CLAVES PARA UN APEGO SEGURO; J. BARUDY Y MARYORIE D.

En la presentación que hicieron en el Sename como en elseminario Ud. habló del caso Cisarro, y mencionó que esteadolescente de 12 años, con más de 15 detenciones,

 líder de diferentes asaltos en el sector oriente, se podría haber evitado con una buena adopción, o con una intervención adecuada.¿Cuál es la propuesta para evitar

 estos eventuales casos Cisarros?

J. Barudy: El niño Cisarro es un mártir, no solamente de las incompetencias parentales de la incapacidad de su papá, de su mamá para darle los cuidados, la protección

 y la educación necesaria, sino que también es un mártir de la incompetencia de la sociedad que no tuvo la capacidad de detectar su dolor y su daño cuando era un bebé.

 Desde hace 20 o 25 años se han desarrollado los modelos para detectar precozmente el sufrimiento infantil grave. Hoy en día, el desafío es detectar a temprana edad 

las condiciones que no permitirán al niño un desarrollo sano, que implicará un daño para sí mismo y para los demás. Muchos niños que delinquen y que hacen daño a otras

 personas, son niños maltratados, niños desposeídos de un context odel buen trato .M. Dantagnan: Es muy importante la prevención temprana en el niño.

Las dicultades en el ambiente socialy familiar se externalizan cuando los niños tienen entre 8 y 10años.Por tanto,es súper difícil visualizar como incide el 

sufrimiento y las dicultades del sistema familiar en los niños más pequeños, porque ellos no dan problemas a nivel de control, pero cuando pasan los 8 - 9 años 

comienzan a expresarse los trastornos de comportamiento. El desafío para el sistema de protección es visualizar estas dicultades en niños menores de 3 años.Es un reto

que hay que seguir trabajando.

¿Qué recomienda cuando se detectan familias que carecende competencias parentales en la crianza de sus hijos?. La propuesta sería ¿brindarle apoyo externo especializado

 o realizar una adopción?.

J. Barudy: La idea no es quitar los niños a sus padres, sino acoger a esos niños en el sistema familiar o de hogares que sean capaces de asegurar su sano desarrollo. 

La adopción es una posibilidad, pero la adopción tiene que estar centrada en el interés superior del niño o la niña y no en el derecho de un hombre o de una mujer de 

acceder a la paternidad o a la maternidad. La adopción tiene que estar siempre pensada en las necesidades que tienen estos niños, estas niñas porquela vida de alguna

 manera, no fue justa con ellos cuando nacieron de padres que no tuvieron oportunidades para desarrollar o aprender a ser mamá y papá adecuadamente. Entonces la 

adopción es una nueva posibilidad, una nueva oportunidad para un niño o una niña.

M. Dantagnan: Con respecto a que un niño llegue a un programa

determinado,no eslo signicativo, sino

lo que importante está en la calidad del cuidado y protección que allí se brinda.Lo ideal sería contar con proyectos de tipo familiar con cuidadores, ojalá lo más 

permanentes posible. Esta vendría a ser una alternativa bastante viable y también más sana para los niños que no pueden tener la oportunidad de ser acogidos por una

 familia, o de ser adoptados.

Al Sename y a su red de colaboradoras llegan niños y niñas muchas veces muy dañados, que presentan consumo de drogas,actitudes violentas, también que han cometido 

delitos. Cuando hablamos de estas características o perfles ¿cómo se podría trabajar con ellos?

J. Barudy: Bueno, lo primero sería destacar que cuando los más pequeños presentan problemas graves de sociabilidad, no es en primer término problema de ellos,sino de

 los adultos, y de su entorno socializador. El deterioro que presentan es responsabilidad de sus padres, de los profesionales, de los médicos de atención primaria, de 

los neonatólogos que asistieron a esos niños, de los profesores que no se dieron cuenta,que no se comprometieron a sacarlos adelante. Una vez que ese niño ya está 

dañado, se tiene que ser muy realista en el sentido de poder ofrecer el mejor modelo terapéutico, el mejor modelo inspirado en dos conceptos básicos: estructura que

 le permita al niño interiorizar el autocontrol y el afecto, mucha afectividad, mucho cariño. Además,hay que utilizar todo lo que la investigación nos brinda hoy 

día, la investigación psicofarmacológica.Es totalmente demagógico pensar que sólo la medicación resuelve este tipo de casos. La medicación es un complemento, pero la

 medicación no tiene ningún impacto real si no hay un acompañamiento educativo

 

 

un acompañamiento terapéutico, un modelo integral. Se necesitan comunidades terapéuticas para sacar adelante a estos niños. Es importante que los distintos equipos

 interactúen entre sí, compartan información, debe haber una posición de colaboración, de trabajar en redes, de colaborar psiquiatras con psicólogos, psicólogos

 con trabajadores sociales, trabajadores sociales con educadores. Busca runa postura horizontal de conversación. Estos niños también son víctimas de esta soberbia 

profesional y eso hay que ponerlo con mayúscula. Hay una soberbia profesional que daña aún más a estos niños y niñas.Hay que aprender nuevamente a trabajar en equipo y

 hacerlo ver como nalidad colectiva.Desdenuestras ONG en España y Bélgica hemos tenido experiencias interesantes con casos tan difíciles como el Bryan o Cisarro. Hemos tenido una

 buena experiencia porque hemos privilegiado tres aspectos fundamentales: compromiso con los niños y las niñas, una creencia fundamental de que aunque estén dañados,

cuentan con un recurso que les permitirá salir adelante y al mismo tiempo una capacidad de trabajar en equipo, que integra la psiquiatría infantil con los nuevos 

métodos de psicoterapia infantil, incluyendo la educación social y en la medida de lo posible lo más importante es la protección. La protección de estos niños incluso

 de los padres y de las madres que les han hecho daño. M. Dantagnan: con los niños con que hemos trabajado contamos primero con un espacio de protección, es decir, un

 centro donde los niños tengan otros adultos que controlen muchas situaciones en relación a sus vidas. Son niños que la mayoría de las veces vienen de situaciones de 

mucha privación y no tienen las posibilidades de hacer opciones constructivas, a la vez que no son responsables de sus comportamientos.Quienes tienen mucho deterioro, y

y estructurado, con límites y estructura clara. El segundo paso, es que estos niños puedan vincularse a otros adultos como referentes afectivos y recién ahí ofrecer un

 espacio terapéutico, un espacio para trabajar y elaborar todo lo que los niños cargan en sus mochilas. Muchas veces se empieza por atrás, se empieza por ofrecerle al

 niño y a la niña, un espacio con un psicólogo como si el psicólogo pudiera hacer desaparecer todos los trastornos de comportamiento del niño. Esto lo hemos aprendido

 con la experiencia,es muy importante el contexto en que se desenvuelve el chico.

Los casos con que trabajan son más bien normalizados, ¿o conproblemas de violencia, apego y/o autoestima?

 

M.Dantagnan: No, trabajamos con los niños más dañados, que están con medidas de protección. Los niños que entran a los sistemas de protección son niños donde el grado

 de daño es enorme, es decir,

donde laintensidad del maltrato en su contra es evidente. Me refiero a negligencias, abusos sexuales, maltratos físicos. En Barcelona llevamos llevamos 10 años

 trabajando en esta población, hemos recibido una niña recogida en el sistema de protección por abuso sexual del padre, El único caso que podríamos decir tenía apego 

seguro con su madre. Su madre que la protegió, que se separó del padre, que hizo una opción por su marentalidad y por mantener los vínculos con su hija. Pero el resto,

 todos presentan trastornos de apego y muchos niños exhiben apego desorganizado. Por lo tanto, se debe inverti rmucho tiempo para intervenir en el contexto, es decir

 trabajar con los educadores, con las personas que cuidan a los niños. Por lo tanto, los educadores requieren un entrenamiento, un acompañamiento y mucho apoyo porque 

ellos se llevan la parte más difícil del trabajo como terapeuta infantil. Al final,como terapeuta te conviertes en puente entre el referente familiar, abuelos, tíos o

 padres; ese referente que está en la cotidianeidad del niño y el niño.

¿Según lo que dicen ustedes es posible sacar adelante a estos niños? M. Dantagnan: Es absolutamente posible

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