, que podemos llamar ‘respuesta de protesta- respuesta de angustia’ (Alberts, 1994), que fue descrita por vez primera en los bebés de los orfelinatos tras la Segunda Guerra Mundial; después fue estudiada en los monos, y después en muchos otros animales.  La respuesta de protesta es una actividad intensa que tiene como objetivo permitir al bebé recuperar su hábitat; la respuesta de la desesperación es una respuesta de supervivencia ante la situación de privación: cursa con una bajada de la temperatura del cuerpo y del ritmo cardíaco, inducidas por un aumento masivo de las tasas de las hormonas de estrés.  Llorar es nocivo para los recién nacidos;  ello restaura la circulación fetal y aumenta el riesgo de hemorragia intraventricular y diversos otros problemas.  La primera violación, lo peor que puede ocurrirle a cualquier recién nacido, es la separación de su madre, su hábitat normal.  Esta ‘respuesta’ y su impacto han sido descritos en un extenso artículo de Allan Shore (2001)

La respuesta psicobiológica del bebé humano a los traumatismos se compone de dos esquemas de respuesta diferenciados: la hipervigilancia y la disociación (Perry et al)

En la hipervigilancia, el sistema nervioso simpático se activa fuertemente y de forma  brusca, con un aumento del ritmo cardíaco, de la presión sanguínea, del tono y de la vigilancia;  la angustia de la criatura se manifiesta con llanto y alaridos... este estado frenético de angustia, que Perry llama ‘miedo-pànico’, se conoce como una estimulación ergotrópica... con secreción de tasas excesivas de las principales hormonas del stress... que se producen en un estado hipermetabólico del cerebro.

La disociación es el estado de reacción  subsiguiente a la respuesta al terror, con  embotamiento y  retraimiento;  es un estado de conservación y de repliegue, una respuesta del parasimpático que sobreviene en situaciones en las que la persona no tiene ni ayuda ni esperanza, una respuesta utilizada a lo largo de la vida, por la cual el individuo se desconecta para ‘conservar su energía’, una conducta peligrosa de supervivencia en la que el individuo finge estar muerto; en este estado pasivo de profunda desconexión, la tasa de  opiáceos endógenos es alta, lo que produce ausencia de dolor, inmovilidad e inhibición de gritos de angustia.  El tono vagal aumenta considerablemente con una bajada de la tensión sanguínea y del ritmo cardíaco(...) en este estado, desde el cerebro de la criatura,  tanto los componentes del sistema simpático que consumen energía, como los del sistema parasimpático economizador de energía se activan (...) (provocando) alteraciones bioquímicas caóticas, un estado de toxicidad neuroquímico para el cerebro de la criatura en pleno crecimiento. (Shore 2001).

Cuando la criatura recupera su hábitat normal (el cuerpo de su madre), se constata un rápido aumento de la temperatura y del ritmo cardíaco.  “Las llamadas de angustia ligadas a la separación” han sido bien documentadas en las ratas (Alberts, 1994).  Se ha constatado llamadas de angustia similares en los bebés humanos en cunas; estos bebés lloran hasta diez veces más que los bebés que están piel con piel con su madre (Michelson et al, 1996).  Además, el llanto de los bebés que están piel con piel con su madre tiene una tonalidad completamente diferente, y se ha sugerido que podía tener el objetivo de lograr la ayuda de la madre para alcanzar el seno y mamar (Christensen et al, 1995).

Los estudios neurocomportamentales actuales muestran que esta reacción de protesta-angustia, que remite a estados asociados de hipervigilancia y disociación, puede modificar la estructura cerebral en el sentido de una menos buena adaptación, con consecuencias en el comportamiento futuro.

La separación induce cambios en la eficacia fundamental de los sistemas (McKenna, 1993).  La separación precoz puede comportar modificaciones importantes en la fragilidad ante las patologías inducidas por el stress (Hofer, 1994).   Los orígenes de muchas desviaciones comportamentales son desconocidos; ¿podrían algunas remontarse a las violaciones de nuestra programación innata? (Kjellmer y Winberg, 1994)

PARADIGMA OCCIDENTAL Y PARADIGMA ORIGINAL

Hace falta comprender el paradigma biológico original del cuidado del bebé, y por qué nuestro paradigma occidental ha llegado a ser lo que es.

Desde el punto de vista de la evolución, en el momento del nacimiento el Homo sapiens es extremadamente inmaduro.  El volumen de su cerebro no es más que el 25% del volumen que tendrá en la edad adulta, contra el 45% de los chimpancés, y este porcentaje todavía es más alto en el resto de los mamíferos.  Se estima que se trata de un compromiso, de una consecuencia del estrechamiento de la cavidad pélvica que tuvo lugar al adquirir la posición erecta; este estrechamiento hizo imposible el tránsito de un cráneo más voluminoso.  El cerebro prosigue pues su crecimiento después del nacimiento.  El Homo sapiens tuvo por tanto que desarrollar mecanismos para hacer frente a su inmadurez.  No obstante, el nacimiento prematuro del pequeño ser humano no es una aventura peor que la de otras especies animales, siempre y cuando la criatura tenga su hábitat normal.

Algunos podrán pensar que el pequeño ser humano con su cortex cerebral desarrollado, no es comparable a otros animales.  Sin embargo, habría que señalar que el cortex no remplaza las partes más primitivas del cerebro, sino que, de hecho, depende totalmente de ellas.  La biología puede enseñarnos mucho sobre nuestra humanidad.  El Homo sapiens ha sido un ‘cazador recolector tropical’ durante los últimos 3-6 millones de años.  Los cambios comenzaron hace alrededor de 10.000 años  con el comienzo de la agricultura, pero existen todavía pueblos de cazadores recolectores tropicales que han sido estudiados por antropólogos (Lozoff y Brittenham, 1979).  Una cosa común a todos estos pueblos es el hecho de que los recién nacidos y los bebés siempre son llevados aúpas, que duermen pegados a su madre, que la alimentación es una respuesta inmediata a su llanto, que maman cada 1 ó 2 horas, y que la lactancia prosigue hasta los dos años.  Durante los últimos 100 años, este modelo milenario (el cuidado atento y el ser llevado aúpas) se ha modificado y, en el nuevo modelo, se acuesta a la criatura aparte (se la separa) con toda tranquilidad; separada de su madre, se ignora su llanto; cada cuatro horas se acude para alimentarla (el padre o la madre va al nido), con una leche industrial (hecha a partir de la leche de otra especie), y muy pronto se introducen otros sustitutos.
Lozoff et al (1977) estiman que esta modificación altera el comienzo de la relación madre-criatura, Y que puede quedar alterada más allá de los límites de adaptabilidad del bebé.

Semmelweiss identificó las infecciones como causa de la mortalidad materna, y a finales del siglo XIX las infecciones eran una causa reconocida de mortalidad en los prematuros.  En Francia, para proteger a los recién nacidos de las infecciones, Tarner y Budín desarrollaron y pusieron en práctica el poner a los  bebés en unas incubadoras, con las paredes de cristal para que la madre pudiera ver a su bebé y participar en los cuidados.  Un alemán llamado Cooney exportó este concepto a USA, pero excluyó a la madre –cuando su propia hija y los amigos de eéta no le estorbaban-.  A medida que los cuidados de los bebés se fueron institucionalizando en los hospitales americanos, se fueron excluyendo cada vez más a las madres, como si fueran la causa de las infecciones en los bebés.  Como las madres quedaban excluidas, la alimentación con leche industrial se convirtió en el medio práctico, y muy pronto en el medio esencial de alimentar a los bebés.  Esta evolución social concluyó a finales de los años 50 (del siglo XX).  Solo a comienzos de la década de los 60 se comenzaron a hacer estudios randomizados (=en muestras aleatorias) sobre los nuevos métodos.  El uso de la incubadora y la alimentación con leche industrial no fueron nunca objeto de estos estudios.

El resultado es nuestro paradigma occidental, según el cual el recién nacido es por lo general contemplado como un ser totalmente impotente, y que tiene necesidad de ayuda para satisfacer sus necesidades. Cuando el bebé nace a término, se considera que la madre puede atender sus necesidades, tras una formación en puericultura; pero si el bebé es prematuro, el personal sanitario considera que debe quitarle a la madre el bebé para atender todas sus necesidades durante un largo período.

NUESTRO ESTUDIO RANDOMIZADO (=EN MUESTRAS ALEATORIAS), 
Y SUS IMPLICACIONES EN LA ATENCIóN EN NEONATOLOGíA.-

Nuestra cultura actual confía en las incubadoras, quizá porque desconoce sus efectos nefastos, y porque también ignora la existencia de otras alternativas.

El  método canguro ha sido definido de diferentes formas, pero sus dos componentes principales son  el contacto piel con piel y la lactancia.  Desde el punto de vista biológico, y durante el inmediato post-parto, el contacto piel con piel representa el hábitat normal para el Homo sapiens, y la lactancia representa el ‘nicho’ (*), o el comportamiento pre-programado para este hábitat.  El paradigma del método canguro
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(*) En biología el ‘nicho’ de un animal, es el papel o la función que desempeña en su hábitat . (Nota de traducción)
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se basa en que el bebé prematuro no es un bebé enfermo, sino que es la separación de la madre (del hábitat) lo que produce la enfermedad.  Del mismo modo, privar a la criatura de su nicho normal (la lactancia y  la leche materna como dos conceptos diferenciados) hará que el prematuro enferme. En el paradigma del Método Canguro, el hábitat original y el nicho son el punto de partida de la atención sanitaria, a los que se les añade toda la tecnología y todo el apoyo disponibles.

Todos los años mueren 5 millones de criaturas, y, en por lo menos la mitad de los casos, la prematuridad es o bien la causa directa o bien uno de los factores de la mortalidad.  Recientemente el Método Canguro (definido como el tener a la criatura piel con piel y la lactancia) ha sido recomendado como un método posible para cuidar a los prematuros.  Utilizar a la madre como alternativa a la incubadora desde el nacimiento se  puso en práctica por primera vez en un hospital de una misión de Zimbabwe, y esta experiencia fue descrita por Bergman y Jurisoo (1994).  La tasa de supervivencia de los bebés de muy poco peso al nacer, pasó del 10 al 50 %.  Hasta ahora, este método se utilizaba generalmente sólo cuando el bebé estaba clínicamente estabilizado.  No existía ningún estudio para evaluar su inocuidad o su eficacia en los prematuros desde el nacimiento.  Nuestro estudio aleatorio fue conducido en los años 2000 y 2001, con el fin de evaluar la hipótesis de que la incubadora daba resultados menos buenos que el contacto piel con piel.  Tenía el objetivo de confirmar que la única diferencia en las atenciones prodigadas a la criatura era su ‘hábitat’ (mismo tipo de reanimación, mismas perfusiones, misma alimentación y mismas observaciones).    Todos los bebés piel con piel se estabilizaron en las primeras 6 horas, incluido el más pequeño de 1200 g., contra la mitad de los que habían sido puestos en la incubadora.   Todos los bebés colocados en la incubadora tuvieron respuestas de protesta-angustia, con bajada de temperatura y del ritmo cardíaco, y respiración inestable.  Este estudio no se había concebido para investigar resultados a largo plazo, y que yo sepa no existe ningún estudio de este tipo.  No obstante, lo que se puede deducir de los estudios efectuados en mamíferos, está claro:  los recién nacidos humanos separados de su  madre tienen exactamente las mismas respuestas fisiológicas que los otros mamíferos, y todos los mamíferos que han sufrido tal separación muestran secuelas que pueden durar toda la vida.  El Método Canguro se practica generalmente con recién nacidos estabilizados. Este estudio muestra que el contacto piel con piel iniciado inmediatamente después de nacer, en lugar de la incubadora, es seguro a la vez que eficaz para las criaturas nacidas con un peso entre 1200 y 2199 g.  Ello permite recomendar la utilización del Método Canguro desde el nacimiento, en particular en los países en vías de desarrollo donde no hay incubadoras.  Incluso en los países en los que hay incubadoras disponibles, como en Africa del Sur, el método canguro puede ser preferible.

 

LA DEFINICIóN DEL METODO CANGURO EN BASE A LAS NECESIDADES FISIOLóGICAS FUNDAMENTALES

El Método Canguro ha sido definido de diferentes formas, pero sus dos componentes esenciales son el contacto piel con piel y la lactancia.  Desde el punto de vista biológico, el hábitat normal de la criatura Homo sapiens en el inmediato post-parto es el cuerpo de su madre, y la lactancia representa el ‘nicho’, el comportamiento pre-programado para ese hábitat.

El hábitat hace algo más que aportar las necesidades nutricionales.  En el hábitat uterino, es evidente que la oxigenación se asegura por medio de la placenta y del cordón umbilical, que proporcionan también la nutrición; el útero garantiza igualmente el calor y la protección. Son las cuatro necesidades biológicas fundamentales.  Las investigaciones efectuadas en los diez últimos años nos permiten afirmar que en el contacto piel con piel, su hábitat normal, es el recién nacido mismo quien atiende sus propias necesidades, y no la madre o el personal sanitario.  La oxigenación de la criatura mejora en el contacto piel con piel, hasta el punto que se utiliza satisfactoriamente para tratar angustias respiratorias.  Las criaturas que pasan de la incubadora al contacto piel con piel presentan un aumento de la temperatura, y su estabilidad se mejora notablemente. (Ludington-Hoe et al, 1996).  La nutrición mejora gracias al respeto a la capacidad de la madre de dar de mamar, y al respeto a la capacidad de la criatura de nutrirse.  Las criaturas nacidas a término,  en un parto no medicalizado,  a las que se las deja sobre el pecho de sus madres sin ser molestadas, tomarán el pecho espontáneamente  en la hora que sigue al nacimiento, sin ninguna ayuda (Widstrom et al, 1987).  El recién nacido ejerce una estimulación sobre la madre que induce el comportamiento maternal y la protección.  La inmunidad de la criatura mejora de manera todavía perceptible al cabo de los  6 meses (Sloan et al, 1994).  Otros efectos positivos del contacto piel con piel  en la madre, son entre otros, una vinculación más fuerte a la criatura y una mejor curación de los problemas emocionales ligados al parto prematuro.

 

LAS NOTABLES CAPACIDADES DE LA CRIATURA RECIEN NACIDA

Uno de los comportamientos esenciales para la supervivencia del pequeño mamífero es la lactancia.  El recién nacido, incluido el humano recién nacido,  no necesita más que estar en el lugar adecuado para poder mamar correctamente: apegado al pecho de su madre.  Cuando mama, el recién nacido respira mejor, se alimenta mejor y está protegido.  La lactancia satisface todas las necesidades fundamentales de la pequeña criatura de la manera óptima.

Durante las 10 ó 14 primeras semanas de gestación, el crecimiento del cerebro está determinado genéticamente.  A continuación, este crecimiento es un proceso activo, con crecimiento de los axones y de las dendritas. Cada neurona crea miles de sinapsis que se desarrollan en todas las dimensiones, y este desarrollo se estimula  por las sensaciones y las experiencias.  El feto tiene el sentido del gusto y el sentido del olfato muy desarrollados.  Un recién nacido puede distinguir el olor de la leche de su madre del olor de la leche de otra mujer, en base a la memoria adquirida durante la vida intrauterina.  Al nacer, utiliza su olfato para dirigirse hacia el pezón.

A las 30 semanas de gestación, el feto puede reconocer la voz de su madre entre las voces de otras mujeres, partiendo de algunas palabras grabadas en un magnetofón.  Puede distinguir la lengua materna entre diferentes lenguas, partiendo de una simple palabra o de un simple fonema.  El sentido del tacto y las sensaciones kinestésicas también están muy desarrolladas.  Después del nacimiento, la criatura busca activamente tener la mayor superficie  posible de su cuerpo en contacto con la piel de su madre. (Widstrom et al, 1987).  Las estimulaciones táctiles facilitan la transmisión de las informaciones afectivas de la criatura hacia la madre, y ello determina el desarrollo de los esquemas cerebrales.  El lenguaje de la madre y de la criatura está constituido por señales que ambas emiten bajo la influencia del sistema nervioso automático.  Esta es la base de un desarrollo sano de la criatura.  Al nacer, sus percepciones sensoriales no tienen ningún ‘filtro’; experimenta todas las sensaciones de forma máxima.  A medida que se desarrolla, aprende a ‘moderar’ las percepciones sensoriales.

Al nacer, el bebé humano dispone de más sinapsis en su cerebro que en ningún otro momento de su vida.  Su desarrollo es un proceso que consiste en suprimir ciertas sinapsis y desarrollar otras para crear los ‘caminos’ neurales.  Estos últimos pueden ser buenos o malos, en función de las sensaciones y experiencias vividas por el recién nacido.  Los prematuros y los recién nacidos tienen un sistema nervioso que no tiene capacidad de temperar los estímulos sensoriales.  La sobre-estimulación de cualquiera de sus sentidos será vivida de forma dolorosa por el recién nacido.  Las hormonas del stress aumentan la percepción del dolor.  El resultado es similar al efecto de la picadura del escorpión parabuthus* (*  =  En el original: Le résultat est similaire au scorpionisme par le parabuthus, creo que está mal traducido al francés; creo que el dolor intenso de la picadura del parabuthus se debe a que activa las hormonas del stress; de ahí la comparación.- Nota de la traducción), un envenenamiento potencialmente mortal.

Las complicaciones que suceden durante el nacimiento afectan a la personalidad, a la capacidad relacional, a la autoestima, y a los esquemas de comportamiento a lo largo de toda la vida (Shore, 2001).  Si a ello se le añade el rechazo de la madre y la ausencia de vinculación, podemos constatar una fuerte correlación con un comportamiento criminal y violento.  La creación de nidos en los hospitales y el aumento de la frecuencia de las separaciones precoces de la madre son correlativas a los problemas de vinculación afectiva, al abandono de la madre, y al aumento de comportamientos adictivos (necesidades orales del bebé no satisfechas).

Aunque en el plano biológico se afirma que el recién nacido es extremadamente inmaduro, es un error deducir que su incapacidad es total.  Esta inmadurez es relativa; es inmaduro en relación a nosotros y a nuestro hábitat, porque es un hábitat  que requiere unas capacidades que el que recién nacido tiene todavía que adquirir.  Pero ‘nuestro’ hábitat de adultos no es el hábitat del recién nacido.  Cuando está en  el hábitat diseñado para él , el humano recién nacido demuestra tener unas notables capacidades.  La relación hábitat-nicho descrita por Albert y otros biólogos, subraya el hecho de que el organismo en desarrollo está totalmente equipado por circuitos neurológicos que dirigen los comportamientos que permiten que sus necesidades fundamentales sean satisfechas. Estas necesidades se satisfacen cuando el hábitat está adaptado, y el concepto de ‘nicho’ define el modo en el que el organismo hace uso de los recursos de su hábitat gracias a sus propias capacidades.

Los comportamientos de auto-vinculación (que llevan a tomar el pecho por primera vez), descritos por Widstrom (1987) y Righard (1990), son ahora bien conocidos.  En términos biológicos, este comportamiento se llama ‘iniciación’, y es un neurocomportamiento innato, diferente del comportamiento de mantenimiento de la lactancia.  Este comportamiento interviene en un ‘periodo crítico’, un momento único durante el cual debe producirse un hecho determinado para que pueda desarrollarse plenamente, y este periodo es de vital importancia para el desarrollo óptimo del organismo.

EL ESTADO DE ORGANIZACIóN Y DE SEPARACIóN

Es especialmente importante tener en cuenta que la tetada que nosotros observamos y que calificamos como ‘lactancia’, no es más que la manifestación física de un neurocomportamiento innato y global, que no es perceptible más que durante un corto periodo.  Desde el punto de vista biológico, la lactancia es la totalidad de un ‘programa nutricional’, y su éxito depende de que la criatura se encuentre en el hábitat adaptado.  Además este programa nutricional necesita la estancia constante e ininterrumpida de la criatura en el hábitat previsto para él por la naturaleza: el cuerpo de la madre.  Se expresa por medio de hormonas específicas y por respuestas del sistema nervioso autónomo, que se producen noche y día.  El comportamiento observado entre las tetadas forma parte también del programa nutricional.  Esto puede también describirse como un ‘estado de organización’, y el programa NIDCAP (Newborn individualised developmental care and assessment programme  = programa neonatal individualizado de cuidados y de evaluación  del desarrollo) nos ha enseñado muchas cosas sobre el tema, aunque en un contexto tecnológico.

El estado de organización depende del nivel de vigilia del organismo, que para el bebé va desde el sueño profundo hasta el llanto agudo, pasando por diferentes estados de vigilia.  Para su bienestar, el recién nacido tiene necesidad absoluta de la presencia de ‘ciclos’ adecuados, con periodos de sueño no muy profundo y con otros periodos de vigilia para las tetadas, evitando tanto como sea posible el llanto y el stress. Este tipo de ciclos óptimo sólo se observa en los bebés que están apegados a su madre, y especialmente cuando el contacto piel con piel es máximo.

RESTAURAR EL PARADIGMA ORIGINAL

Estas constataciones nos deben llevar a plantearnos un nuevo paradigma.  La única necesidad de la criatura nacida a término es estar en su hábitat natural, a saber, la madre; no la madre como proveedora de cuidados, sino la madre como proveedora de contacto piel con piel.  La criatura nacida a término es razonablemente fuerte, la prematura es frágil.  La necesidad que tiene la prematura de su hábitat natural es todavía más importante que la de la criatura nacida a término.  Nuestro paradigma actual contempla la incubadora como el hábitat normal de la criatura prematura, y el biberón como el medio normal de alimentarse; hemos definido unas normas para el ritmo cardíaco y la temperatura que son las adaptadas a la incubadora.  Nuestros ‘valores normales’ se tendrían que volver a definir.

En nuestros servicios médicos, deberíamos reconocer el lugar central de la madre en tanto el hábitat que la criatura necesita de forma absoluta y desesperada.  Tenemos que tener en cuenta las capacidades de la criatura recién nacida para satisfacer por sí misma sus necesidades.  Tenemos que repensar nuestros servicios hospitalarios y revisar nuestras prácticas, con el fin de asegurar que la madre recibe el apoyo necesario para que pueda ofrecer a la criatura el hábitat normal, y ayudar a la criatura prematura a satisfacer sus necesidades.  Esto implica reconocer que las capacidades neurológicas de  desarrollo (‘neurodeveloppementales’) no están necesariamente unidas a un estado de desarrollo físico de la criatura.  La criatura prematura dispone del mismo programa neurológico de desarrollo (‘neurodeveloppementale’) que las criaturas nacidas a término; a causa de su inmadurez física, tiene simplemente necesidad de ayuda.  Esta ayuda debe serle aportada, pero sin quitarle su hábitat natural y sin violar su programación innata.

El paradigma del Método Canguro se basa en el hecho de que el nacimiento prematuro no es una enfermedad,  y que lo que convierte al bebé prematuro en un bebé enfermo es la separación de su hábitat natural (la madre).   Como también lo hará  la supresión del acceso al nicho (el acceso al pecho, a la lactancia y a la alimentación con leche materna, contemplados como conceptos diferenciados). En el paradigma del Método Canguro, el respeto al hábitat y al nicho naturales es la base de toda la atención, a los cuales se le añadirán el apoyo y la tecnología disponibles.

El Método Canguro respeta el paradigma original para el cuidado de las criaturas:

* El contacto piel con piel con la madre es el hábitat requerido por la pequeña criatura humana, un derecho fundamental del recién nacido.

* La lactancia exclusiva es esencial para su salud física, neurológica y mental, y tiene un impacto para toda su vida.

* Prodigar el apoyo que permita A TODAS las criaturas recién nacidas permanecer apegadas a su madre, debería ser la prioridad universal de la salud pública.

 

AYUDAR A UNA CRIATURA PREMATURA A MAMAR CORRECTAMENTE

Lo que aquí se ha descrito es muy diferente de las prácticas actualmente en vigor de alta tecnología, en las cuales la separación madre-criatura se acepta como algo normal y necesario.  En nuestra cultura occidental,  el bebé es considerado un ser totalmente impotente, y que requiere ayuda para todas sus necesidades.  Si la criatura nace a término, se considera que la madre es la persona que puede atender sus necesidades.   Si la criatura es prematura, el personal sanitario estima que debe quitarle la criatura a la madre para atender a sus necesidades.  Los argumentos que presento aquí demuestran que esto es erróneo.  La única necesidad de la criatura nacida a término es dejarla en su hábitat adecuado, que no es la madre en tanto que persona que asegura unos cuidados, sino la madre en tanto que persona que provee el contacto piel con piel.

A la vista de los conocimientos actuales sobre el comportamiento de las criaturas recién nacidas (lactancia, reacción de protesta-angustia), y en la medida en que la lactancia y el contacto piel con piel compensan la inmadurez del bebé, es completamente lógico pensar que el contacto piel con piel  es todavía más necesario en las criaturas prematuras (de hecho, la piel con piel es superior a la incubadora).   Si se priva a la criatura de este contacto, la privación inducirá una ‘respuesta-angustia’, con una tasa de glucocorticoides 10 veces más elevada que la normal (Modi, 1998).  Tales tasas son tóxicas para los prematuros, y tienen también un efecto inhibidor sobre el tracto digestivo.  Se produce secreción de somatostatina, que tiene un importante efecto inihibidor sobre todos los aspectos del funcionamiento del tracto digestivo, con bajada de todas las hormonas benéficas para el tracto digestivo, así como de las hormonas de crecimiento.  Los mamíferos nacen con un solo objetivo: ser amamantados al pecho o a la teta.  ¡Una criatura recién nacida es un ser totalmente desarrollado y muy competente!
¡El cerebro fetal es consciente!

La criatura recién  nacida está programada para mamar del pecho:

  • Entre la semana 16 y la 20, el feto sabe tragar;
  • Entre la semana 26 y 28, tiene movimientos de succión;
  • A partir de las 36 semanas de gestación, es capaz de mamar del pecho.

Escala de Persson (Wahlberg, 1991).  PARA DAR DE MAMAR A UN PREMATURO

Etapa 1:  el contacto piel con piel, que debería ser ininterrumpido desde el nacimiento.
Etapa 2:  tomarse el tiempo; es el bebé quien establece su ritmo.
Etapa 3:  estado de organización;  esperar y observar si se despierta
Etapa 4:  el olfato; automáticamente solicitado si el bebé está en contacto con el pecho.
Etapa 5:  el gusto;  un prematuro necesita un poco más de tiempo para conseguirlo
Etapa 6:  tomar el pecho; para un bebé muy prematuro puede resultar difícil mantener la boca en el pezón 
Etapa 7:  la tetada:  mamar necesita muy poco esfuerzo, una vez que se mantiene la boca en el pezón

Una vez adquirida la tetada nutritiva, es necesario asegurarse que la criatura puede acceder al pecho cada vez que está despierta, y entonces la lactancia ya ha quedado establecida.

Mamar del pecho y tomar un biberón pueden parecer cosas similares, pero de hecho es MUY diferente.  Tomar el biberón para un prematuro es stresante.

Los bebés prematuros pueden alimentarse al pecho, incluso desde la 26ª semana de gestación, si bien necesitan ayuda.  La práctica de la lactancia cuando la criatura no ha sido nunca separada de la madre,  difiere mucho de la que consideramos ‘normal’ en nuestra cultura occidental.  De entrada, esta práctica está totalmente determinada por la criatura, y no por la madre, y cada criatura es única.  Un bebé que puede escoger por sí mismo con qué frecuencia toma el pecho desde el principio, va a poner en marcha una ‘rutina’ de lactancia; tomará el pecho cada hora, cada dos horas o cada más, tragará toda la leche que salga tras un solo reflejo de eyección, lo cual es muy conveniente para la débil capacidad de su estómago, y le aportará lo que necesite de calorías y nutrientes para una o dos horas como máximo, y será capaz de gestionar de manera eficaz su estado cíclico de organización.  Esta es la práctica de lactancia constatada en casi todas las culturas no occidentales.

 

EN CONCLUSIóN

La lactancia es una estrategia crucial de supervivencia para el humano recién nacido; es un comportamiento que depende enteramente de una programación cerebral límbica, que depende a su vez del hecho de que la criatura se encuentre en su hábitat normal: apegada al cuerpo de su madre.  Cualquier separación tiene como consecuencia un programa neurológico de desarrollo (‘neurodeveloppementale’) diferente del programa normal,  potencialmente nefasto.

En consecuencia, el contacto con el cuerpo de la madre es específicamente necesario a partir del momento del nacimiento, y debería ser continuado.

 

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