.............revelan «la vida humana, vista, sentida o vislumbrada desde el interior»

 

Los procesos inconscientes del niño se hacen comprensibles para él sólo mediante imágenes que hablen directamente a su inconsciente. Los cuentos de hadas evocan  imágenes que realizan esta función.

 Fuente; B.  Bettelheim>>Psicoanalisis-de los Cuentos de Hadas<<

                               Primera parte

Los cuentos de hadas, a diferencia de cualquier otra forma de literatura,llevan al niño a descubrir su identidad y vocación, sugiriéndole, también, quéexperiencias necesita para desarrollar su carácter. Estas historias insinúan queexiste una vida buena y gratificadora al alcance de cada uno, a pesar de lasadversidades; pero sólo si uno no se aparta de las peligrosas luchas, sin las cualesno se consigue nunca la verdadera identidad. Estos cuentos prometen al niño que,si se atreve a entregarse a esta temible y abrumadora búsqueda, fuerzas benévolasacudirán en su ayuda y vencerá. Las historias advierten, también, que aquellos queson demasiado temerosos y apocados para arriesgarse a encontrarse a sí mismosdeben permanecer en una monótona existencia; si es que no les está reservado undestino peor.Pretéritas generaciones de niños que amaron y sintieron la importancia delos cuentos de hadas estuvieron sometidas al desprecio de los pedantes, como lesucedió a MacNeice. Actualmente, muchos de nuestros hijos están todavía máscruelmente desposeídos, puesto que se les ha negado la oportunidad de conocerestas historias. La mayoría de los niños se tropiezan con los cuentos de hadas sóloen versiones insulsamente embellecidas y simplificadas, que atenúan su sentido yles quitan cualquier significado profundo; versiones como las de las películas y lasde los programas de T.V., en las que dichos cuentos se convierten en una simpledistracción superficial.A través de la historia del hombre, nos damos cuenta de que la vidaintelectual de un niño, exceptuando las experiencias inmediatas dentro de lafamilia, siempre ha dependido de historias míticas, así como de los cuentos dehadas. Esta literatura tradicional alimentaba la imaginación del niño y estimulabasu fantasía. Al mismo tiempo, estas historias eran un importante factor desocialización, ya que respondían a las más acuciantes preguntas del niño. Los mitosy las leyendas religiosas íntimamente relacionadas, ofrecían un material con el quelos niños podían formar sus conceptos sobre el origen y la finalidad del mundo, ysobre los ideales sociales que imitaba para formarse a sí mismo a semejanza deaquéllos. Se trataba de la imagen del invencible héroe Aquiles y del astuto Ulises,de Hércules, cuya historia muestra que el limpiar un asqueroso establo no está pordebajo de la dignidad del hombre más fuerte; y de san Martín, que partió en dos suabrigo para vestir a un pobre mendigo. No es sólo a partir de Freud que el mito deEdipo se ha convertido en la imagen que nos hace comprender los siempre nuevosy, a la vez, antiguos problemas que nos plantean los sentimientos, ambivalentes y complejos, que experimentamos hacia nuestros padres. Freud aludió a esta viejahistoria para hacernos conscientes del inevitable batiburrillo de emociones que cadaniño debe manejar a una cierta edad.En la civilización hindú, la historia de Rama y Sita (parte del

Ramayana

),

 

que habla de la valiente decisión de ambos y la apasionada devoción que uno y otrose profesan, es el prototipo del amor y de las relaciones matrimoniales. Por otraparte, la cultura obliga a que cada uno intente revivir este mito en su propia vida; atoda esposa hindú se la denomina Sita, y en su ceremonia nupcial debe representaralgunos episodios de dicho mito.En los cuentos de hadas, los procesos internos se externalizan y se hacencomprensibles al ser representados por los personajes de una historia y sushazañas. Esta es la razón por la que en la medicina tradicional hindú se ofrecía uncuento, que diera forma a un determinado problema, a la persona psíquicamentedesorientada, para que ésta meditara sobre él. Se esperaba así que, con lacontemplación de la historia, la persona trastornada llegara a vislumbrar tanto lanaturaleza del conflicto que vivía y por el que estaba sufriendo, como la sensibilidadde su resolución. A partir de lo que un determinado cuento implicaba en cuanto a ladesesperación, a las esperanzas y a los métodos que el hombre utiliza para vencersus tribulaciones, el paciente podía descubrir, no sólo un camino para salir de suangustia, sino también el camino para encontrarse a sí mismo, como el héroe de lahistoria.Pero la mayor importancia de los cuentos de hadas para el individuo encrecimiento reside en algo muy distinto que en enseñar el modo correcto decomportarse en este mundo, puesto que esta sabiduría la proporcionan la religión,los mitos y las fábulas. Los cuentos de hadas no pretenden describir el mundo talcomo es, ni tampoco aconsejar lo que uno debería hacer. Si así fuera, el pacientehindú se vería forzado a seguir un modelo de conducta impuesto, lo que no es sólouna mala terapia, sino lo contrario a la terapia. El cuento es terapéutico porque elpaciente encuentra sus

propias

 

soluciones mediante la contemplación de lo que lahistoria parece aludir sobre él mismo y sobre sus conflictos internos, en aquelmomento de su vida. Normalmente el contenido de la historia elegida no tiene nadaque ver con la vida externa del paciente, pero sí con sus problemas internos, queparecen incomprensibles y, por lo tanto, insolubles. El cuento no se refiere de modoplausible al mundo externo, aunque empiece de manera realista e inventepersonajes cotidianos. La naturaleza irreal de estas historias (a la que ponenobjeciones los que tienden exageradamente al racionalismo) es un mecanismoimportante, ya que pone de manifiesto que el cuento de hadas no está interesado en una información útil acerca del mundo externo, sino en los procesos internosque tienen lugar en el individuo

 

 

 

 

Los mitos y los cuentos de hadas tienen muchas cosas en común. Pero enlos mitos, mucho más que en los cuentos, el héroe cultural se presenta al oyentecomo una figura que éste debería emular en su propia vida

Un mito, como un cuento de hadas, puede expresar, de forma simbólica, un conflicto interno y sugerir cómo podría resolverse; pero este no es, necesariamente, el interés central del mito. El mito presenta su tema de forma majestuosa; lleva consigo una fuerza espiritual; y lo divino está presente y se experimenta en forma de héroes sobrehumanos que realizan constantes demandas a los simples mortales. Muchos de nosotros, los mortales, por más que nos esforcemos en ser como estos héroes, permaneceremos siempre inferiores a ellos.

Un ejemplo puede ser ilustrativo: en el cuento de los Hermanos Grimm «Los siete cuervos», sietehermanos desaparecen y se convierten en cuervos al nacer su hermanita. Hay que ir a recoger agua delpozo con un cántaro para el bautizo de la niña, el cántaro se rompe y este hecho da pie al comienzo dela historia. La ceremonia del bautismo precede también al inicio de la era cristiana. En la figura de los podría exponer con más detalle la incomparable contribución que los cuentos dehadas pueden, y deben hacer, a la educación moral del niño, tópico que sólo semenciona en las páginas siguientes.Los estudiosos de lo popular aproximan los cuentos de hadas, de modorelativo, a su propia disciplina. Los críticos literarios y los lingüistas examinan susignificado por otras razones. Por ejemplo, resulta interesante comprobar comoalgunos ven, en la escena en que Caperucita Roja es devorada por el lobo, el temade la noche tragando al día, de la luna eclipsando al sol, del invierno sustituyendo alas estaciones cálidas, del dios tragando a la víctima del sacrificio, etc. Estasinterpretaciones, por muy interesantes que sean, ofrecen muy poco al padre oeducador que quiera saber el significado que una historia aporta al niño, cuyaexperiencia está, después de todo, considerablemente lejos de las interpretacionesdel mundo basadas en deidades naturales o celestiales.En los cuentos de hadas abundan los motivos religiosos; muchas historiasde la Biblia son de la misma naturaleza que dichos cuentos. Las asociacionesconscientes e inconscientes que los relatos provocan en la mente del que lasescucha, dependen de su marco general de referencia y de sus preocupacionespersonales. Por lo tanto, las personas religiosas hallarán en los cuentos muchosaspectos importantes que aquí no se mencionan.La mayor parte de los cuentos de hadas se crearon en un período en que lareligión constituía la parte fundamental de la vida; por esta razón, todos ellostratan, directa o indirectamente, de temas religiosos. Los cuentos de

Las mil y unanoches

están llenos de referencias a la religión islámica. Muchos relatosoccidentales poseen un contenido religioso, pero la mayor parte de estas historiasestán, hoy en día, olvidadas, siendo desconocidas para el gran público,precisamente porque, para muchos, estos temas religiosos ya no provocanasociaciones de significado universal ni personal. Una de las historias máshermosas de los Hermanos Grimm, la olvidada «Hija de Nuestra Señora», ilustraesto perfectamente. Comienza igual que «Hansel y Gretel»: «Muy cerca de un

siete hermanos podemos ver representado aquello que había de desaparecer para que el cristianismopudiera llegar a existir. Desde este punto de vista, simbolizan el mundo precristiano, el mundo paganoen el que los siete planetas representaban a los dioses del cielo de la Antigüedad. La niña recién nacidaes, pues, la nueva religión, que sólo puede triunfar si la vieja creencia no interfiere en su desarrollo. Conel cristianismo, los hermanos, que encarnan al paganismo, quedan relegados al olvido. Al serconvertidos en cuervos habitan en una montaña situada al final del mundo, es decir, continúanexistiendo en un mundo subterráneo e inconsciente. Su regreso a la humanidad acontece sólo gracias aque su hermana sacrifica uno de sus dedos, hecho que concuerda con la idea cristiana de queúnicamente aquellos que están dispuestos a sacrificar, si las circunstancias lo requieren, la parte de sucuerpo que les impide alcanzar la perfección, podrán entrar en el reino de los cielos. La nueva religión, elcristianismo, puede incluso liberar a aquellos que, al principio, permanecían adictos al paganismo.frondoso bosque vivía un leñador con su mujer». Como en «Hansel y Gretel», estematrimonio es tan pobre que apenas tiene con qué alimentar a su hijita de tresaños de edad. Conmovida por su miseria, la Virgen María se les apareceofreciéndose para cuidar a la pequeña, a la que se lleva consigo al cielo. La niñavive allí una vida maravillosa hasta que cumple los catorce años. En aquelmomento, como en el cuento tan distinto de «Barbazul», la Virgen confía a la niñalas llaves de trece puertas, de las cuales tan sólo puede abrir doce pero no la quehace trece. La niña no puede resistir a la tentación, miente y, por lo tanto, tieneque volver a la tierra, muda. Sufre grandes penalidades y está a punto de serquemada en una pira. Pero en aquel preciso instante, cuando ya sólo deseaconfesar su delito, recupera la voz y al arrepentirse la Virgen le concede «felicidadpara toda la vida». La moraleja de la historia es la siguiente: la voz que sirve paradecir mentiras nos conduce sólo a la perdición; por lo tanto, seria mejor estarprivados de ella, como la heroína de esta historia. Sin embargo, si se utiliza la vozpara arrepentirse, para admitir nuestras culpas y declarar la verdad, ésta puederedimirnos.Algunas de las historias de los Hermanos Grimm contienen o empiezan conalusiones religiosas. «El hombre viejo vuelto a la juventud» empieza diciendo:«Hace mucho tiempo, cuando Dios andaba todavía por la tierra, él y san Pedro sedetuvieron una noche en casa de un herrero...». En otra historia, «El pobre y elrico», Dios, como cualquier otro héroe de un cuento de hadas, está cansado detanto caminar. La historia empieza así: «En tiempos remotos, cuando el Señor aúnsolía andar por la tierra entre los hombres, una vez se sintió cansado y lesorprendió la noche sin que pudiera encontrar ninguna posada. Allí, a los dos ladosdel camino, había dos casas, una frente a la otra...». Aunque el aspecto religioso delos cuentos de hadas sea importante y, a la vez, fascinante, no entra, en este caso,dentro de los propósitos del presente libro y, por esta misma razón, prescindiremosde él. Incluso para el objetivo, relativamente restringido, de este libro, es decir, elde indicar por qué los cuentos de hadas tienen tanto significado para los niños y lesayudan a luchar con los problemas psicológicos provocados por el crecimiento y aintegrar su personalidad, han de aceptarse algunas importantes, pero necesarias,limitaciones.La primera de ellas se apoya en el hecho de que hoy en día sólo un númeromuy reducido de cuentos es del dominio público. Muchos detalles citados en estelibro podrían haberse ilustrado más vivamente si se hubiera podido hacer referenciaa algunas de las historias más confusas. Pero, puesto que estos relatos, aunque enotros tiempos fueran familiares, hoy en día son desconocidos, hubiera sido

necesario volver a imprimirlos aquí, haciendo de este libro un volumen deconsiderable tamaño. Por ello, he decidido centrarme en unos pocos cuentos dehadas que todavía siguen siendo populares, y, a partir de los mismos, mostraralgunos de sus significados subyacentes, y cómo éstos pueden relacionarse con losproblemas infantiles del crecimiento y con nuestra comprensión de nosotrosmismos y del mundo. La segunda parte del libro, más que esforzarse por lograr unaperfección exhaustiva, fuera de todo alcance, examina detalladamente algunos delos cuentos más conocidos, por el placer y el significado que se puede obtener delos mismos.Si esta obra estuviera dedicada sólo a una o dos historias, se podríanmostrar varias de sus facetas, aunque tampoco en este caso se lograría un estudiocompleto, pues cada historia tiene significado a muchos niveles. El que un cuentosea más importante que otro para un niño determinado y a una edad determinada,depende totalmente de su estadio de desarrollo psicológico y de los problemas másacuciantes en aquel momento. Al escribir este libro parecía razonable centrarse enlos significados básicos del cuento de hadas, pero esto tiene el inconveniente dedescuidar otros aspectos que podrían ser mucho más significativos para algún niñoen particular, debido a los problemas con los que en aquel momento esté luchando.Por lo tanto, esta no deja de ser otra limitación necesaria de esta obra.Por ejemplo, al tratar de «Hansel y Gretel», el empeño del niño por seguir junto a sus padres, aunque haya llegado la hora de lanzarse al mundo por sí solo,es violento, al igual que la necesidad de superar una oralidad primitiva, simbolizadapor el apasionamiento de los niños por la casita de turrón. Así, parece que estecuento tiene mucho que ofrecer al niño pequeño que está a punto de dar susprimeros pasos por el mundo. Da forma a sus angustias y le inspira seguridadfrente a estos temores, porque, incluso en su forma más exagerada —angustia deser devorado—, se muestran injustificados: al final vencen los niños y el enemigomás temible —la bruja— es totalmente derrotado. Así, podría decirse que estahistoria alcanza mayor atractivo y valor para el niño a la edad de cuatro a cincoaños, es decir, cuando los cuentos de hadas empiezan a ejercer su beneficiosainfluencia.Sin embargo, la angustia de separación —el temor a ser abandonado— y elmiedo a morir de hambre, junto con la voracidad oral, no son exclusivos de ningúnperíodo de desarrollo en particular. Tales temores se dan en todas las edades en elinconsciente, por lo que dicho cuento tiene también sentido para niños mayores, ala vez que los estimula. Evidentemente, a un adolescente le resulta mucho másdifícil admitir, de modo consciente, su miedo a ser abandonado por sus padres o enfrentarse a su voracidad oral; razón de más para dejar que los cuentos hablen asu inconsciente, den cuerpo a sus angustias inconscientes y las liberen, sin llegarnunca al conocimiento consciente.Otros personajes de la misma historia pueden ofrecer la guía y la seguridadque tanto necesita el niño ya mayor. Una niña, en su temprana adolescencia, quedófascinada por «Hansel y Gretel», que le brindó un gran consuelo leyéndolo una yotra vez y fantaseando sobre dicho cuento. De pequeña había estado dominada porun hermano mayor. En cierto modo le había mostrado el camino, como Hansel al iresparciendo las piedrecitas que les guiarían a él y a su hermana de vuelta a casa.En la adolescencia, esta chica seguía apoyándose en su hermano, y esta escena delcuento le inspiró confianza. Pero, al mismo tiempo, se resintió por el dominio de suhermano. Sin ser consciente de ello en aquel momento, su lucha por laindependencia giraba en torno a la figura de Hansel. La historia le dijo a suinconsciente que seguir el camino de Hansel le haría quedarse atrás en vez de iradelante; por otra parte, es también significativo que al principio de la historiafuera Hansel el que guiara, mientras que al final es Gretel quien consigue la libertady la independencia para ambos, puesto que es ella quien vence a la bruja. Una vezalcanzada la edad adulta, esta mujer comprendió que dicho cuento la habíaayudado mucho a abandonar la dependencia en su hermano, al convencerla de queuna temprana dependencia en él no tenía por que influir en su vida posterior. Así,una historia que, por una razón, había sido significativa para ella cuando era niña,le proporcionó una guía en la adolescencia por otra razón completamente distinta.El tema central de «Blancanieves» es el de una niña que, todavía en lapubertad, supera, en todos los aspectos, a su perversa madrastra, quien, loca decelos, le niega una existencia independiente, simbólicamente representada por elesfuerzo de la madrastra por ver aniquilada a Blancanieves. Sin embargo, elsignificado más profundo de esta historia, para una niña de cinco años, estaba muylejos de los problemas de la pubertad. Su madre era tan fría y distanteque la niña se sentía perdida. El cuento le aseguró que no tenía por quédesesperarse: Blancanieves, traicionada por su madrastra, fue rescatada porpersonas del sexo masculino; primero, los enanitos y, más tarde, el príncipe. Estaniña tampoco se desesperó por el abandono de su madre, sino que confiabaen que algún hombre la salvaría. Segura del camino que Blancanieves le mostraba,se volcó hacia su padre, el cual respondió favorablemente; el final felizdel cuento hizo posible que esta niña encontrara una solución satisfactoria ala situación inevitable que estaba viviendo y a la que la había proyectado lafalta de interés por parte de su madre. De este modo, vemos cómo una historia  

 

puede tener un importante significado, tanto para un niño de cinco años comopara otro de trece, aunque el sentido personal que obtengan del cuento seatotalmente distinto.En «Nabiza», vemos cómo la hechicera encierra a Nabiza en una torrecuando ésta alcanza la edad de doce años. Su historia es asimismo la de una niñaen la edad de la pubertad, y de una madre celosa que trata de impedir que seaindependiente; un problema típico de la adolescencia, que encuentra una soluciónsatisfactoria cuando Nabiza se une a su príncipe. Sin embargo, esta historia ofrecióuna ayuda totalmente distinta a un niño de cinco años. Cuando se enteró de que suabuela, que cuidaba de él la mayor parte del día, tenía que ingresar en un hospitala causa de una grave enfermedad —no tenía padre y su madre trabajaba todo eldía— pidió que le leyeran el cuento de Nabiza. En aquel momento crítico de su vida,dos elementos de la historia desempeñaron un importante papel para el niño. Enprimer lugar, se sentía protegido de todos los peligros por la madre sustituta, cosaque en aquel momento le atraía en gran manera. Bajo determinadas circunstancias,la conducta egoísta puede dar un significado tranquilizador a lo que normalmentepodría tomarse por una representación negativa. Pero había otro tema centralmucho más importante para el niño: que Nabiza encontrara la manera de escaparde su encierro en su propio cuerpo: las trenzas por las que el príncipe escala hastasu estancia en la torre. El hecho de que el propio cuerpo pueda proporcionarnos lasalvación lo tranquilizó y le llevó a pensar que, en caso necesario, también élencontraría, en su propio cuerpo, el origen de su seguridad. Esto demuestra que uncuento de hadas tiene también mucho que ofrecer a un niño pequeño, aunque laprotagonista de la historia sea una adolescente, puesto que se dirigeindirectamente, y del modo más imaginativo, a los problemas humanos cruciales.Estos ejemplos pueden ayudar a contrarrestar cualquier falsa impresiónprovocada por mi enfoque en los temas centrales de una historia, y demostrar quelos cuentos de hadas tienen un gran significado psicológico para los niños a todaslas edades y de ambos sexos, sin tener en cuenta la edad y el sexo del héroe de lahistoria, A partir de estos cuentos, se obtiene un rico significado personal, puesfacilitan los cambios en la identificación mientras el niño pasa por distintosproblemas, uno después de otro. A la luz de su primera identificación con unaGretel satisfecha de ser guiada por Hansel, la posterior identificación de laadolescente con una Gretel que vence a la bruja, la hizo avanzar hacia laindependencia mucho más segura y confiada. El hecho de encontrar seguridad en laidea de ser preservado en la inmunidad de una torre, permite que el niño pequeño

se dé cuenta, más adelante, de que puede hallar en lo que su propio cuerpo leofrece una mayor seguridad, al proporcionarle un cable de salvación.Del mismo modo que ignoramos a qué edad un determinado cuento seráimportante para un determinado niño, tampoco podemos saber cuál de losnumerosos cuentos existentes debemos contar, en qué momento, ni por qué. Tansólo el niño puede revelárnoslo a través de la fuerza del sentimiento con quereacciona a lo que un cuento evoca en su consciente e inconsciente.Evidentemente, uno de los padres empezará por contar o leer a su hijo un cuentoque haya sido significativo para él en su infancia. Si el niño no se aficiona a estahistoria, quiere decir que sus motivos o temas no han logrado provocar unarespuesta significativa en aquel momento de su vida. Entonces, es mejor contarleotra historia la noche siguiente. Pronto nos daremos cuenta de que un determinadocuento se ha hecho importante por su inmediata respuesta a él, o porque el niñopide que se lo cuenten una y otra vez. Si todo va bien, el entusiasmo del niño poresta historia será contagioso, y ésta llegará también a ser importante para lospadres, si no por otro motivo, porque significa mucho para el niño. Finalmente,llegará el momento en que el niño ya habrá obtenido todo lo posible de su historiapreferida, o en que los problemas que le hacían responder a ella habrán sidosustituidos por otros que encuentran mejor expresión en cualquier otro cuento. Eneste caso, el niño puede perder temporalmente el interés por dicha historia ydisfrutar mucho más con cualquier otra. Al contar cuentos de hadas lo mejor estratar de seguir siempre el interés del niño.Incluso si uno de los padres adivina por qué su hijo se sienteemocionalmente implicado en un determinado cuento, es mejor que lo guarde parasí. Las experiencias y reacciones más importantes de un niño pequeño songeneralmente inconscientes, y así deberán permanecer hasta que éste alcance unaedad más madura y una mayor comprensión. Es siempre desagradable interpretarlos pensamientos inconscientes de una persona y hacer consciente lo que éstadesea mantener en el preconsciente; especialmente cuando se trata de un niño. Estan importante para el bienestar del niño sentir que sus padres comparten susemociones, disfrutando con el mismo cuento, como la sensación que tiene de quesus padres ignoran sus pensamientos internos hasta el momento en que el niñodecide revelarlos. Si los padres dan muestras de conocerlos ya, el niño evita hacera sus padres el regalo más valioso, es decir, evita compartir con ellos lo que hastaentonces fue algo secreto y privado para él. Y puesto que, además, los padres sonsuperiores al niño, el dominio de aquéllos parecerá ilimitado —y, por lo tanto,abrumador y destructivo— si el pequeño ve que son capaces de leer sus pensamientos secretos y de conocer sus más ocultos sentimientos, antes, incluso,de que el mismo niño sea consciente de ellos.Si explicamos a un niño por qué un cuento de hadas puede llegar a ser tanfascinante para él, destruimos, además, el encanto de la historia, que depende,en gran manera, de la ignorancia del niño respecto a la causa que le haceagradable un cuento. La pérdida de esta capacidad de encanto lleva tambiénconsigo la pérdida del potencial que la historia posee para ayudar al niño a lucharpor sí solo y a dominar el problema que ha hecho que la historia fuera significativapara él y ocupara un lugar predominante 

 

Las interpretaciones de los adultos, po rmuy correctas que sean, privan al niño de la oportunidad de sentir que él, sin ayuda alguna, se ha enfrentado 

satisfactoriamente a una difícil situación,escuchando y reflexionando, repetidamente sobre la misma historia. Todos crecemos, encontramos sentido a nuestras vidas y 

seguridad en nosotros mismos,al comprender y resolver nuestros propios problemas personales sin recibir ayuda alguna, y sin que nadie tenga que explicárnoslos.Los

 temas de los cuentos de hadas no son síntomas neuróticos, no son algo que estamos en posición de entender racionalmente y de lo que, por lo tanto,podemos deshacernos

 Estos temas se experimentan como algo maravilloso porqueel niño se siente comprendido y apreciado en el fondo de sus sentimientos,esperanzas y ansiedades, sin que éstos tengan que ser sacados e investigados a laáspera luz de la racionalidad que yace todavía tras ellos. Los cuentos de hadasenriquecen la vida del niño y le prestan una cualidad fascinante, precisamenteporque no sabe de qué manera ha actuado el encanto de dichas historias en él.

 

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