CANTO CARNATICO

La vocalización es una técnica sencilla con muy buenos resultados. Combate el dolor a nivel físico porque facilita la apertura del canal del parto, y a nivel psicológico contribuyendo a calmar la mente y a distraerse de la sensación de dolor. Yo la usé en mi segundo parto y la verdad es que me ayudó mucho a mantenerme centrada y relajada y a llevar las contracciones con tranquilidad y entereza.


¿Como ayuda la vocalización para aliviar el dolor de parto?

El dolor de las contracciones es varible y uno de los factores decisivos en su intensidad es la tensión que acumule el cuerpo. Si nuestros músculos están tensos las contracciones duelen mucho más. Por ello esta técnica y otras que ayudan a relajar el cuerpo son tan eficaces para aliviar el dolor. Al relajar los músculos podemos fluir con las contracciones de una forma mucho más llevadera.


Los efectos analgésicos de la vocalización se explican por varios motivos: la ley del esfínter de Ina May Gaskin, el estado de casi meditación que induce y los beneficios de la vibración.


Ley del esfínter: en la cuarta norma de su ley del esfínter Ina May Gaskin dice que el cuello del útero no es un órgano aislado sino que está en conexión con la la boca y la garganta, de forma que cuando la mandíbula se tensa el cuello del útero también, lo que le dificulta la apertura.  En resumen: Boca abierta = Cérvix abierto / Garganta abierta = Vagina abierta. No sé si es por esta interrelación, pero lo cierto es que es cuando estamos tensos eso se refleja en varias zonas del cuerpo, y sobre todo la cara y hombros. Al poner atención en relajar y abrir la mandíbula (cosa que ocurre espontáneamente con la vocalización) es más fácil que bajemos los hombros y relajemos el resto del cuerpo.


El sonido de nuestra propia voz y la vibración que produce es un instrumento poderoso para aislarnos del exterior y entrar en un estado de introspección. En un parto que va bien la mujer segrega endorfinas que tienen un efecto analgésico. Este “estar hacia dentro” favorece el libre flujo de estas hormonas, de forma que nuestro propio cuerpo produce el alivio que necesitamos.


¿En qué consiste la técnica de la vocalización?

La vocalización se hace esencialmente durante las contracciones. Consiste en emitir un sonido cualquiera, que preferentemente lo debamos hacer con la boca abierta: aaaaaaaaaaaaa, así la mandíbula se debe entreabrir y se relaja sola. Se vocaliza en un tono lo suficientemente grave para que nuestra voz vibre ligeramente. Espontáneamente la mujer irá aumentando la intensidad de la voz a medida que las contracciones se hagan también más fuertes.


La vagina y la cérvix también son esfínteres, es decir músculos circulares que controlan la apertura y cierre de órganos que contienen (vejiga, intestinos, útero) y que necesitan de este músculo tanto para retener como para liberar. 

Los esfínteres se abren mejor en condiciones de confidencialidad e intimidad. Funcionan mejor sin límites de tiempo y no están bajo el control voluntario del propietario, es decir, no responden a órdenes racionales como “orina ahora”, “ evacua”, o “puja”. Sin embargo si responden bien a halagos de personas cercanas y de confianza. 

Cuando el esfínter de una persona está en proceso de apertura, puede cerrarse de repente si esa persona se asusta, se molesta, se siente avergonzada o tímida. Debido a los altos niveles de adrenalina en el torrente sanguíneo no favorecen (a veces incluso previenen) la apertura de los esfínteres. Por ello el ambiente físico y emocional alrededor de una mujer en trabajo de parto (o incluso de un adulto intentando evacuar) influye directamente sobre qué tan rápido y tan fácil logra su cometido. 

El estado de relajación de la boca y la mandíbula se correlaciona directamente con la capacidad del cuello del útero, la vagina, el ano para abrir a plena capacidad. Una boca relajada y abierta trabaja a favor de una mayor apertura vaginal y el cuello uterino. Por ello besarse íntimamente también es una forma de facilitar la relajación y la apertura. 

La risa es infalible aliado en relajar los esfínteres, pero el humor en un trabajo de parto requiere en los presentes cierta complicidad, y del ambienteuna atmósfera placentera, no muy diferente de un espacio para hacer el amor.

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