El Abrzo con Amor Sanando, sujetando en amor a nuestros retoños

El bebé siente el primer abrazo después de nacer, cuando su madre lo recibe enlos brazos. Su necesidad es quedarse así junto a ella el mayor tiempo posible.Comparado con el resto de los mamíferos, el infante humano nace fisiológicamenteprematuro y es el que más depende de la madre para sobrevivir. Por esta razónnecesita seguir junto a ella en una especie de embarazo externo, y que la madre lomantenga abrazado o cargado el mayor tiempo posible. Su necesidad esencialcomo recién nacido es continuar unido o pegado al cuerpo de su madre.Las madres de culturas indígenas o de la población rural de nuestro país satisfacende forma instintiva esta necesidad. Por medio del rebozo proporcionan al hijorecién nacido una situación muy parecida a la experiencia intrauterina: sentirseapretado en un espacio reducido y estar unido al cuerpo de la madre, oyendo loslatidos de su corazón, sintiendo su ritmo y movimiento.Todas estas sensaciones recuerdan al bebé su estancia dentro de la madre y portanto le dan confianza y seguridad.Esta convivencia de intensa cercanía entre la madre y su hijo favoreceprofundamente su vinculación. Es necesario que el niño la perciba con todos lossentidos y, sobre todo, que pueda descubrirla y sentirla. Mediante esta cercanía física el niño comienza a tener experiencias de índole corporal, sensorial,emocional y mental, que serán básicas para el desarrollo de su personalidad. Enlos grupos o culturas primitivas no se cuestiona si esto es adecuado o no para losniños; simplemente... se lleva a cabo desde hace milenios.Desgraciadamente en nuestra sociedad "civilizada" no existe esta costumbre; losniños no son cargados con rebozo, porque no se adapta al tipo de vida de lasmadres que viven en las ciudades y porque los especialistas que las madres tienencerca, como el pediatra y la educadora, no les aconsejan ni explican la importanciade tener a sus hijos pequeños pegados al cuerpo. Aunado a esto, los niños confrecuencia son mandados al jardín de niños antes de cumplir los dos años, esdecir, en plena etapa de vinculación, y ante su llanto la madre es apaciguada conel argumento de que el niño se tranquilizará en cuanto ella se haya ido. Pero, sipudiera, el niño le pediría: "Por favor, no me dejes, pues cada mañana se abre laherida de la separación. Todavía no estoy listo para separarme de ti".En las sociedades llamadas "civi-lizadas", los niños frecuentemente son separados de su madre de formaprematura. Por ello el abrazo original entre madre e hijo no puede llevarse a cabo.Esta carencia afectiva puede sentirse de manera todavía más intensa en los siguientes casos:

Hospitalización del recién nacido.

en situaciones de crisis o conflictos importantes con sus hijos. 

Brinda a los padres una granseguridad en el manejo de situaciones difíciles, así como para interactuar yexpresar sentimientos conflictivos. La terapia de contención les permite conducir alamor esas relaciones que, por sentimientos negativos, han sido difíciles.La terapia de contención no es un método educativo sino una terapia que, en lamedida que los padres la practiquen, se convierte en una forma de relación graciasa la cual los hijos aprenden que no debe haber huida ni aislamiento ante losconflictos, sino confrontación directa cercana.Los padres abrazan a sus hijos, incluso contra su voluntad, para poder expresar ogritar toda su ira, decepción, tristeza, etcétera. Así descubren que en los brazos delos padres pueden siempre recuperar el equilibrio interno.Una vez que el padre o la madre se hayan preparado con la terapeuta y seconsideren capaces de llevar a cabo la primera sesión con su hijo, se presentancon ropa cómoda a la sesión. Se sientan en el suelo sobre una colchoneta, el hijosobre las piernas de la madre o del padre cara a cara, viéndose a los ojos. 

frecuencia en nuestra relación mucho coraje que no expresamos abiertamente, poreso tampoco podemos sentir ni expresarnos el amor abiertamente. Vamos adecirnos lo que nos enoja y después vamos a abrazarnos, y en esa cercanía vamosa demostrar y a expresar lo que sentimos el uno por el otro. Vamos a estar tancerca que no va a costarnos trabajo identificar y sentir lo que siente el otro. Yo,como adulto, voy a salir de mi ambivalencia más pronto que tú. Podré consolartehasta que tú también salgas de la tuya, y no voy a soltarte hasta que te sientasbien, hasta que hayamos sacado todo nuestro coraje y podamos sentir el amorentre nosotros".Durante la sesión, al empezar a expresar el coraje, el niño y la madre (o padre)son los peores enemigos. La rabia o el odio deben salir primero que nada.Normalmente los seres humanos huyen ante el odio. Huir es un instinto que nosprotege del peligro, pero no de la agresión. Aquí, éste se expresa en la cara delcontrario: madre o padre e hijo van juntos a través del odio animal, sin posibilidadde que ninguno huya. Es claro que esta intensa expresión de rabia nolleva a la solución de la crisis en la relación, pues el coraje para poder llegar al polodel amor: "Quiero amarte y voy a luchar para lograrlo".El niño, igual que el adulto, se protege contra los sentimientos que lo debilitan yobstaculizan en su vida. Su protección es el coraje, es la coraza que lo protege deseguir siendo lastimado; el coraje da la sensación de fuerza, pero provoca uninmenso distanciamiento dentro de la relación. Entre mayor es el contacto con lossentimientos menos palabras se necesitan, ya que las palabras en este momentosolamente distraen. Al no hablar, el niño se pone en contacto con los sentimientosque se esconden tras la rabia.Sólo hasta que se expresa el coraje dentro de esta cercanía física y deja de 

sentirse dentro del cuerpo y el alma, pueden surgir los sentimientos subyacentes:la tristeza y el miedo.El niño empieza a aceptar a su madre, se recarga en ella, empieza a sentirseaceptado y seguro para poder llorar lágrimas de la tristeza acumulada desde que,por ejemplo, nació el hermanito y sintió que lo querían menos, o cuando se sintióagredido por la forma en que lo regañaban, cuando le pegaron o cuando lomandaron solo a su cuarto por demostrar su enojo o incomodidad.En la cercanía, el niño se siente cada vez más seguro y querido para expresartambién su miedo: el miedo guardado en el fondo de su alma desde que nació, elque sintió cuando estuvo solo en la incubadora inmediatamente después de salirdel paraíso intrauterino, cuando lo llevaron a la guardería o al jardín de niños

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