La técnica de la caja de arena: cómo ayudar a narrar a niños traumatizados

La técnica la impulsa Dora Kalff, animada por el psicoanalista Jung, y la desarrolla y aplica desde este enfoque psicoterapéutico.

la técnica me parece la más idónea para trabajar contenidos traumáticos cuando existen bloqueos emocionales que impiden al niño la verbalización. O para niños que no son hábiles o presentan un retraso del lenguaje de etiología diversa. El juego, por lo general, es el lenguaje del niño y aporta una narrativa que le permite liberar, expresar y simbolizar, desarrollando sentimientos de control, lo que le sucede y lo que vive en su interior. La caja de arena es como un juego aunque tiene matices diferentes. Los niños, generalmente, no dominan el lenguaje verbal como lo pueden hacer los adultos. Jugar con ellos, en cambio, es acercarse a la manera que ellos tienen de hablar y contar. La caja de arena podría insertarse dentro de este propósito porque es un lenguaje no verbal que aporta numerosos símbolos universales, y al niño se le hace fácil y accesible. Pero la técnica no sólo son los símbolos (muñecos, figuritas, miniaturas y todos aquellos elementos que también se convierten en símbolos como casas, puentes, árboles, vehículos, etc.) que equivaldrían a las palabras del diccionario. Es también una escenificación de todos esos elementos que suponen la gramática de la técnica. El niño, además, se sitúa en una postura que le convierte en sujeto que crea y construye (visión muy resiliente): un mundo imaginario, una escena, una historia, un cuento, una secuencia… Y la gramática supone narrar. Y ya sabemos la importancia que la narrativa tiene sobre todo para los niños que necesitan reconstruir su historia. Especialmente cuando lo que se narra está cargado de emociones dolorosas que permanecen disociadas, como en el caso de los niños traumatizados por la violencia u otros acontecimientos duros y sobrecargantes para la mente en desarrollo. La técnica ayuda a la integración del trauma.

 
He aquí, por tanto, lo mejor: que facilita, de un modo no invasivo y retraumatizante, la expresión, la narración y la integración de hechos muy difíciles de contar con las palabras por lo dolorosos que son. Además, el uso de un tercer elemento -como son los símbolos usados en la gramática de la caja-, le proveen al niño de un espacio seguro en el que proyectarse. Y aún más: le permiten representar (dar sentido y significado) en un mundo, en un universo, de fantasía o realidad, o a caballo entre los dos. Es resiliente desde el momento en que el niño transforma su dolor y lo expulsa, simbolizado, para que no le explote dentro. A la par, el terapeuta, con su facilitación, con su yo auxiliar para el niño, le acompaña en este proceso: ayudándole a poner palabras a lo representado, si puede (o no, pues no es estrictamente necesario) Pero lo que sí hace es auxiliar al niño en la creación y validar su trabajo. Y juega con él en la caja, si el niño se lo pide.

 
¿Os imagináis lo difícil que le puede resultar a un niño contar en palabras un maltrato sufrido? ¡Lo dolorosas que son las palabras, se clavan como cuchillos! Y además, el niño se puede alterar emocionalmente y hasta puede desregularse de una manera totalmente negativa. Es por ello (porque es un medio mucho más seguro y no retraumatizante) por lo que uso esta técnica. Porque permite representarlo de un modo que al niño le resulta más accesible y menos doloroso. El niño que ha vivido maltrato puede crear una escena –por ejemplo- en la que un T-Rex ataca a un poblado donde unos niños están, en una tienda de campaña, protegidos por unos soldados que tratan de matar al dinosaurio. Con esta metáfora –y conociendo la biografía del niño- ya sabemos que este mundo agresivo refleja el sentimiento de amenaza por la violencia temida y sufrida. Y desde aquí, desde esta escena, es más fácil para el niño expresar las emociones que sienten los personajes (miedo, rabia, vergüenza…) e, incluso, jugar con los elementos de la caja y observar qué dicen, cómo interactúan, qué final le da al niño a la historia (si se lo da), y muchos otros aspectos que pueden surgir.
Los niños que presentan retraso mental o tienen un daño neurológico u otra patología que afecta al lenguaje, la atención, la regulación emocional o a las funciones ejecutivas, pueden beneficiarse también de esta técnica. He obtenido buenos resultados con ella para los que no pueden hacer una terapia verbal por estos motivos u otros. Y estos niños necesitan también que adecuemos nuestros modelos terapéuticos para poder beneficiarse de un tratamiento.
Existe un libro que -desde la técnica de la caja de arena- explica el proceso de cada niño: desde las primeras cajas, donde se expresan los conflictos, pasando por las cajas en las que se enfrenta dicho conflicto para terminar en resoluciones en las que puede quedar patente que está haciendo un proceso resiliente, de rehacerse. El libro se llama Images of resiliency ..NO EXISTE POR EL MOMENTO, EDICIÓN EN ESPAÑOL, quien quiera favorecer a los que no pueden acceder a la misma, pueden traducirla, y ofrecerla en pdf..¿::::?
Como toda técnica, hay que elegir bien el momento de su aplicación teniendo en cuenta las características, edad madurativa y proceso que el niño está realizando. Y sobre todo, el niño debe estar bien estabilizado sintomática y conductualmente y los padres o cuidadores dispuestos y preparados para poder contener adecuadamente las emociones que puedan surgir y cómo las puede expresar (estallidos de rabia, reacciones agresivas, de ansiedad...) Los niños que presentan características que hacen pensar en la existencia de un trauma, o bien están muy embotados e hipoactivados o presentan hiperactivación de sus emociones. Como dicen los expertos en trauma, antes de exponer al niño al trabajo de los contenidos traumáticos para integrarlos en su historia, es necesario BAJO TODO CONCEPTO, estabilizarlos primero y no proceder a esta tarea hasta que no hayan desarrollado recursos autorregulatorios de sus estados internos.
fuente: buenostratos.com

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