De Batselier y Lietaert Peerbolte:

                     ¿Cómo consideran estos pensadores que funciona un embrión en cuanto a su psiquismo, experiencia y conducta? ¿Cómo debería juzgar un embriólogo declaraciones como la de Laing: "Podríamos pasar por transformaciones o variantes de nuestras primeras experiencias prenatales, incluso antes de que nuestro cuerpo cuente con un sistema nervioso desarrollado, durante los ciclos posteriores de la vida"?                     Podría ser cierto que la estructura de las experiencias prenatales sirvieran como una especie de modelo para las estructuras que más adelante formarán el tejido de conducta y alma1 de nuestra compleja vida postnatal? ¿Cómo podría o debería funcionar un embrión en el aspecto psicológico cuando lo único que está presente es un sistema nervioso muy simple o primitivo en desarrollo? Si la vida y la conducta del alma están restringidas o limitadas a ser una función del sistema nervioso, ¿cómo sería posible que un embrión tuviera dichas experiencias o exhibiera una conducta consciente?
Obtuve una posible clave para resolver este dilema de la definición de la palabra conducta. El biólogo Weiss declara: "Los sistemas biológicos son comportamientos o conductas en sí mismos." De este modo, Weiss propone una definición más amplia de conducta que la que se expresa simplemente en términos de manejar, de hacer, de realizar. También puedo leer la conducta de los organismos vivos de su forma y contorno, de su Gestalt, de su apariencia metamórfica continuamente cambiante. Un organismo se nos muestra como una unidad de contorno, función y entorno, que cambia continuamente a lo largo del tiempo. La rosa que está en el jarrón no es la rosa. Tengo que incluir el tiempo en mi imagen de la rosa: desde la semilla a la planta, del capullo a la flor, al agostamiento, etc. Mucho antes de llegar a actuar externamente, de tener su comportamiento característico por así decirlo, el organismo ya muestra un comportamiento en el sentido morfológico; exhibe una conducta. El organismo se comporta como un abedul o como un roble en su forma y apariencia. Para percibir y para comprender el organismo, podría describir su conducta en el sentido más amplio de la palabra. Forma, contorno y apariencia son maneras fundamentales en las que el organismo expresa la esencia de su ser. Describir y estudiar el contorno de su apariencia me permite intuir la naturaleza o esencia del ser vivo u organismo tal como se expresa mediante sus conductas de contorno y crecimiento. Dicho estudio podría ayudarme a aprehender el abedul o el roble. La aprehensión, no obstante, no es equiparable a explicar el organismo. Esto último me lleva a las formas y contornos como causas, y lo primero considera estos factores como condiciones. La tendencia fundamental de la embriología contemporánea es la explicación mediante la interpretación causal: ¿Cómo podríamos explicar las causas relacionadas con el contorno y la apariencia del embrión? En todo caso, explicar no es equiparable a entender.Por ejemplo, siendo anatomista puedo explicar como la mano se cierra para formar un puño, qué músculos se contraen, qué articulaciones participan, que mecanismos de control están activos en el sistema nervioso, etc.                    ¿EL CUERPO COMO INSTRUMENTO DEL ALMA?
                    ¿Qué es la conducta humana? ¿Qué definición damos de conducta? Esta pregunta podría ser el asunto clave para responder a la pregunta: ¿Qué estamos haciendo siendo un embrión? ¿Cómo están constituidas nuestras acciones y actuaciones en esta fase de nuestra vida? ¿Qué podemos decir sobre ello desde un punto de vista científico (embriológico)? ¿Qué tiene que ver el embrión con la actuación humana? ¿Qué significa en nuestra biografía, en nuestro desarrollo como organismos humanos, avanzar (crecer) en esta fase de la vida?
                    si siguiéramos los pasos de biólogos como Weiss, y si tomáramos como punto de partida que la totalidad del cuerpo es lenguaje, expresión, conducta, y que en el hombre como unidad psicosomática, el soma (cuerpo) es también una expresión de la psique. Como dijo el filósofo De la Mettrie: "El animal no tiene alma, es alma". Mente y conciencia son procesos, funciones. No están situadas (localizadas) en alguna parte, ocurren (surgen espontáneamente).                                                            ¿Qué hace en realidad un embrión? Ésta era la pregunta de partida de este artículo. En el intento de contestar esta pregunta intrigante, antes hay que plantearse otra pregunta. ¿Qué ocurre realmente en un embrión? Un malentendido muy común que debe elucidarse previamente es que el embrión no se construye secuencialmente, en el sentido de que no se construye de elementos y partes corporales. La idea y el concepto más extendidos (en realidad erróneos) es que todo empieza por una célula (el óvulo fertilizado) y que a través de incontables divisiones celulares van apareciendo cada vez más células. Dichas células, a su vez, crecen hasta formar estructuras y órganos, y de esta manera se construye un ser humano a partir de partes y elementos. Finalmente, el ser humano puede ser considerado la suma de sus componentes corporales: células, tejidos y órganos que acaban dando, entre otros órganos, un cerebro. Se cree implícitamente que cuando el a lo largo del desarrollo embriológico uno puede observar que los grupos de células se subdividen en dos poblaciones de células con rasgos y propiedades diferentes que las células en las que tienen su origen. De modo que puede describirse una especie de árbol en el que las células, tejidos y órganos se originan unos de otros y gradualmente llegan a distinguirse entre sí por sus diferentes propiedades. Por esta razón, este proceso tan típico del desarrollo embriológico recibe el nombre de diferenciación (origen de las diferencias). Pero la interpretación de estos procesos y eventos puede llevar a una conclusión completamente diferente respecto a lo que está ocurriendo en un embrión de la idea de que el organismo o embrión es la suma, el resultado o la consecuencia de sus partes y órganos. Los órganos y partes deben considerarse secundarios, la totalidad, el organismo mismo es lo primario. Uno no puede observar nunca que se añada algo a un organismo como ocurriría en una construcción mecánica. En todo momento el embrión humano puede ser considerado una entidad que mantiene su unidadcerebro empieza a funcionar, la personalidad y la psique empiezan a manifestarse, siendo producidas por el cuerpo: la personalidad humana es consecuencia del cuerpo.
                    El proceso esencial que ocurre en el organismo del embrión es la diferenciación.a lo largo del desarrollo embriológico uno puede observar que los grupos de células se subdividen en dos poblaciones de células con rasgos y propiedades diferentes que las células en las que tienen su origen. De modo que puede describirse una especie de árbol en el que las células, tejidos y órganos se originan unos de otros y gradualmente llegan a distinguirse entre sí por sus diferentes propiedades. Por esta razón, este proceso tan típico del desarrollo embriológico recibe el nombre de diferenciación (origen de las diferencias). Pero la interpretación de estos procesos y eventos puede llevar a una conclusión completamente diferente respecto a lo que está ocurriendo en un embrión de la idea de que el organismo o embrión es la suma, el resultado o la consecuencia de sus partes y órganos. Los órganos y partes deben considerarse secundarios, la totalidad, el organismo mismo es lo primario. Uno no puede observar nunca que se añada algo a un organismo como ocurriría en una construcción mecánica. En todo momento el embrión humano puede ser considerado una entidad que mantiene su unidad. expresó con toda claridad: "Para cada organismo vivo, como para el embrión humano, es válida la Ley de Conservación de la Individualidad ". Él se refería a que su contorno y su apariencia podrían cambiar a lo largo del tiempo, pero el ser esencial en sí mismo permanece inmutable, presente y activo dentro de estas formas externas . De modo que el óvulo fertilizado (célula) no es únicamente una célula, representa un organismo: es una manifestación completa del organismo humano en ese momento, bajo las circunstancias y condiciones medioambientales que existen un día después de la concepción. A través de todos estos cambios externos de forma y contorno, el organismo humano, el ser humano continúa manifestándose como la totalidad que es durante todo el periodo embriológico.
                     Es la entidad como totalidad la que se comporta. Cuando uno mira a un roble, uno sabe que es diferente de un abedul. ¿Cómo? El roble no habla ni escribe sobre sí mismo.Por qué no decir que el abedul y el roble se expresan de manera diferente, se comportan de distinta manera y hablan un lenguaje diferente. Cuando no aplicamos la versión reduccionista de la conducta —que es realizar actos por medio de un aparato locomotor controlado por un sistema nervioso— entonces los organismos exhiben conducta en sus formas y contornos corporales, en su expresión, en su comportamiento. Se comportan de un modo permanentemente cambiante a lo largo del tiempo, lo que es típico y esencial para los seres vivos. Desde la concepción hasta el nacimiento, desde el nacimiento hasta la muerte, la biografía humana es una entidad orgánica, una totalidad. Todas las apariencias y las expresiones del organismo humano deben ser comprendidas e interpretadas como conducta humana según la definición del biólogo Weiss, cuando dice que "los sistemas biológicos son comportamientos en sí mismos."
                     Un embrión funciona, no en el sentido habitual de un cuerpo que tiene una función (o de los órganos que tienen funciones), sino en el sentido de que las formas son funciones. Esta noción guarda una clave importante con relación a las preguntas que estamos tratando en este artículo y requiere una explicación más amplia. Según la visión de la vida embriológica que estamos desarrollando aquí, es posible superar (para decirlo de manera filosófica) la dualidad de forma y función (o, quizá más exactamente, de forma y mecanismo). Cada vez que miramos, podemos observar en la naturaleza viviente, en los organismos vivos, que forma y función (mecanismo) se llevan y encajan perfectamente. La relación entre ambos es íntima, intrincada, parecida a esa otra relación entre el huevo y la gallina en la que uno se pregunta qué fue primero. El anatomista o morfólogo, que por así decirlo es el experto en formas y contornos, podría decir que como un órgano está construido de tal o cual manera, funciona u opera de tal otra manera. El fisiólogo, por su parte, que se considera un experto en las funciones y mecanismos de los seres vivos, podría responder a la declaración anterior diciendo que un órgano que tiene que trabajar de tal o cual manera tiene que ser construido de tal otra manera o tener tal aspecto. ¿Quién tiene razón? ¿Qué es lo primario y qué lo secundario? ¿La forma (contorno) o la función (mecanismo)? Resulta difícil decidir o dejar que una u otra prevalezca. En general, la gente considera que forma y función (mecanismo) son un tipo de dualidad: o bien consideras la forma o bien la función. Sin embargo, ambas están inseparablemente vinculadas e implicadas.
                      En el organismo embriológico forma y función son uno y están unificadas. El embrión funciona holísticamente, creciendo y cambiando de forma y contorno. Es un proceso en movimiento. El embrión realiza o exhibe gestos y movimientos; su Ser (o su Devenir) cambiante y en crecimiento realiza acciones. Esto significa que el embrión (en crecimiento) exhibe una conducta                     "el Alma está siendo pre-ejercitada" Las funciones corporales, las funciones fisiológicas y las funciones psicológicas son pre-ejercitadas como gestos de crecimiento y movimientos crecientes en el embrión. En este sentido, el ser humano ya ha respirado mucho antes de que haya tomado su primer aliento después de nacer. Las dinámicas —en el sentido del gesto del desarrollo morfológico— que el tórax, los pulmones y el diafragma están desplegando y desarrollando, puede ser consideradas e interpretadas como un tipo de respiración, porque son movimientos respiratorios. La respiración del embrión todavía no es inspirar aire fisiológicamente, sino que representa una respiración más fundamental en sentido morfológico, en la forma, por así decirlo. Así considerado, un embrión mira, agarra, camina. También se pone de pie y se mantiene por sí mismo. El gesto y la acción de estirarse y de ponerse de pie ya está siendo ejecutada o pre-ejercitada por el embrión humano entre la quinta y la décima semana del desarrollo embriológico como un gesto de su crecimiento.Este ponerse de pie durante el crecimiento es una condición necesaria para desarrollar un cuerpo, un ser que más adelante será capaz de ponerse de pie y de caminar erecto fisiológicamente, e incluso psicológicamente. Para volver al asunto central de este artículo, podemos decir que los gestos embriónicos y las acciones de crecimiento son actuaciones. Son acciones, actuaciones de crecimiento. De modo que volvemos a la afirmación hecha anteriormente: el embrión funciona, se comporta en sus formas y contornos. El lenguaje de las formas y el lenguaje del cuerpo es, en el caso de un embrión humano, un tipo de lenguaje humano y de conducta humana.                                      EXISTENCIA CENTRÍPETA;Si uno considera la existencia embriónica en los términos aquí propuestos, como consecuencia de ello podríamos tener que considerar la dirección y la orientación de la existencia embriónica desde una perspectiva totalmente nueva. En general, la existencia embriónica suele ser considerada un proceso biológico que produce o da como resultado la conducta humana. Pensamos, por así decirlo, de dentro hacia fuera, del centro a la periferia, en otras palabras: centrífugamente. Al principio hay un óvulo fertilizado, que a continuación crece hasta hacerse un individuo humano; el hombre es el producto de este proceso. Según este concepto, la mente y el alma humanas también son producidas por este evento o proceso. La mente es una consecuencia del cuerpo y de la formación del cuerpo. Los procesos mentales del individuo humano se añaden a los procesos generales no-individuales de las fases precedentes. Asimismo, según esta noción, en general, el embrión merece un estatus no-humano: en la fase embriónica todavía no se habla de individualidad o de existencia personal.
                                               La dinámica de la existencia embriónica se caracteriza por la orientación de fuera hacia dentro, es decir, por la orientación centrípeta. Esto significa que el ser humano se impresiona (o se imprime) en la forma corporal del embrión.
                        "orientación de ser" que se produce entre el embrión y el ser humano adulto. Como seres humanos adultos nos expresamos por medio de nuestro cuerpo: el mundo es nuestro objetivo, y el cuerpo es la herramienta que usamos para este propósito. El embrión, por otra parte, se imprime a sí mismo en una organización corporal. La existencia embriónica es, por tanto, una especie de existencia silenciosa, muda e introvertida. La idea de que un embrión todavía no está haciendo nada y todavía no está actuando es un gran malentendido y una gran devaluación. La acción, la actuación está dirigida hacia sí mismo, hacia dentro. Representa una acción humana, una conducta humana. Desde este punto de vista, la actuación embriónica también representa la expresión primaria de un ser humano y de su alma. Un ser humano es un ser que se manifiesta en este primer orden por medio de gestos de crecimiento y movimientos de su forma, más adelante mediante procesos fisiológicos (conducta) y aún más adelante por medio de una conducta y unos gestos psicológicos. La conducta humana es toda expresión.                                 Si el hombre es un ser de mente y cuerpo, la existencia embriónica también es la manifestación de un Ser espiritual. Durante la existencia embriónica el ser humano se expresa a sí mismo. El alma o espíritu es primario, el cuerpo es secundario, al menos en el sentido del punto de vista dualista en el que espíritu (alma) y cuerpo están en oposición uno con otro. Pero también podríamos considerarlo de un modo más monista, parafraseando al filósofo De la Mettrie: "El embrión no tiene un alma, es un alma". Un ser humano está entrando en escena. Para entender lo que está expresando (uno podría decir imprimiendo), es necesario considerar los gestos de crecimiento y Gestalt como una conducta (humana) seria y describirla como tal. Esto podría enseñarnos algo sobre los seres humanos.
                        EN ESE MISMO MOMENTO...
Para la mayoría de la gente la concepción humana es un principio, un punto de partida. Se cree que la fertilización se alcanza por la fusión de los dos núcleos de los gametos implicados, que a continuación crecen para dar... En esta noción de crecimiento está implicada la idea de un comienzo. Empieza en la concepción, el resto es una consecuencia. Esto es lo que hemos comentado aquí in extenso. Desde esta visión, los niños son producto de la concepción; pueden estar hechos y están hechos mediante este proceso. Toda la moderna tecnología de reproducción artificial es la consecuencia indirecta de esta visión y parece confirmarla. Sin embargo, ¿cómo podríamos considerar el proceso de concepción desde la visión centrípeta aquí presentada? Sería necesario como mínimo un artículo el doble de largo que éste para describir los procesos y dinámicas del proceso de fertilización humana desde la fenomenología (4,5). Durante unas horas se crea una inmensa polaridad entre las células espermáticas y el óvulo que da como resultado un delicado y lábil complejo de atracción.En tal situación, las relaciones biológicas normales entre célula y núcleo son invertidas (o vueltas del revés) y, de hecho, se crean dimensiones no-biológicas inusuales. Las células espermáticas y el óvulo crean una situación que podría ser descrita como diametralmente inversa a las relaciones biológicas habituales que se dan dentro de la célula viva. Es una situación en la que podría ocurrir cualquier cosa, porque no hay nada que esté determinado. 
                        En ese equilibrio, en esos momentos lábiles parece que la regla no es una dinámica de fabricación, sino que se da una dinámica de encuentro dinámico. Si los fenómenos de esta ocurrencia interactiva son experimentados cuidadosamente en sus gestos y dinámica —lo que en sí mismo es el principio de la fenomenología— prevalece la imagen y la experiencia de una concepción receptiva. Lo que ocurre aquí fundamentalmente no es sólo una recepción horizontal —la que tiene que ver con el nivel físico y material de la realidad celular, de los núcleos, de la biología, de la fusión de dos gametos— también se produce una conexión vertical o encuentro entre el allá y el aquí, entre el espíritu y la materia. La concepción que conseguimos imitar y manipular con la tecnología de reproducción artificial no es la verdadera concepción: los eventos a nivel biológico son (quizá sea aburrido, pero allí vamos de nuevo) condiciones necesarias pero no suficientes para que se produzca la concepción a otro nivel. Incluso in vitro, el niño nunca es hecho. La concepción es un momento, y su tema esencial es la vinculación y la conexión.
                        Lo que queda atado en el momento de la concepción será desatado y disuelto en el momento de morir (descomposición). Cuando alguien muere, solemos preguntarnos: ¿Lo que queda es el cuerpo muerto como remanente, abandonado por el alma? La concepción es el mismo acto a la inversa: lo que antes estaba separado queda unido, se junta. Si esta conexión o unificación tiene éxito, la concepción concreta (la fusión de los gametos, etc.) es más una consecuencia que una causa. Durante una concepción, se vuelve posible la presencia de una Tercera Persona que llega a aparecer, pero no a causa del sustrato físico facilitado por las otras dos personas
                         la presencia de una Tercera Persona que llega a aparecer, pero no a causa del sustrato físico facilitado por las otras dos personas (véase FIGURA 4). Según este punto de vista, el hombre no se reproduce a sí mismo en sus vástagos, en el sentido de replicarse o reproducirse a sí mismo. Un ser humano no es reproducible, al menos cuando consideramos la biografía como la única entidad válida del ser humano (2). Nosotros, de hecho, no nos reproducimos en nuestros hijos. "En ese mismo momento en que yo era tú y tú eras yo" (como dijo el poeta), el Otro puede encontrar la oportunidad y las condiciones para descender, para vincularse. No a causa de la concepción, sino gracias a ella
                          Esa orientación específica, esa dirección de existencia representa el gesto esencial del desarrollo y del nacimiento. En el embrión puede verse una orientación todavía más literal del más allá hacia el aquí, de la periferia al centro. Lo voy a explicar: al final de la primera semana de desarrollo embriológico, la entidad del embrión, que en ese momento es un organismo con forma esférica consistente en unas pocas células genéticamente idénticas, se divide. Se diferencia en dos poblaciones de células, en una dualidad. Durante los primeros días del desarrollo, el óvulo fertilizado (zigoto) se divide gradualmente en más y más células por un proceso de subdivisión (no por crecimiento). El embrión se divide es una serie de células más pequeñas; es como si el embrión se desmembrara en células. En torno al sexto día después de la concepción, el embrión es una pequeña vesícula que se desmembra en un manto exterior (el trofoblasto) que consiste en algunos cientos de células que tienen algún fluido interno y un centro o núcleo consistente en un pequeño número de células (de ocho a doce), que representa el plan del posterior embrión propiamente dicho, y que recibe el nombre de embrioblasto. A partir de ese momento, el organismo humano está compuesto por un cuerpo periférico (el cuerpo manto) —la pared de la vesícula, el trofoblasto que crecerá posteriormente dando lugar a la placenta y a las membranas— y el cuerpo central, llamado propiamente el embrión; el cuerpo que se convertirá en nuestro verdadero cuerpo en el momento del nacimiento.
                        Se producen los procesos en el embrión de fuera hacia dentro? Por ejemplo, en la segunda y tercera semanas, una corriente de sangre y nutrición tienen que crearse y ofrecerse desde este cuerpo externo para asegurar la existencia del cuerpo central. En ese momento, la aparición original del corazón representa el centro de toda esta entidad. En otro caso, el centro podría soltarse de su periferia y morir, dando lugar a un aborto.Se tiene que traspasar un umbral delicado entre la segunda y la tercera semana: el embrión viene de una existencia periférica (el allá) a una existencia en el centro (aquí). Por así decirlo, baja más a la tierra. Se encarna más profundamente en el cuerpo. ¿Es todo el proceso de desarrollo embriológico un proceso de encarnación, un en-volvimiento? Esta dualidad de la existencia prenatal, este doble-cuerpo tiene que ser tomado en serio. Lo que nos envuelve (el cuerpo periférico, las membranas y la placenta) no son suplementos o apéndices, como los embriólogos y ginecólogos convencionales quieren hacernos creer. La dinámica del embrión nos muestra que el cuerpo central esta surgiendo del cuerpo periférico. Se emancipa de él en un proceso de ganar independencia (autonomía). Después, en el nacimiento, se produce una especie de proceso de desvinculación y el ser humano aparece mediante una especie de proceso de muerte, muriendo a sí mismo. Todo el proceso de desarrollo prenatal también lleva la firma del venir a la tierra, de emanciparse de una dimensión periférica (¿espiritual?). Es significativo que en alemán al nacimiento se le llame Entbindung (traducido como des-composición). Lo que estaba vinculado y conectado está siendo desunido y disuelto. Así como en el lecho de muerte el cuerpo y el alma se separan, se podría decir que nacer el morir al propio contexto (véase texto Un cuento sobre una existencia inimaginable).
                       CONCLUSIÓN:
                      ¿Papá, de dónde vengo? Para la mayoría de la gente esta parece ser una pregunta sin sentido, en una década en la que todo el mundo está siendo indoctrinado en los dogmas y artículos de fe de la moderna ciencia natural. Muchos niños obtendrán la respuesta de que vienen del esperma de papá y del vientre de mamá. Actualmente fabricamos, manufacturamos, bebés, y muchas personas creen que su manera de pensar es científicamente adecuada y objetiva cuando afirman cosas en este sentido. Este artículo quiere poner de relieve una embriología que justifica el llamar a la existencia embriónica y prenatal el proceso de Ser y Volverse humano. Es una embriología enraizada y basada en hechos y fenómenos objetivos, como la embriología de la ciencia natural (su contraparte), pero que podría llegar a superarla. Es una embriología que ofrece una visión de la actuación humana en esa parte de nuestra existencia muda y silenciosa en la que todavía escribimos nuestra biografía con frases y condiciones biológicas. Es donde la entidad única, la persona o entelequia, que somos todos los seres humanos, no queda fuera de juego, sino que lucha por llegar a la luz a través de actuaciones biológicas, así como de las condiciones de sus células, genes, etc. Es una embriología que finalmente tiene que responder a la pregunta: "¿De dónde vengo?" que prácticamente todos los niños plantean a sus padres. "Bien, vienes del cielo, hijo mío". Yo no te hice, y tu madre tampoco. Tú eres tú mismo; no perteneces a nadie más. Sigue tu camino y conviértete en ti mismo. Al final completarás el camino por el que viajas, y eso incluye tu existencia biológica. Ve pues, hasta el momento último, hasta el significado que está detrás de la última frase que hará que el mundo y nosotros mismos veamos claramente quien era la persona que estuvo aquí. Entonces la gente podrá leer en tu biografía: Ecce Homo. Mira, este ser humano estuvo entre nosotros.
                          Jaap van der Wal
                         NOTA:Diferentes serán los motivos de quienes lean el articulo, dependiendo de que les pulse a investigar, entender o comprender, aunque sea una simple curiosidad.
                         Les escribo desdelo que me ha impulsado a investigar durante tanto tiempo, y empezamos desde fuera terminando al centro,terminamos en el feto y de ahí a",,,,,," pongan a este espacio el nombre, idea, concepto que gusten, yo le pongo Dios, para unos sera el Dios de las creencias, para otro el de las causas, para otros será.....
                         Cuando estudié con Dan Winter geometría y coherencia del corazón aprendí esto mismo, y de ahí con los diferentes expertos en geometría, es esencial separarse del concepto cuerpo, estamos sustraído a sus emanaciones que nos impiden la objetividad de ver la realidad de la gedometría, como La flor de la vida como patrón, (abreviando y no entrando en materia), vemos el proceso de la geometría en las plantas, la progresión que tiene la  es la misma en la que se desarrolla el feto y el bebe en el crecimiento,(por no decir que somo aspectos de esa luz emanación del absoluto progresando geométricamente, sólo que en esta dimensión vemos como cuerpo).
                         Si antes acusabamos a los científicos de ser científicos podemos observar como ya se dan pasis gigantes respecto a ver desde la biología la Unidad Esencial.

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