Maria Montero-Rios. Nuestra sociedad no puede reflejar lo que no somos.

Por eso nuestro planeta sufre y nosotros sufrimos formando un sistema de insatisfechos , estresados, bruscos o resignados humanos.

Los criterios de globalización no nacen de fundir fronteras, de superar intransigencias. La globalización resulta algo así como un burdo monocromo, la repetición hasta la saciedad de un único modelo, aburrido, disarmonico en relación al contexto, pero a niveles de macro política económica rentable.

Parece como si construyendo una macro identidad se hiciera mas soportable bajo esta capa de camuflaje prescindir de la de cada uno, o mas terrible aún darse cuenta de la escasa fuerza que llega a tener nuestro propio yo.

Nuestras escuelas no pueden reflejar lo que no somos.

 

Nuestros cuerpos no pueden reflejar lo que nos somos.

 

Nuestras formas de relacionarnos no pueden reflejar lo que no somos.

 

Por eso todo parece que este a punto de estallar como si llevase en su seno una enorme tensión rodeada de un mar de soledad e incomunicación.

II Parte: Silogismo

El respeto a uno mismo esta en la base de la libertad.

La ausencia de respeto esta en la base de la violencia.

 

Así que en ultima instancia la cuestión del respeto sería la bascula entre la violencia y la libertad.

Claro, hay violencias pequeñas y grandes, y libertades pequeñas y grandes. O no?

Quizá los conceptos de violencia y libertad no sean tan flexibles como nos hacen creer y cada daño infringido sea como una huella en la madera, una muesca que perdura aunque el tronco se sostenga. Quizá no sea cuestión solo de tamaño y todas las concesiones cuenten.

 

Donde ceder, donde resistir, que vale o no la pena y para quien?

 

Piezas que puestas en un mismo saco y una vez revueltas podrían llegar a confundirse, limando sus límites y llegar a creer que mas que menos todo da igual, o acabar cayendo, incluso con nuestras buenas intenciones en las garras de la moral.

 

Es bueno que una mujer tenga un parto natural, habría que ser bastante tonto- o perverso para negarlo. Aunque aveces una mujer tendrá tanto miedo al dolor que necesitara una epidural. Y, es eso malo?

Es deseable la lactancia materna, cierto pero no a toda costa, no sobre el precio de dañar el vinculo afectivo que sostiene la relación entre la madre y el bebe.

Es correcto que niños y niñas sean independientes, cierto. Pero desde siempre?, o hay un momento a partir del cual los adultos podemos pasar a ser mas prescindibles.

Es útil que los enfermos mentales pinten, como no!. Pero que hay de expresión propia en esos insufribles bodegones copia de un intento inerte de copiar la realidad.

Es bueno que los niños conozcan nuevas tecnologías, obviamente , el problema es que no conozcan como se hace el pan, o las costumbres del pueblo donde viven.

Como situar el conocimiento? Para evitar depositar tan precioso tesoro en unos ejes tan frágiles que con facilidad puedan caer, y como una mina explotar frente a nuestras caras un tanto ingenuas.

 

Que claves utilizar para que el saber no se torne rígido y absoluto, sino dialogante con el medio, con los límites personales, con los miedos inconscientes.

 

Por encima de cada propuesta de cada certeza existe una lógica funcional global, que no le resta verdad, pero que somete cada acto concreto y particular a un movimiento mas amplio, a una visión de conjunto.

III Parte: Como bucear en tanta oscuridad.

Como bucear en tanta oscuridad, pues realmente sabemos tan poco de la naturaleza humana y seguiremos sin saber mientras está no pueda expresarse sin censura.

Como investigadores de la salud y la educación tenemos nuestras claves.

 

Saber escuchar, al niño, al enfermo, a la mujer que pare, al emigrante, al moribundo...

 

Saber escuchar para no violentar el ritmo del otro.

 

Saber escuchar para frenar nuestras ansias depredadoras.

Recordando a F. Navarro es preciso salir del grotesco carnaval de las reacciones y contrarreaciones, para poder ver surgir como la hierba fresca, un movimiento mas limpio, mas propio, mas desde el interior.

Saber escuchar con paciencia, con respeto, es tan difícil para todos los que fuimos limitados en nuestra espontaneidad, se nos negó el tiempo, y acabamos desarrollándonos en una continua arritmia.

IV Parte: A contratiempo

La situación de arritmia crónica en la que vivimos me aparece como una de las cuestiones básicas a través de las que se ejerce una enorme cantidad de presión y violencia.

 

El hecho de que esta adaptación del ritmo se vea condicionada desde los propios Biorritmos y que altere por tanto la estructura biofísica del organismo lo convierte en algo verdaderamente muy grave.

La consecuencia mas destacable es el daño que se ejerce sobre uno mismo como propio centro, lo que repercute en una profunda sensación de perdida y desubicación, también perpetua un foco de tensión e irritabilidad , pues difícilmente nadie hallará la paz fuera de uno mismo.

Los seres vivos pulsan, esto supone la existencia de un ritmo. Es como la música de su energía, de su pulso vital. Un movimiento que se refleja en el latir de los órganos, en la organización de los ciclos vitales, en el ir y venir hacia el mundo.

Imagino cada vibración de cada ser viviente como el matiz de un color, que variedad, que riqueza, que sutilidad, que música, que infinitas palabras!!!

Como seres dependientes el nuestro es un ritmo que surge acoplado al otro, la madre y necesita se protegido y regulado, esto es garantizado por el entorno mientras somos pequeños, al igual que precisara de los otros para expandirse si llegamos a crecer.

 

Crecer, paradójicamente es una palabra que se empequeñece con frecuencia.

El ritmo necesita del dialogo, forma parte de un acto de comunicación. Se emite un mensaje, se recibe, decodifica, modula y se emite una respuesta.

 

Códigos que según la fase de nuestro desarrollo se establecen en lenguajes diversos,

 

desde las tempranas y sutiles informaciones en claves energéticas y hormonales, neurovegetativas. La palabra vivida

 

A la infancia donde primaría el gesto ya que reinan la comunicación no verbal del lenguaje corporal, psicomotriz y neuromuscular. La palabra sentida.

 

A la madurez donde lo racional podrá unir una fantástica amplitud simbólica y una enorme capacidad de concreción y síntesis por medio del lenguaje verbal. La palabra hablada.

 

Cada lenguaje espera una respuesta en su propio idioma.

 

Cuando esto es así uno se siente verdaderamente comprendido. Aun cuando haya que ajustar la respuesta al menos sabemos que estamos hablando el mismo idioma.

Si no nos vamos emborronando, te estoy pidiendo tiempo y me das palabras, te estoy pidiendo afecto y me das razones, te estoy pidiendo una moto y me das filosofía, necesito contacto y me das la guardería, o necesito que me dejes espacio y te me echas encima.

Tendemos a creer que cada forma de comunicar desaparece conforme nos vamos desarrollando, y en alguna medida es cierto que pierden su prevalencia , prevalencia que proviene de que las otras formas de comunicación madurativamente no existían y por tanto no se podía elegir de que manera dialogar con el mundo exterior.

 

Saltamos como ranas sin permanecer el tiempo suficiente para asentar toda la información. Salimos a escape desde la incomunicación para ver si logramos hacernos entender de otra manera. Y en este proceso desarrollamos una increíble capacidad de adivinar y descubrir que quiere el Otro.

 

Imaginad si consiguiéramos no embrutecernos y impregnarnos bien a fondo hasta permitir que progresivamente unas informaciones vayan complementando y enriqueciendo a las otras construyendo una percepción compleja unitaria e integrada.

 

Como serían entonces nuestros procesos mentales, cuantos matices sensoriales podríamos disfrutar y percibir en un cuerpo sin tensión.

Recordad esos momentos de profundo contacto subiendo por ejemplo una montaña, donde el fluir circula no importa que estés agotado, sudoroso y sucio, o en la insignificancia del batir de un huevo, o en la exuberante contemplación de una puesta de sol. Lo importante es que sea lo que sea lograste ser uno con el otro, algo se acopló para llegar a resonar con mundo sin sentirte perdido.

La arritmia es la alteración del ritmo y cuando este se rompe de una forma muy intensa o muy sistemática algo de la mas profunda identidad comienza a desnaturalizarse. Por eso es tan peligroso, por que uno luego no se encuentra.

 

Al perder el propio ritmo perdemos también el centro y comenzamos a buscar que hay que hacer para que me hagan caso. Que me calle, me callo, que coma pues como, que saque un 5 y apruebo, que proteste protesto, que me vista de rojo pues de rojo, o de verde para que así te enteres, que vote pues voto, que consuma y consumo...

 

Que hacer para lograr ser aceptado, es la gran trampa y una vez mordido el cebo pasamos a ser altamente manipulables. Entonces mis actos acaban girando sobre que es lo que el otro espera de mi.

Mas allá del valor de las cosas, se perdió el saber lo que significan para mi.

 

Me perdí como referente. Lo que perdimos fue la libertad de elegir que es lo que realmente tiene sentido para mi. Lo que me recoge y me devuelve.

Los humanos somos seres muy plásticos y hemos demostrado tener una gran capacidad de adaptación, acomodarnos al medio es pues algo que sabemos hacer muy bien.

 

De hecho sabemos como hacer para sobrevivir en condiciones realmente mínimas, de temperatura, de espacio, de afecto.

El cambiar puede, y ciertamente es un acto de madurez , de ceder, de renunciar momentáneamente a las premisas del yo .

 

Pero a veces el cambio no se da en un dialogo interno o externo , sino en una relación de poder donde la demanda o la intransigencia del medio pasa a sobreponerse imponiéndose sobre lo que para mi es importante.

 

Y, vamos perdiendo el contacto con uno mismo, y por este camino nunca llegaremos a ser libres.

Sinceramente creo que todo trabajo en relación con la Salud y la prevención ha de partir de esta primera premisa: No violentar el ritmo del otro.

Algunos nos encontraremos en el camino buscando formas para evitar dañar y condicionar el ritmo de los niños hasta que este se consolide en su forma propia. A otros nos tocará partir de un ritmo ya dañado, de un ritmo que es otro ritmo y esto nos llevará a buscar diferentes recursos que puedan servir como lenguajes , maneras de construir cauces que ayuden a abrir poco a poco vías donde la propia expresión se vea aceptada y pueda ir liberándose. Todos nos encontraremos unos con otros en el campo de la locura pequeña y cotidiana, de las atrocidades locales y en esa batalla dentro y fuera de casa nos veremos, como aquí las caras.

 

   

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