la interpretación de la psique . JUNG

[...] Pero si el nexo entre causa y efecto posee una validez únicamente estadística, o sea, una verdad relativa, entonces también el mismo principio de causalidad tiene, en último término, una aplicación sólo relativa para la explicación de los procesos naturales, y supone, en consecuencia, la existencia de uno o varios otros factores, necesarios para una explicación adecuada. [...]" (p. 11)

"[...] El azar, suele decirse, obviamente ha de ser susceptible de explicación causal y sólo se lo denomina «azar» o «coincidencia» porque su causalidad no se ha descubierto hasta ahora. [...]" (p. 14)

"[...] podrá suponerse la existencia de procesos acausales sobre todo allí donde, a la reflexión detenida, una conexión causal parece ser inconcebible. [...]" (p. 14)

"[...] cederé la palabra a Schopenhauer, que en su disertación «Sobre la aparente intencionalidad en el destino del individuo» (Parerga und Paralipomena, vol. I) formula por primera vez los conceptos que desarrollaré a continuación. Trata allí la cuestión de la «simultaneidad de lo casualmente no-conexo, que se llama azar» (edición de R. von Koeber, 1891, p. 40).[...] «Según esto, todos los acontecimientos de la vida de un hombre guardarían entre sí dos clases de conexión fundamentalmente distintas: la primera sería la conexión objetiva y causal del proceso natural; la segunda, la conexión subjetiva, [...] El que ambas clases de conexión existan simultáneamente [...] de modo que el destino de un individuo invariablemente se ajusta con el destino del otro, siendo cada cual el protagonista de su propio drama y al mismo tiempo personaje en el drama ajeno —eso es cosa que excede mucho nuestra capacidad de comprensión y sólo puede concebirse como posible en virtud de la más admirable armonía preestablecida.» (l. c. pág. 45)." (p. 19)

"[...] los experimentos de Rhine y sus discípulos han proporcionado la prueba decisiva de la existencia de conexiones acausales de sucesos, [...]." (p. 24)

"El hecho de que la distancia no produce [en las experiencias psi explicadas por Rhine], en principio, ningún efecto, demuestra que no puede tratarse de fenómenos de fuerza o energía, [...]. Más notable aún es el hecho de que tampoco el tiempo es, en principio, un factor prohibitivo, [... Lo] cual equivale a decir que sucesos de esta índole no pueden considerarse desde el punto de vista de la causalidad, puesto que ésta presupone la existencia de espacio y tiempo, por cuanto toda observación se basa en último término en cuerpos en movimiento." (pp. 25-26)

"[En la psi] el factor tiempo parece ser eliminado mediante una función psíquica, o mejor dicho, por un estado psíquico capaz también de eliminar el factor espacio. [...]" (p. 26)

"[...] Si el espacio y el tiempo se manifiestan como psíquicamente relativos, también el cuerpo en movimiento debe poseer una relatividad correspondiente o estar sujeto a ella." (p. 26)

"[...] En consecuencia, no puede tratarse aquí de causa y efecto, sino de una coincidencia temporal, una especie de simultaneidad. En virtud de tal cualidad de simultaneidad he elegido el término sincronicidad para designar un hipotético factor explicativo que se opone, en igual de derechos, a la causalidad. [...]" (p. 28)

"[...] Los experimentos de Rhine muestran que, en relación con la psique, el espacio y el tiempo son, por así decirlo, elásticos, por cuanto pueden, al parecer, reducirse a voluntad. En la disposición espacial del experimento es el espacio, en la temporal el tiempo, los que se reducen aproximadamente a cero. Vale decir, parece como si espacio y tiempo dependieran de condiciones psíquicas y no existieran en sí mismos, sino que fuesen sólo «puestos» por la conciencia. [... Y] ello parece haber sido la razón que movió a Kant a concebirlos como categorías a priori. [...]" (pp. 28-29)

"[...] los arquetipos, los que constituyen la estructura de lo inconsciente colectivo. Lo inconsciente colectivo representa una «psique» idéntica a sí misma en todos los hombres. En contraste con los fenómenos psíquicos perceptibles, no puede ser percibida o representada directamente, y por eso la califico de psicóidea. Los arquetipos son los factores formales que organizan los procesos psíquicos inconscientes; son patrones de conducta. Al mismo tiempo, poseen una «carga específica», es decir, desarrollan efectos numinosos que se manifiestan como afectos. [...]" (p. 29)

"[...] en ciertas circunstancias, los fenómenos de simultaneidad, es decir, la sincronicidad, parecen estar ligados a los arquetipos." (p. 30)

"[...] Empleo, por consiguiente, el concepto general de sincronicidad en el sentido específico de la coincidencia temporal de dos o más acontecimientos, no relacionados entre sí causalmente, cuyo contenido significativo es idéntico o semejante. Sincronicidad, entonces, nada tiene que ver con sincronismo, que significa mera simultaneidad de dos acontecimientos." (p. 35)

"[...] el fenómeno de sincronicidad no puede, en principio, asociarse a ninguna concepción causalista. En consecuencia, la conexión entre los factores significativamente coincidentes debe concebirse necesariamente como acausal. Llegados a este punto, por falta de una causa demostrable nos vemos en la tentación de suponer una causa trascendental. Pero sólo una magnitud demostrable puede ser «causa». Una causa «trascendental» es una contradictio in adjecto, dado que algo trascendental se sustrae, por definición, a toda demostración. [...]" (p. 40)

"[...] el espacio y el tiempo son magnitudes constantes dentro de un sistema determinado, sólo si se los mide sin tomar en consideración los estados psíquicos. [...]" (p. 40)

"[...] Por incomprensible que parezca, nos vemos finalmente obligados a suponer que en lo inconsciente hay algo así como un saber a priori, o mejor dicho, una «existencia inmediata» de acontecimientos, que carece de todo fundamento causal. [...]" (p. 41)

"[...] El fenómeno de la sincronización consiste, por lo tanto, en dos factores: 1. Una imagen inconsciente entra en lo consciente directamente (es decir, literalmente) o indirectamente (simbolizada o insinuada) como sueño, ocurrencia o premonición. 2. Una situación objetiva coincide con ese contenido. [...]" (p. 42)

"[...] Dice Alberto Magno: «[...] cualquiera puede influir mágicamente en todas las cosas si llega a ser presa de un gran exceso [emocional], y hacerlo con las cosas que el alma prescriba. Pues el alma hállase entonces tan ansiosa de la s cosas que quiere realizar, que espontáneamente aprovecha la hora sideral más significativa y más favorable, la cual gobierna también las cosas que mejor convenga a ello [...].»" (pp. 42-43)

"[...] También Goethe piensa respecto de los sucesos sincronísticos de la misma manera «mágica». En los coloquios con Eckermann dice: «Todos tenemos ciertos poderes eléctricos y magnéticos dentro de nosotros, y ejercemos, como el imán, una fuerza de atracción o de repulsión, según que entremos en contacto con algo homogéneo o heterogéneo.»" (p. 43)

"[...] El espíritu chino, a diferencia del occidental educado en la tradición griega, no tiende a la captación de lo individual por sí mismo, sino a una concepción que percibe lo individual como parte de un todo. [...]" (p. 45)

"[...] El I Ging [...] consiste en una colección de sesenta y cuatro interpretaciones donde se halla prefijado el significado de cada una de las sesenta y cuatro posibles combinaciones Yin-Yang. Esas interpretaciones formulan el conocimiento inconsciente interior que coincide con el estado consciente en ese momento, y con esa situación psicológica coincide el resultado casual del método, esto es, con los números pares e impares que resultan de la caída de las monedas o la distribución casual de los tallos de milenrama. Como todas las técnicas adivinatorias, es decir, intuitivas, también ese método se basa en el principio de la conexión por sincronicidad o acausal. [...]" (p. 47)

"[...] Hay algo peculiar, casi diríase misterioso, en el número. [...] No será, por lo tanto, una conclusión demasiado aventurada si desde el punto de vista psicológico definimos el número como un arquetipo de orden, que se ha hecho consciente. [...]" (pp. 51-52)

"[...] También los arquetipos, como formas ideales a priori, son tanto encontrados cuanto inventados: son descubiertos dado que no conocerá uno su existencia inconsciente autónoma, e inventados por cuanto su presencia se infirió a partir de estructuras conceptualmente análogas. [...]" (p. 53)

 

Cap. II Un experimento astrológico

 

"[...] la bien conocida concordancia entre los períodos de las manchas solares y la curva de la mortalidad. [...]" (p. 55)

"[...] Para la psique inconsciente espacio y tiempo parecen ser relativos; esto es, el saber se halla dentro de un continuo espacio-tiempo en el cual el espacio ya no es espacio, ni el tiempo. Por lo tanto, si lo inconsciente desarrolla o mantiene cierto potencial en dirección a la conciencia, surge entonces la posibilidad de que acontecimientos paralelos puedan ser percibidos o «sabidos»." (pp. 80-81)

"[...] Estamos tan habituados a considerar el significado como un proceso o contenido psíquico, que nunca se nos ocurre suponer que también pueda existir fuera de nuestra psique. [...]" (p. 81)

"[...] Si tomamos en consideración, pues, la hipótesis de que un mismo significado (trascendental) pueda manifestarse simultáneamente en la psique humana y en la disposición de un acontecimiento externo e independiente, entramos en conflicto con nuestras tradicionales opiniones científicas y epistemológicas. [...]" (p. 82)

 

Cap. III Los precursores de la idea de sincronicidad

 

"[...] Expresándolo en lenguaje moderno, el microcosmos que contiene «las imágenes de toda la creación», sería lo inconsciente colectivo. [...]" (p. 94)

"[...] La armonía preestablecida de Leibniz y la idea de Schopenhauer, antes examinada, de la simultaneidad y la relación recíproca entre acontecimientos en sí mismos no vinculados causalmente; [puesto que] las mónadas no pueden influir las unas sobre las otras (relativa suspensión de la causalidad), ya que «no tienen ventanas», [...]." (pp. 98-99)

"No creo necesario destacar que para el espíritu primitivo la sincronicidad es un hecho de suyo evidente; en consecuencia, en ese estadio no se conoce el azar. [...]" (p. 102)

"La sincronicidad presupone un significado que es a priori con respecto a la conciencia humana, y que parece existir fuera del hombre. [...]" (p. 102)

 

Cap. IV Conclusiones

 

"De ningún modo considero mi exposición como una prueba definitiva de mi hipótesis, sino sólo como una conclusión extraída de premisas empíricas, que someto al criterio de mis lectores. [...]" (p. 107)

"[...] debemos abandonar por completo la idea de una psique ligada a un cerebro viviente, y recordar en cambio la conducta «significativa» o «inteligente» de los animales inferiores que no poseen cerebro. Allí nos hallamos más próximos al factor formal que, como he dicho, nada tiene que ver con la actividad cerebral." (p. 107)

"[...] debemos entonces preguntarnos [...] si la coordinación de los procesos psíquicos con los físicos en los seres vivos no debería entenderse como un fenómeno sincronístico, y no como una relación causal." (p. 107)

"[...] El «saber absoluto», es decir, el conocimiento que no ha sido alcanzado a través de ningún órgano sensorial, que caracteriza al fenómeno sincronístico, confirma la hipótesis de un significado o sentido existentes de pro sí, o incluso expresa su existencia. Una forma tal de existencia sólo puede ser trascendental, dado que, como lo demuestra el conocimiento de hechos futuros o espacialmente lejanos, se encuentra en un espacio y un tiempo psíquicamente relativos, es decir, en un continuo espacio-temporal irrepresentable." (p. 108)

"[...] Contra todo lo que cabía esperar, una grave lesión de la cabeza no es en todos los casos seguida por una correspondiente pérdida de conciencia. [...]" (p. 108)

"[...] En ese estado [síncopes profundos resultantes de traumatismos cerebrales], hay a veces una muy marcada e impresionante sensación o alucinación de levitación: el herido cree levantarse por el aire hasta la misma posición en que se ocupaba en el momento de ser herido. [...]" (p. 109)

"Por cierto que no es fácil explicar cómo durante un estado de colapso grave pueden ocurrir procesos psíquicos de tan singular intensidad, y ser luego recordados, y cómo la paciente pudo ver tantos detalles concretos con los ojos cerrados. [...]" (p. 111)

"[...] La sensación de levitación, la alteración del ángulo de visión, así como la extinción del sentido auditivo y de las percepciones cinestésicas que acompañan esos estados [de desvanecimiento], sugieren un desplazamiento en la localización de la conciencia, una especie de separación respecto del cuerpo o de la corteza cerebral o cerebro, sede, según se supone, de los fenómenos conscientes. Si nuestra suposición es correcta, debemos entonces preguntarnos si, fuera del cerebro, hay en nosotros algún otro sustrato nervioso que puede pensar y percibir, o si los procesos psíquicos que subsisten durante la pérdida de conciencia son fenómenos sincronísticos, es decir, acontecimientos que carecen de toda conexión causal con los procesos orgánicos. [...]" (p. 112)

"Nos vemos así llevados a la conclusión de que un sustrato nervioso, como el sistema simpático, que por su origen y función difiere por completo del sistema cerebroespinal, puede producir al igual que éste pensamientos y percepciones. [...]" (p. 114)

"La sincronicidad no es una opinión filosófica, sino un concepto empírico que postula un principio necesario para el conocimiento. Esto no puede ser llamado materialismo, ni tampoco metafísica. [...]" (p. 115)

"Espacio, tiempo y causalidad, la tríada clásica de la imagen física del mundo, se completaría con el factor sincronicidad y se convertiría en una tétrada, [...]." (p. 116)

"[...] factor psicóideo, a saber, un significado a priori [...]." (p. 117)

"[...] factores psicóideos que llamo yo arquetipos. Estos últimos son indefinidos, es decir, que pueden conocerse y determinarse sólo aproximadamente. [...]" (p. 119)

"[...] El arquetipo representa la probabilidad psíquica, [...]." (p. 119)

"[...] La coincidencia significativa o equivalencia de un estado psíquico con uno físico [es] que no tienen una recíproca relación causal, [...]." (p. 120)

"[...] sincronicidad como un «ordenamiento acausal». [...] En efecto, me inclino a pensar que la sincronicidad en sentido estricto no es más que una particular instancia del ordenamiento acausal general [...]." (pp. 120-121)

"[...] el arquetipo es la forma, introspectiblemente discernible, de un ordenamiento psíquico a priori. Cuando un proceso sincronístico externo se asocia a él, cae dentro del mismo patrón fundamental, en otras palabras, también está «ordenado». Esta forma de ordenamiento difiere de la del ordenamiento de las propiedades de los números naturales o de los discontinuos de la física, porque éstos existen desde la eternidad y ocurren regularmente, mientras que las formas del ordenamiento psíquico son actos de creación en el tiempo. [...]" (p. 121)

"[...] ¡Con cuánta frecuencia hemos encontrado que las así llamadas supersticiones contienen un núcleo de verdad digno de ser conocido! [...]" (p. 122)

"[...] «inexplicabilidad» no obedece al hecho de que desconocemos la causa, sino a que ni siquiera es pensable en términos intelectuales. Tal es necesariamente el caso cuando el espacio y el tiempo pierden su significado o se han hecho relativos, [...]." (p. 123)

 

Resumen

 

"[...] Acausalidad. Si la ley natural fuera una verdad absoluta, no podría entonces haber procesos que se desviaran de ella. Pero dado que la causalidad es una verdad estadística, sólo vale para el promedio y deja así lugar para excepciones que de alguna manera deben ser experienciables, es decir, reales. Considero los acontecimientos sincronísticos como excepciones acausales de esa clase. Demuestran ser relativamente independientes del espacio y del tiempo; [...]." (p. 125)

"[...] Al hablar de sincronicidad entiendo la manifestación de una coincidencia significativa en el tiempo. [...]" (p 125)

 

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JUNG, Carl G.: Arquetipos e inconsciente colectivo, trad. por Miguel Murmis, 2a ed., Barcelona, Paidós, 1984, fragmentos.

 

ÍNDICE

 

Cap. I Sobre los arquetipos de lo inconsciente colectivo

Cap. II Los arquetipos y el concepto de anima

Cap. IIILos aspectos psicológicos del arquetipo de la madre

Cap. IVConsideraciones teóricas sobre la naturaleza de lo psíquico

Epílogo

 

 

Cap. I Sobre los arquetipos de lo inconsciente colectivo

 

"Un estrato en cierta medida superficial de lo inconsciente es, sin duda, personal. Lo llamamos inconsciente personal. Pero ese estrato descansa sobre otro más profundo que no se origina en la experiencia y la adquisición personal, sino que es innato: lo llamado inconsciente colectivo. [...]" (p. 10)

"[...] Los contenidos de lo inconsciente personal son en lo fundamental los llamados complejos de carga afectiva, que forman parte de la intimidad de la vida anímica. En cambio, a los contenidos de lo inconsciente colectivo los denominamos arquetipos. [...] Esa denominación es útil y precisa pues indica que los contenidos inconscientes colectivos son tipos arcaicos o —mejor aún— primitivos. [...]". (pp. 10-11)

"[...] el concepto «arquetipo» sólo indirectamente puede aplicarse a las representaciones colectivas, ya que en verdad designa contenidos psíquicos no sometidos aún a elaboración consciente alguna, [...]." (p. 11)

"[...] El arquetipo representa esencialmente un contenido inconsciente, que al conciencializarse y ser percibido cambia de acuerdo con cada conciencia individual en que surge." (p. 11)

"[...] los mitos son ante todo manifestaciones psíquicas que reflejan la naturaleza del alma. [...]" (p. 12)

"[...] todo horóscopo se basa en un zodíaco arbitrario, [...]." (p. 12)

"[...] La vida de lo inconsciente colectivo ha sido captada casi íntegramente en las representaciones dogmáticas arquetípicas y fluye como una corriente encauzada y domada en el simbolismo del credo y del ritual. [...]" (p. 18)

"[...] Las imágenes arquetípicas son ya a priori tan significativas, que el hombre nunca pregunta qué podrían en rigor significar. [...] Y cuando comienza a pensar sobre ellas, lo hace con la asistencia de lo que él llama «razón», que por cierto no es más que la suma de sus prejuicios y sus miopías." (p. 19)

"Estoy convencido de que la creciente pobreza de símbolos tiene un sentido. [...]" (p. 20)

"[...] En rigor nada tiene significado, pues cuando no existía ningún hombre pensante no había nadie que interpretara los fenómenos. Sólo tiene significado lo no comprensible. El hombre ha despertado en un mundo que no comprende, y por eso trata de interpretarlo." (p. 38)

"[...] Cuando todos los apoyos y muletas se han roto, y ya no hay detrás de uno seguridad alguna que ofrezca protección, sólo entonces se da la posibilidad de tener la vivencia de un arquetipo que hasta el momento se había mantenido oculto [...]. Es el arquetipo del significado, así como el anima representa el arquetipo de la vida. [...]" (p. 39)

"[...] lo inconsciente «piensa» y prepara soluciones. [...]" (p. 40)

 

Cap. II Los arquetipos y el concepto de anima

 

"[...] Pese a la tendencia materialista a entender el alma como mera copia de procesos físicos y químicos, no hay una sola prueba que apoye esa hipótesis. Y es más, innumerables hechos demuestran, por lo contrario, que el alma traduce el proceso físico en una serie de imágenes, que con frecuencia tienen una conexión apenas reconocible con el proceso objetivo. [...]" (p. 53)

"A uno de estos arquetipos, que es de un especial significado práctico para el psicoterapeuta, lo he denominado anima. [...]" (p. 54)

"[...] el tema de la syzygia, que expresa que con algo masculino siempre se da al mismo tiempo lo correspondiente femenino. [...]" (p. 61)

"A mi parecer, es un gran error admitir que el alma del recién nacido es una tabula rasa y afirmar en consecuencia que en ella no hay absolutamente nada. [...] No se trata entonces de representaciones heredadas sino de posibilidades de representaciones. [...]" (p. 62)

 

Cap. III Los aspectos psicológicos del arquetipo de la madre

 

"[...] «Arquetipo» no es una expresión nueva sino que ya aparece en la antigüedad como sinónimo de «Idea» en el sentido platónico. [...]" (p. 70)

"[...] yo no soy un filósofo sino un investigador empírico, [...]." (p. 70)

"[...] hay un a priori de todas las actividades humanas y ese a priori es la estructura individual de la psique, estructura innata y por eso preconsciente e inconsciente. [...]" (p. 72)

"Puesto que todo lo psíquico es preformado, también lo son sus funciones particulares, en especial aquellas que provienen directamente de predisposiciones inconscientes. En los productos de la fantasía se hacen visibles las «imágenes primordiales» y es aquí donde encuentra su aplicación específica el concepto de arquetipo. [...]" (p. 73)

"[...] Si alguna parte me toca de estos descubrimientos, esa parte consiste en haber demostrado que los arquetipos no se difunden meramente por la tradición, el lenguaje o la migración, sino que pueden volver a surgir espontáneamente en toda época y lugar sin ser influidos por ninguna transmisión exterior." (p. 73)

"Hay un error de interpretación que siempre vuelvo a encontrar y es el que consiste en pensar que los arquetipos están determinados en cuanto a su contenido, error en el que caen quienes los ven como una especie de «representaciones» inconscientes. Por eso hay que señalar una vez más que los arquetipos no están determinados en cuanto a su contenido sino sólo formalmente, y esto de un modo muy limitado. [...]." (p. 74)

"[...] El arquetipo es un elemento formal, en sí vacío, que no es sino una facultas praeformandi, una posibilidad dada a priori de la forma de representación. No se heredan las representaciones sino las formas, [...]." (p. 74)

"[...] Está lejos de mi intención el querer quitar valor al don divino de la razón, esa suprema facultad humana. Pero como rectora única no tiene sentido alguno; tiene tan poco sentido como la luz en un mundo en el cual no se le enfrentase la oscuridad. El hombre debería prestar atención al sabio consejo de la madre y a su inexorable ley de la limitación natural. Nunca debería olvidar que el mundo subsiste porque sus opuestos se equilibran. Así, también lo racional es equilibrado por lo irracional y lo que tiende a un fin es equilibrado por lo dado." (p. 87)

"No se da conciencia sin distinción de los contrarios. Ese es el principio padre del Logos, [...]. Pues nada puede existir sin lo otro, porque fueron uno en el comienzo y han de volver a ser uno en el final. Sólo puede existir conciencia si se reconoce y se tiene en cuenta permanentemente lo inconsciente, así como la vida debe pasar por muchas muertes." (p. 89)

"La mujer, cuyo destino es ser perturbadora, sólo en casos patológicos es exclusivamente destructiva. [...]" (p. 90)

"[...] la estructura psíquica y sus elementos, los arquetipos, [...]." (p. 94)

"[...] La estructura es lo que siempre se encuentra ya, es decir, es lo que en todos los casos ya estaba, es la precondición. Eso es la madre: la forma que contiene todo lo viviente. Frente a ella, el padre representa la dinámica del arquetipo, pues el arquetipo es ambas cosas: forma y energía." (p. 94)

"[...] el arquetipo es ambas cosas: forma y energía." (p. 94)

"[...] La psique está lejos de ser una unidad; por lo contrario es una mezcla hirviente de impulsos, inhibiciones y pasiones antagónicas, [...]." (p. 97)

"[...] Los fenómenos sincronísticos, conocidos desde hace mucho y confirmados estadísticamente por los experimentos de Rhine, apuntan según todas las apariencias en esa dirección. Cierta presencia de la psique en la materia pone en cuestión la absoluta inmaterialidad del espíritu, que en ese caso debería tener también cierto carácter sustancial. [...]" (p. 102)

 

Cap. IV Consideraciones teóricas sobre la naturaleza de lo psíquico

 

"[...] El alma, como dato inmediato, parecía a los pensadores algo conocido en tal medida que podían tener la convicción de que no les era necesaria ninguna experiencia auxiliar ni de un carácter más objetivo. Este enfoque resulta sumamente extraño para el punto de vista moderno, puesto que en la actualidad se tiene el criterio de que, más allá de toda certidumbre subjetiva, es todavía necesaria la experiencia objetiva para fundar una opinión que pretenda ser científica. [...]" (p. 103)

"Sólo se puede hablar de igualdad de los individuos en tanto éstos son en gran medida inconscientes, es decir, inconscientes de sus diferencias fundamentales. Cuanto más inconsciente sea una persona, tanto más seguirá el canon general del acontecer psíquico. Por lo contrario, cuanto más consciente de sus individualidades llegue a ser, tanto más pasará a primer plano su diversidad con respecto a otros sujetos y tanto menos corresponderá a la expectativa general. También resulta mucho más difícil predecir sus reacciones. [...]" (pp. 104-105)

"[...] Para la mayoría, una opinión válida debe contar con el aplauso de la multitud más numerosa que sea posible, sin que entren en consideración los argumentos que en su favor presente. [...]" (p. 105)

"[...] la realidad psíquica más simple es la sensación. Esta no puede descomponerse en partes más simples. [...]" (p. 107)

"[...] Una filosofía como la hegeliana es una automanifestación de un fondo psíquico y, filosóficamente, un atrevimiento. Desde el punto de vista psicológico representa una irrupción de lo inconsciente. Con esto concuerda el extraño y exagerado lenguaje de Hegel. Hace recordar el «lenguaje de poder» de los esquizofrénicos que se sirven de palabras de gran fuerza que son como un hechizo merced al cual se da a lo trascendente una forma subjetiva o se otorga a lo banal el encanto de la novedad o se hace aparecer lo insignificante como profunda sabiduría. [...]" (p. 115)

"[...] el caso de los actos voluntarios inconscientes. Cuando ya no se trata de meros «impulsos» o «inclusos» sino de «elección» aparentemente deliberada y de «decisión», propias ambas de la voluntad, [...]. Pero entonces, —per definitionem— se establecería la existencia de una conciencia de lo inconsciente. [...]" (p. 118)

"[...] el sujeto secundario [inconsciente] actúa sobre el yo consciente, pero indirectamente, es decir, por medio de «símbolos». [...]" (pp. 119-120)

"Si lo inconsciente puede contener todo lo que es conocido como función de la conciencia, se impone la necesidad de que, al igual que la conciencia, posea también en última instancia un sujeto, es decir, una especie de yo. [...]" (p. 122)

"Si tomamos seriamente en consideración la hipótesis de lo inconsciente, debemos darnos cuenta de que nuestra imagen del mundo sólo puede ser de índole provisional. Si en el sujeto de la percepción y el conocimiento se produce una transformación tan fundamental como la que significa la existencia de otro sujeto que no es igual al consciente [es decir, el inconsciente], debe surgir una imagen del mundo distinta de la anterior. [...]" (p. 123)

"[...] provenientes de lo inconsciente, esto es, los afectos de las manifestaciones espontáneas: de los sueños, las fantasías y complejos." (p. 123)

"[...] La psique como tal no puede ser explicada por medio del quimismo fisiológico, porque junto con la «vida» es el único «factor natural» que puede transformar ordenaciones naturales sujetas a leyes, es decir ordenaciones estadísticas, en estados «elevados», o sea «no naturales», en contradicción con la ley de entropía que rige la naturaleza inorgánica. [...]" (p. 125)

"[...] el sistema de los instintos no representa una composición armónica sino que está expuesto a muchas colisiones internas. Un instinto perturba y reprime al otro, [...]." (p. 127)

"[...] al punto que siempre se sostuvo, o sea al axioma: psique = conciencia. [...]" (p. 129)

"[...] Este inconsciente así definido circunscribe una realidad extremadamente fluctuante: todo lo que sé, pero en lo cual momentáneamente no pienso; todo lo que alguna vez fue para mi consciente, pero que ahora he olvidado; todo lo percibido por mis sentidos pero que mi conciencia no advierte; todo lo que, sin intención ni atención, es decir inconscientemente, siento, pienso, recuerdo, quiero y hago; todo lo futuro que en mí se prepara y sólo más tarde llegará a mi conciencia; todo eso es contenido de lo inconsciente. [...] Pero dentro de lo inconsciente tenemos que incluir también, como ya dijimos, las funciones psicóideas, no susceptibles a la conciencialización, de cuya existencia sólo tenemos noticia indirecta." (p. 130)

"[...] Los descubrimientos de Janet y de Freud muestran que en el estado inconsciente todo sigue funcionando como si fuera consciente. [...] Pero ciertas experiencias, que en parte ya llegó ha hacer Freud, muestran que el estado de los contenidos inconscientes no es igual al de los conscientes. [...]" (p. 131)

"[...] Pese a que en lo inconsciente el proceso sigue desarrollándose en principio como si fuera consciente, a medida que aumenta la disociación parece caer en cierto modo en un estadio más primitivo (es decir, arcaico-mitológico), modificar su carácter acercándose a la forma instintiva en la cual se basa y asumir las características distintivas del impulso, o sea el automatismo, la imposibilidad de sufrir influencia alguna, reacción todo-o-nada, etc. [...]" (p. 132)

"[...] no hay ningún contenido consciente del cual se pueda afirmar con seguridad que es totalmente consciente, [... Como también que] el estado de los procesos inconscientes, si bien no es igual al de los conscientes, es sin embargo de algún modo semejante. [...]" (pp. 132-134)

"[...] la conciencia, ya que sus contenidos son al mismo tiempo conscientes e inconscientes, [...]. La psique representa más bien una totalidad consciente-inconsciente. [...]" (p. 144)

"Pese a que parece tan probable la existencia de un patrón instintivo en la biología humana, resulta difícil la demostración empírica de tipos distintos. Pues el órgano con que podríamos aprehenderlos, o sea la conciencia, es en sí mismo no sólo una transformación sino un transformador de la imagen original del instinto. [...]" (p. 146)

"[...] todo el mundo sabe contar hasta cuatro y sabe qué es un cuadrado y qué es un círculo; pero como principios configurados son inconscientes y, del mismo modo, su significación psicológica no es consciente. [...]" (p. 148)

"[...] No es raro que el arquetipo aparezca bajo la forma de un espíritu en los sueños o en las creaciones de la fantasía, o se conduzca como una aparición. Provoca visiones filosóficas y religiosas en personas que se creen muy lejos de esos accesos de debilidad. A menuda empuja con inaudito ímpetu e implacable consecuencia hacia su meta y pone al sujeto bajo su hechizo, del cual éste muchas veces no puede liberarse pese a una desesperada resistencia; hasta que al final ya no quiere liberarse. [...]" (p. 150)

"Pese a su afinidad con los instintos, o quizá justamente por eso, el arquetipo representa el elemento propio del espíritu, pero de un espíritu que no se identifica con el entendimiento humano, sino que más bien representa su spiritus rector. [...]" (p. 150)

"[...] El arquetipo y el instinto constituyen la mayor oposición concebible, [...]." (p. 151)

"[...] A mi modo de ver no existe ningún motivo sólido para rechazar la hipótesis de que todas las funciones psíquicas que hoy son conscientes fueron antes inconscientes y obraban entonces, sin embargo, aproximadamente igual que si hubiesen sido conscientes. [...]" (p. 155)

"[...] un ser sin oposición es totalmente inconcebible, pues su existencia no podría probarse." (p. 157)

"[...] el arquetipo, como imagen del instinto, es psicológicamente una meta espiritual hacia la cual tiende la naturaleza del hombre; [...]." (p. 157)

"[...] Las representaciones arquetípicas que nos transmite lo inconsciente no deben confundirse con el arquetipo en sí. [...] El arquetipo en sí es un factor psicóideo que pertenece, podríamos decir, a la parte invisible, ultravioleta del espectro psíquico. Como tal no parece capaz de conciencia. [...]" (p. 158)

"[...] toda intuición de un arquetipo es ya consciente y por lo tanto distinta en medida indeterminable de lo que causó la representación. [...]" (p. 158)

"[...] Todo lo consciente pertenece al mundo fenoménico [...]." (p. 158)

"[...] Así como el átomo no es indivisible, del mismo modo lo inconsciente, como hemos de ver, no es meramente inconsciente. [...]" (p. 159)

"Como la psique y la materia están contenidas en uno y el mismo mundo y además están en contacto permanente y descansan en última instancia sobre factores trascendentales, no sólo existe la posibilidad sino también cierta probabilidad de que materia y psique sean dos aspectos distintos de una y la misma cosa. [...]" (p. 159)

 

Epílogo

 

"[...] Los arquetipos son formas típicas de conducta que, cuando llegan a ser conscientes, se manifiestan como representaciones, al igual que todo lo que llega a ser contenido de conciencia. [...]" (p. 173)

"[...] el psicólogo tiene la misma imposibilidad de penetrar en los procesos y estados de lo inconsciente e sí mismos, que el físico de conocer el proceso en que se basa el fenómeno físico. [...]" (p. 175)

"[...] La experiencia ha mostrado que tanto la luz como la materia se comportan, por un lado, como partículas separadas y por el otro, como ondas. [... Así] la realidad pierde en parte su carácter objetivo y la imagen física del mundo debe incluir un factor subjetivo inseparable." (p. 176)

"[...] Las unidades efectivas de lo inconsciente, que no son determinables cuantitativamente sino sólo cualitativamente, o sea los denominados arquetipos, tienen en consecuencia una naturaleza que no es posible calificar con seguridad como psíquica." (p. 177)

"[...] Los arquetipos solamente aparecen en la observación y en la experiencia como ordenadores de representaciones, y esto siempre ocurre en forma inconsciente, por lo cual sólo puede conocerse a posteriori. Asimilan material representativo, que procede indiscutiblemente del mundo fenoménico, y de ese modo se vuelven visibles psíquicos. [...]" (p. 178)

"[...] En lugar de la medida exacta de cantidades, en la psicología se realiza una determinación aproximada de intensidades, para lo cual se hace uso de la función del sentimiento (valoración). [...] Si estas cantidades pudiesen de algún modo medirse, la psique debería aparecer como algo que se mueve en el espacio y a lo cual se aplica la fórmula de la energía, o sea que, puesto que la energía y la masa tienen la misma naturaleza [...] la psique debería poseer un aspecto bajo el cual apareciera como masa en movimiento. [...]" (p. 181)

 

JUNG, Carl G.: La interpretación de la Naturaleza y la Psique, trad. por Heraldo Kahnemann, Bs. As., Paidós, 1984, fragmentos.

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