El concepto psicológico del bebé y de la actitud psicologica hacia el bebé

 

El bebé necesita primero ser concebido en el espacio psicologico entre los padres, en su espacio imaginal. Esto facilita al bebé ser sostenido de una manera emocional apropiada por los padres. Antes y durante el embarazo el bebé 'interno' y arquetipal esta constelado entre los padres en su espacio relacional y imaginal. Cada padre tiene una imagen del bebé en su mente y esta imagen arquetipal se convierte y se desarrolla durante el período del gestación. El impacto psicologico/imaginal del arquetipo del bebé se filtra adentro de las imágenes y percepciones de sí mismos de los padres y sus propias nececidades psicologicas.

 

Una madre, en la observación, tenia la idea que ella tendría una bebé. Para ella, tener una bebé significaba la posibilidad de una unidad completa y un sentido de ser completo dentro de ella misma. Esta imagen arquetipal de la perfección era difícil de abandonar cuando ella dio a luz a un muchacho. A veces el bebé es visto como alguien muy especial que traerá un sentido de redención y de renovación a la pareja. La pareja entonces tiene un concepto del bebé como el salvador del casamiento y que puede ayudarles en enfrentar las tensiones y los conflictos maritales.

 

Durante el curso de las observaciones del infante/madre especulamos sobre el lugar que el bebé tenía en el espacio interno de los padres. Cuando las cosas van bien, los padres pueden pensar con empatia acerca del bebé y lo mantienen vivo psicológicamente, dentro de sí mismos, de una manera acogedora. Cuando un mal entendimento predomina, los padres pueden leer mal los mensajes del bebé y pueden sustituir sus propios deseos y necesidades por los deseos y necesidades del bebé.

 

Alimentar del seno como una forma de comunicación: El uso maternal del seno

 

Según Fordham (1985) el niño nace con un ser primario integrado, que es separado de la madre. Para relacionarse el niño con el ambiente, debe ocurrir la re-integración. La primera des-integración, segun Fordham, ocurre durante la primera comida del seno. La primera integración ocurre cuando el bebé cae en un sueño tranquilo después de la comida. Para Fordham la des-integración resulta en un estado de identidad primitiva, y cuando opera el crecimiento y la maduración del ego, el niño comienza a desarrollarse y los procesos de individuación se ponen en movimiento. La alimentación de seno es según Winnicott (1987) una forma de comunicación. En su opinión, la madre construye un ambiente que facilita y permite que los procesos naturales del crecimiento de niño se desplieguen.

 

He observado que algunos bebés son capaces de utilizar el pezón de una manera juguetona y creadora, y que esto ha guiado la evolución en su uso de símbolos y su capacidad de jugar. He visto también que las madres pueden utilizar el seno/pezón de maneras diferentes. Algunas madres que he observado, utilizaron el seno para apaciguar al bebé cuando se percibía que éste se encontraba adolorido. En otras madres he visto el uso del seno para crear un sentido de unidad y fusión con el bebé. Otras eran bastante inseguras sobre el suministro de leche y forzaban al bebé a tomar el seno aún cuando parecía que el bebé no estaba interesado en alimentarse, sólo para calmar la ansiedad de madre. La actitud de ambos, madre y bebé hacia el seno es importante para comenzar a entender la interacción dinámica entre madre y niño en su desarollo durante el primer año.

 

 

El ambiente del infante: sentirse contenido y asegurado

Una madre, en la observación, tenia la idea que ella tendría una bebé. Para ella, tener una bebé significaba la posibilidad de una unidad completa y un sentido de ser completo dentro de ella misma. Esta imagen arquetipal de la perfección era difícil de abandonar cuando ella dio a luz a un muchacho. A veces el bebé es visto como alguien muy especial que traerá un sentido de redención y de renovación a la pareja. La pareja entonces tiene un concepto del bebé como el salvador del casamiento y que puede ayudarles en enfrentar las tensiones y los conflictos maritales.

 

Durante el curso de las observaciones del infante/madre especulamos sobre el lugar que el bebé tenía en el espacio interno de los padres. Cuando las cosas van bien, los padres pueden pensar con empatia acerca del bebé y lo mantienen vivo psicológicamente, dentro de sí mismos, de una manera acogedora. Cuando un mal entendimento predomina, los padres pueden leer mal los mensajes del bebé y pueden sustituir sus propios deseos y necesidades por los deseos y necesidades del bebé.

 

Alimentar del seno como una forma de comunicación: El uso maternal del seno

 

Según Fordham (1985) el niño nace con un ser primario integrado, que es separado de la madre. Para relacionarse el niño con el ambiente, debe ocurrir la re-integración. La primera des-integración, segun Fordham, ocurre durante la primera comida del seno. La primera integración ocurre cuando el bebé cae en un sueño tranquilo después de la comida. Para Fordham la des-integración resulta en un estado de identidad primitiva, y cuando opera el crecimiento y la maduración del ego, el niño comienza a desarrollarse y los procesos de individuación se ponen en movimiento. La alimentación de seno es según Winnicott (1987) una forma de comunicación. En su opinión, la madre construye un ambiente que facilita y permite que los procesos naturales del crecimiento de niño se desplieguen.

 

He observado que algunos bebés son capaces de utilizar el pezón de una manera juguetona y creadora, y que esto ha guiado la evolución en su uso de símbolos y su capacidad de jugar. He visto también que las madres pueden utilizar el seno/pezón de maneras diferentes. Algunas madres que he observado, utilizaron el seno para apaciguar al bebé cuando se percibía que éste se encontraba adolorido. En otras madres he visto el uso del seno para crear un sentido de unidad y fusión con el bebé. Otras eran bastante inseguras sobre el suministro de leche y forzaban al bebé a tomar el seno aún cuando parecía que el bebé no estaba interesado en alimentarse, sólo para calmar la ansiedad de madre. La actitud de ambos, madre y bebé hacia el seno es importante para comenzar a entender la interacción dinámica entre madre y niño en su desarollo durante el primer año.

 

El ambiente del infante: sentirse contenido y asegurado

 

 

Durante el curso de una observación del infante tratamos de entender cómo el bebé esta contenido por los cuidadores y cómo el bebé esta contenido psicológicamente en la mente de las figuras mayores de su ambiente. La función de contener o agarrar, según Winnicott (1965), deberá dar apoyo especialmente durante el tiempo en que el bebé está en estado de dependencia. Cuándo el bebé esta contenido de manera segura por el cuidador, el bienestar físico y psicológico de bebé se estará teniendo en cuenta.

 

Esta función del cuidador a menudo se observa durante episodios de bañar y del cambio de panales. ¿Se da cuenta la cuidadora de la manera como el bebé reaccionará al ser bañado? ¿Ella es capaz de cuidar del agua del baño y modular la temperatura apropiadamente? ¿Cómo maneja la cuidadora los cambios de pañal? ¿Ella es capaz de reforzar el sentido del bebé de tener un ser corporal? ¿Puede utilizar la cuidadora el cambio de pañales como una oportunidad para establecer un contacto íntimo con el bebé? En el manejo sensible del cuerpo del bebé, surgen una función psíquica de piel surge y comienza a evolucionar un reconocimiento de que existe un interior y un exterior. Bick (1968) investigó la función psíquica de piel en niños autistas y psicóticos, pero no desarrolló este concepto para incluir el desarrollo saludable y la creación de fronteras psicológicas a través del ciclo vital. Mis investigaciónes actuales han enfocado la atención en esta area. Estoy tratando de entender el desarrollo de la experiencia de un espacio interno en el que los procesos de simbolización pueden evolucionar y facilitar el desarrollo e individuación psicológica. (Feldman, 2000).

 

 

La conexión, la separación y la individuación

Cuando el bebé evoluciona físicamente y psicológicamente se incrementa una capacidad para la motilidad física y se crea una capacidad para la separación psicológica. Cuando se construye un mundo simbólico interior a través de experiencias de conexión y separación óptimas, el bebé es capaz de cuidarse en incrementos crecientes. Según Fordham (1985) el primer símbolo para tomar forma en el interior del niño es el seno materno. La imagen del seno toma forma dentro del bebé para ayudarle con su ausencia física. En mis propias observaciones, he advertido que la capacidad de bebé para la conexión juega también un papel significativo en el desarrollo simbólico. He observado bebés, en un estado de ensueño, agarrar el pezón con sus bocas y me parece que ellos buscan formar una imagen sensorial del seno/pezón que sean capaces de almacenar en la memoria. Lentamente, por estas experiencias de conexión y separación, se crea un espacio simbólico interior de que puede ser utilizado para pensar y reflexionar. La manera en que los padres manejen la separación llega a ser importante para la meta del niño de llegar a ser autónomo. En esta área es importante notar cómo los padres manejan los arreglos del dormir. ¿Tiene el niño su propia habitación o él duerme con los padres? ¿Es alentado el niño a jugar sólo en la presencia de la cuidadora? ¿Cómo reacciona el niño a los extraños cuando ellos aparecen?

 

La capacidad del infante para crear su universo en su relación e interacción con las figuras significativas en su ambiente es fundamental para entender su desarrollo. Este principio se puede también relacionar con el trabajo analítico y con nuestra necesidad de apoyar a nuestros pacientes en el campo analítico. El desarrollo mental, emocional y espiritual del infante se desarrolla en el contexto del coniunctio temprano. Los progresos mentales, emocionales, y espirituales no se desarrollan sin tener en cuenta las relaciones significativas en la vida del bebé. El componente del contexto de la experiencia del infante es fundamental para entender su desarrollo.

 

La relación temprana de madre/infante es absolutamente flúida en naturaleza. Hay una oscilación en curso entre los estados de la conexión y los estados del separacion. Hay un ritmo a estos estados que fluctúan. Hay una undulación entre el bebé y la madre que forma su danza particular. Estas observaciónes estan en contraste a las conceptualizaciones de Fordham en que el infante está separado de la madre al momento del nacimiento, y es también divergente con el concepto de Winnicott de que la madre y el infante están en un estado de fusión durante el período más temprano de la vida. La capacidad del infante para la simbolización se desarrolla desde el nacimiento hacia adelante.

 

La piel, como la primera experiencia de un contenedor es fundamental en este respeto. Con la experiencia de la piel, el infante desarrolla un concepto de espacios interiores y exteriores, con un límite que separa las dos áreas distintas. La piel es la cubierta en la cual se contiene el cuerpo, y es la piel la que provee los puntos del contacto con el mundo externo. La piel actúa como delineador de límites entre lo exterior y lo interior. Esta función primaria de la piel implica la evolución de un contenedor psíquico dentro del cual el pensamiento, los afectos y la experiencia simbólica pueden ser aprehendidos y se puede desarrollar una capacidad para reflexionar. Esta experiencia de la piel se desarrolla más adelante en un concepto de un mundo interno y externo. Las dificultades en la evolución de la piel psíquica, la representación mental de la piel sensorial, se pueden considerar en el análisis de estados mentales primitivos donde están presentes de manera prominente las dificultades del límite. En estos casos puede aparecer una segunda función de la piel. La función secundaria de la piel es una defensa que ayuda a contener emociones dolorosas y desemboca en el uso del processos corporales y procesos mentales tales como la emergencia de desórdenes de alimentación y adicciones sexuales así como en otras condiciones psicosomáticas.

 

En mis observaciones de bebés he visto la necesidad del infante de dar forma a su ser corporal empujando su cuerpo hacia arriba, contra superficies duras y suaves, y articulando y capturando objetos animados e inanimados. La experiencia del infante de estar sostenido con seguridad en los brazos de la madre o del otro cuidador significativo, y la exploración del cuerpo del otro, especialmente el tacto de la piel del pecho, durante el processo de alimentación así como el tacto de la cara de la madre por el infante, son fundamentales en el desarrollo de una imagen coherente del cuerpo. El infante tiene una capacidad para ensoñación (reverie) así como la madre. La ensoñación (reverie) del infante se puede considerar como los juegos infantiles con la teta, el primer objeto del juego.

 

Presumiría que durante estos estados del ensoñacion la capacidad del infante para introyeción aumenta y forma la base de un buen objeto interno. La teta en la boca es al base del desarrollo del coniunctio. Es la primera interpenetración del subjeto y objeto, y éste forma la base para esquemas de relaciones con otros. Esta tesis es diferente de la desarrollada por Bion (1962) y Fordham (1985), más aun con éste último en el que la capacidad de la madre para la ensoñación se considera como primaria. Yo pondría igual énfasis en la capacidad del infante para la ensoñacion (reverie) y postularía que las primeras simbolizaciones son sensoriales, y se revelarían en la relación con y en la conexión con la madre y no son un resultado de la separación y ausencia de ella.

 

 

 

 

 

Extractos de observaciónes de dos infantes

La observación siguiente del infante sucedió cuando Ana tenía cuatro semanas de edad. Pienso que demuestra la importancia del contacto de piel durante un episodio de alimentacion. Advertí que Ana lloriqueaba suavemente en su pequeña cuna. La madre dijo que ella la puso en la cuna porque iba yo, y ella quería ver a la bebé aunque ella durmiera. Dijo también que sería más fácil de cargarla a los alrededores. Ana está lloriqueando, no excesivamente, pero comencé a tener el sentimiento dentro de mí mismo que ella quería ser alzada, que ella quería algún contacto personal y corporal. La madre de Ana la sacó de su cuna, y cuando lo hizo, Ana comenzó a lloriquear más e hizo varios movimientos con la boca. La madre entonces le ofreció el seno derecho. Ana abrió lentamente la boca y comenzó a inclinar la mejilla contra la piel del seno de madre y entonces abrió la boca en una forma oval para acomodar el pezón. Esto pareció ser una interacción juguetona entre madre e niña, y la madre de Ana dijo que ella tenia un apetito muy grande.

 

Ana extendió las piernas y los brazos, teniendo al seno con la mano y chupó fuertemente. Los dedos se extendieron y las piernas parecieron mostrar alguna tensión. Ana comenzó a tocar la piel del seno mientras estaba chupando. Lentamente sus piernas llegaron a estar más relajadas y se dejaron caer hacia abajo, sobre las piernas de madre. Ella chupó por cerca de cinco minutos y luego se detuvo. Pareció caer en un ensueño mientras la madre la tuvo en su regazo. Ana tuvo una media sonrisa, semejante a la de Mona Lisa, en su cara. Su media sonrisa transmitió un sentido de felicidad y de ternura. Entonces Ana hizo algunos movimientos con el brazo hacia el seno izquierdo de madre. Friccionó suavemente su muñeca contra la boca de una manera delicada, y abrió la boca formando un óvalo para alimentarse. La madre le dio seno y la bebé repitió una secuencia semejante, alimentándose y tocando la piel de la madre. Después de esta comida, cayó rápidamente en un sueño profundo.

 

Mi contra-transferencia en este episodio era fuerte. Cuando observaba la comida, advertía que yo mismo sentía parte del ensueño que ocurría entre madre/infante. Cuando terminé la observación, noté que estaba desorientado y llegué a perderme, manejando a mi casa. En retrospectiva, pienso que esto fue una buena experiencia para Ana, de sentirse acogida y respondida sensiblemente. Su deseo de contacto con la piel de la madre, junto con su deseo para alimentarse, pareció igualmente fuerte. Presentí que su cuerpo entero se implicó en la experiencia de alimentarse, deseando también el contacto táctil con su madre y su seno suave y caliente, mientras era sostenida por los brazos fuertes de la madre, y recostarse en regazo firme de ella.

 

Mi experiencia imaginativa durante este episodio fue que las capacidades sensoriales de Ana para el toque, el sabor, el olor, la vista y el oído, todo se activó, y que sus experiencias eran atendidas de manera segura por la madre. Mi desorientación al final de la observación la relaciono con la profundidad del impacto emocional que la madre y la niña tuvieron sobre mí, y con cuánto me permití llegar a estar implicado empáticamente con el estado mental del bebé, que en esta etapa no tiene un sentido desarrollado del espacio ni del tiempo. Las observaciones de niños, tal como la antrior, me han ayudado a llegar a ser consciente del impacto profundo que la experiencia sensorial tiene para el desarrollo emocional del niño.

 

 

 

 

 

 

 

Segunda observación: El desarrollo de una función primaria de la piel en una observación infantil

Observé la evolución de una función primaria de la piel en Carla, a los 5 meses y una semana. Carla es un bebé Maya-hispánica. Sus padres habían emigrado a California desde América Central. Cuando llegé a la observación, la madre me pide que entre al dormitorio donde Carla estaba en una tina sobre la cama de los padres. La madre le está dando un baño. Carla aparece calmada. La madre está hablando a Carla en español con una entonación que repite los ritmos de las vocalizaciones de Carla. La madre cubre suavemente el cuerpo de Carla con agua caliente, y luego frota su piel y la lava con el jabón. Carla tiene una bola de goma pequeña en su mano que sostiene con determinación.

 

Todo el tiempo, mantiene la mirada fija sobre la cara y los ojos de la madre, y no mira alrededor del cuarto ni a mí. La madre vierte el champú en su cabeza con movimientos vigorosos y Carla sigue estando relajada y tranquila permitiendo que su cabeza se mueva hacia arriba y abajo, respondiendo a los movimientos de las manos de la madre y sin pronunciar ningún sonido de protesta. La madre me dice entonces que Carla se mantiene tranquila cuando ella tiene algo en su mano, y entonces no grita. Mientras la madre está hablando conmigo, baña suavemente los órganos genitales de Carla. La bebé parece calmada mientras la madre frota ligeramente su cuerpo, y después se cierran sus ojos y parece estar en un estado de ensoñacion.

 

Cuando la madre deja de tocarla, Carla abre los ojos y mira hacia su madre, como para orientarse, después de estar en ensoñación. La madre continúa con el baño y levanta a Carla sobre sus piernas y dice le dice en español, "Cómo es de deliciosa el agua. Gracias a Dios por el agua. Qué haríamos si no tuviéramos agua?" Detecto el placer de Carla en el momento y la conexión emocional cercana con la madre. Carla tiene una sonrisa radiante sobre su cara, y ella entonces mira a su madre con una mirada fija, fuerte y firme. Me siento tocado y privilegiado por poder ser testigo de la intimidad entre el infante y la madre.

 

La sonrisa radiante de Carla evoca una sonrisa en la madre que entonces continúa con el baño, pues ella y Carla se sumergen en el placer de su intercambio. Pienso que el concepto de Virginia Woolf (1976) llamado 'momentos de ser' es útil para entender la dimensión estética y espiritual de esta experiencia. Woolf habla de la manera en que la experiencia ordinaria puede llenarse de importancia, y estos 'momentos de ser' se unen dentro de nosotros en un mosaico que forman 'el andamio invisible y silencioso' de nuestras vidas (Woolf, 1976, p.73). La experiencia de Carla de ser bañada en el calor del agua y en el calor de las palabras de la madre es tal 'momento de ser' que ayudará en la formación de una función primaria de la piel que permita a Carla sentirse segura dentro de su imagen femenina del cuerpo.

 

 

 

Yo creo que experiencias como las anteriores nos ayudan a entender que los comienzos de nuestra capacidad de orientarnos hacia una vida estetica y espiritual, empiezan en la infancia a través de experiencias como estas. Fordham abrió y comenzó el estudio de la infancia desde un punto de vista junguiano, y agradezco a él por todo que me ofreció y que me incentiva a continuar y amplificar su profunda y rica herencia.

 

 

 

 

 

 

 

Bibliografía

Astor, J.: Michael Fordham: Innovations in Analytical Psychology. New York and London, Routledge,1995.

 

Bick, E.: "The experience of the skin in early object relations. International" Journal of Psychoanalysis.1968.49: 484-486.

 

Bion, W.: Seven Servants. New York, Jason Aronson.1962.

 

Fordham, M.: Explorations into the Self. London, Academic Press, 1985.

 

Feldman, B.: "Dissolving and Creating: On the Development of Internal Space and the Capacity for Symbolization". Journal of Jungian Theory and Practice. 2000; 2: 43-53.

 

Samuels, A.: Jung and the Post-Jungians. London, Routledge, 1985.

 

Sidoli, M.:The Unfolding Self. Boston, Sigo Press, 1989.

 

Sidoli, M.: When the Body Speaks. London, Routledge, 2000.

 

Winnicott, D.W.: The Maturational Processes and the Facilitating Environment. New York, International Universities Press, 1965.

 

Winnicott, D.W.: Babies and their Mothers. Reading,Mass, Addison-Wesley, 1987.

 

Woolf, V.: Moments of Being. New York: Harcourt Brace, 1976.

Tomado de: 

http://www.rubedo.psc.br

 

 

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Comentarios: 1
  • #1

    isqh (jueves, 31 julio 2014 19:02)

    Doy gracias conscientes e infinitas a la persona de Carl gustav Jung por todo su trabajo y esfuerzo, precisamente en una época donde todo esto estaba velado, a mi me ha servido y me sigue dando claves entendimientos de mi propio proceso de evolución como persona, alguien que de forma clara hablo claro de lo que se produce dentro del ser humano, pudo hacerlo por ponerse él mismo en auto-observación

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