¿Son los niños esencialmente malos? por Aletha Solter, Ph.D.

Esta creencia ha hecho más daño que cualquier otra inventada por la humanidad. Es uno de los principales motivos por los que el mundo se halla en un estado tal de caos. Ha llegado a justificar la violencia, la coacción, la falta de amor, el aislamiento, las amenazas y la humillación bajo el disfraz de una buena "disciplina". Ha provocado que poblaciones enteras obedezcan ciegamente a figuras autoritarias y que sean incapaces de pensar claramente sobre su forma de actuación. Ha producido generaciones de adultos cargados con sentimientos de culpabilidad, miedo y vergüenza. Ha provocado que las necesidades reales do los niños quedaran insatisfechas, generando adultos que pasan por la vida intentando desesperada e infructuosamente satisfacer sus necesidades tempranas, buscando a alguien que les pueda amar, aceptar y comprender.

Si pudiéramos liberarnos de esta noción fuertemente arraigada y si pudiéramos tratar a un bebé desde el inicio con una actitud abierta y de aceptación, seríamos capaces de captar la esencia del ser humano real con su amplio potencial de bondad. Podríamos ver su tendencia innata hacia el crecimiento físico, mental y emocional, su deseo por entender el mundo, su asombrosa capacidad de dar y recibir amor, de cooperar con otros seres humanos, de aprender nuevas prácticas y de adquirir conocimiento. Podríamos ver la capacidad de alcanzar niveles más altos de potencial humano.

Si fuéramos capaces de satisfacer todas las necesidades do amor, comprensión, estimulación, proximidad física y sustento de este bebé, y si lo tratáramos con el mayor respeto y confianza, podríamos ver que no se convierte en un monstruo egoísta y destructivo, sino en un adulto responsable, inteligente, colaborador y amoroso.

Cuando los adultos tienen tendencia a la destrucción o la violencia, debemos asumir que fueron maltratados de pequeños. La gente no actúa de forma mala, estúpida o dañina a menos que haya experimentado un comportamiento doloroso por parte de los otros, o a menos que sus necesidades no hayan sido satisfechas en al niñez. Los estudios sobre criminales han mostrado repetidamente la existencia de malos tratos graves y tempranos en un ambiente que careció de comprensión de sus sentimientos y necesidades.

Esta creencia ha hecho más daño que cualquier otra inventada por la humanidad. Es uno de los principales motivos por los que el mundo se halla en un estado tal de caos. Ha llegado a justificar la violencia, la coacción, la falta de amor, el aislamiento, las amenazas y la humillación bajo el disfraz de una buena "disciplina". Ha provocado que poblaciones enteras obedezcan ciegamente a figuras autoritarias y que sean incapaces de pensar claramente sobre su forma de actuación. Ha producido generaciones de adultos cargados con sentimientos de culpabilidad, miedo y vergüenza. Ha provocado que las necesidades reales do los niños quedaran insatisfechas, generando adultos que pasan por la vida intentando desesperada e infructuosamente satisfacer sus necesidades tempranas, buscando a alguien que les pueda amar, aceptar y comprender.

Si pudiéramos liberarnos de esta noción fuertemente arraigada y si pudiéramos tratar a un bebé desde el inicio con una actitud abierta y de aceptación, seríamos capaces de captar la esencia del ser humano real con su amplio potencial de bondad. Podríamos ver su tendencia innata hacia el crecimiento físico, mental y emocional, su deseo por entender el mundo, su asombrosa capacidad de dar y recibir amor, de cooperar con otros seres humanos, de aprender nuevas prácticas y de adquirir conocimiento. Podríamos ver la capacidad de alcanzar niveles más altos de potencial humano.

Si fuéramos capaces de satisfacer todas las necesidades do amor, comprensión, estimulación, proximidad física y sustento de este bebé, y si lo tratáramos con el mayor respeto y confianza, podríamos ver que no se convierte en un monstruo egoísta y destructivo, sino en un adulto responsable, inteligente, colaborador y amoroso.

Cuando los adultos tienen tendencia a la destrucción o la violencia, debemos asumir que fueron maltratados de pequeños. La gente no actúa de forma mala, estúpida o dañina a menos que haya experimentado un comportamiento doloroso por parte de los otros, o a menos que sus necesidades no hayan sido satisfechas en al niñez. Los estudios sobre criminales han mostrado repetidamente la existencia de malos tratos graves y tempranos en un ambiente que careció de comprensión de sus sentimientos y necesidades.

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