Si queremos una vida armónica, fluir en nuestras relaciones el entender de nuestros atascos, obsesiones...hemos de entrar el interior, momento concepción, y vida fetalFoto: ҉‿⁀҉γ҉‿⁀҉ ҉‿⁀҉γ҉‿⁀҉

 

El psiquismo fetal, entendido como primera actividad psíquica habría de ser la piedra angular sobre la que se construyese el edificio mental humano; o, expresado de otra manera, la plataforma que permitiese el acceso del sujeto a las formas mentales adultas superiores. Sin embargo, esto no quiere decir que, una vez finalizada la etapa intrauterina este psiquismo desaparezca por la acción evolutiva, ya que, al igual que cualquier forma de actividad mental, está sujeto a regresiones y fijaciones. De los datos provenientes de la clínica, y hasta el nivel actual de nuestros conocimientos, hemos podido recoger informaciones [de RASCOVSKY (21) y PLOYÉ (14) en tratamientos psicoanalíticos, LUTHE (23) en psicoterapia autógena y FEHER (19) en hipnosis] que nos indican que estas concretas terapias son las más efectivas a la hora de lograr una descripción de las reminiscencias fetales y natales del paciente; reminiscencias que podrían igualmente persistir en personas no aquejadas de desórdenes psicológicos, si bien decíamos anteriormente, carecen en estas últimas del carácter angustioso y persistente que poseen en las primeras. Generalmente, estas descripciones prenatales tienen en .común su expresión por medio de simbolismos. Hoy, no obstante, no nos es difícil desentrañar su sentido debido al hecho de que los mecanismos simbólicos han sido y son objeto preferente de estudio de la Escuela Psicoanalítica. Los sueños fueron el primer instrumento que posibilitaron a FREUD aproximarse al psiquismo, y es interesantísimo apreciar que, en una época en la que todavía no estaba dominada la profilaxis del embarazo y parto, él los relacionase con el estado fetal: «Uno de los caracteres de nuestra relación con este mundo, al cual hemos venido sin una expresa voluntad por nuestra parte, es el que no podemos soportarlo de una manera ininterrumpida y, por tanto, tenemos que volvernos a sumir temporalmente en el estado en que nos hallábamos antes de nacer, en la época de nuestra existencia intrauterina. Por lo menos, nos creamos condiciones por completo análogas a la de esta existencia, o sea, las de calor, oscuridad y ausencia de excitaciones. A más de esto, muchos de nosotros se envuelven estrechamente en las sábanas y dan a su cuerpo, durante el reposo, una actitud similar a la del feto en el seno materno. Diríase que aún en el estado adulto no pertenecemos al mundo, sino en dos terceras partes de nuestra individualidad, y que en otra tercera parte es como si todavía no hubiéramos nacido» (24). La interpretación de los contenidos psíquicos durante el sueño permite hallar en el adulto restos relacionados El psiquismo fetal M. Cogollor y J. L. González de Rivera Página 5 de 6 con su existencia anterior dentro del útero materno. Se acepta generalmente que el seno materno, en primer lugar, estaría representado por armarios, estufas y, sobre todo, habitaciones y casas. La relación simbólica es fácil de entender puesto que el útero ha sido realmente nuestra casa, nuestra morada, a lo largo de nuestra existencia fetal. PLOYÉ (14) indicó la posibilidad de que nuestra mente conservase una memoria inconsciente de la placenta, y que la comunicase a través de símbolos adecuados, es decir, de símbolos que evocasen la placenta en su configuración o función. Objetos como un paracaídas abierto, un paraguas abierto o una cometa volante podría ser usado por la mente para comunicar acerca de una experiencia prenatal en la cual la placenta hubiese jugado un papel vital. El cordón umbilical aparece representado por pipas, tubos, mangueras e incluso serpientes. PLOYÉ (14) habla de la importancia de destacar el papel simbólico del reptil venenoso, sobre todo en los casos en que han existido indicios de alguna clase de toxemia durante el embarazo, transmitida umbilicalmente. La situación intrauterina se simboliza por alrededores húmedos, grutas, cuevas, espacios grandes. El sujeto suele verse flotando o, al menos, rodeado de agua; y a menudo experimenta sensaciones somáticas gratificantes y placenteras. Uno de nuestros pacientes expresa: «flotando en el agua, como muerto; suspendido en el agua, ojos cerrados, sin respirar y floto. Postura fetal. Nado más cerca. Los brazos como si no los tuviese, no los veo, veo la cabeza inclinada. Sensación de estar bien, pero extrañado». Otra paciente, en estado de relajación profunda, manifiesta: «Estoy muy tranquila y siento una gran paz. Veo un espacio muy grande. Hay un silencio muy grande. No siento ni veo nada, pero me encuentro muy a gusto en este enorme espacio. Creo que tengo la sensación de flotar en él. Me veo como una túnica blanca, caminando muy despacio por este espacio. Recuerdo haber pensado que era una sensación como de estar en el cielo». La amenaza de aborto queda reflejada en los sueños que contienen peligros de caídas, pero es posible que estos mismos sueños también expresen la sensación de angustia que produce el comienzo del proceso del parto. Así, uno de nuestros pacientes tiene a menudo un sueño en que cae de un piso alto pero sin llegar a matarse: «Estaba en una barandilla. Quería saltar a una terraza. Era el cuarto piso Tenía miedo, impresión de miedo al caer. Caía fuera, pensaba que me iba a matar». La paciente anterior también experimenta la misma sensación si bien no en el sueño, sino durante el tratamiento con abreacción autógena: «Voy flotando, voy por un túnel que se mueve deprisa. Sensación de vértigo. Caigo, sigo cayendo. Ya he dejado de caer». Al final de la experiencia afirma sentirse confusa. Observemos que, en este contexto, las sensaciones de los sujetos ya no son placenteras como ocurría en el anterior. Más bien ocurre todo lo contrario, y la experiencia ya no es agradable puesto que origina vértigo, miedo e inseguridad. El nacimiento puede estar expresado por situaciones en las que el sujeto afirma salir del agua (líquido amnió-tico). RANK anade que todos los sueños y/o simbolismos «de viaje» también están relacionados con el nacer. La persona pierde el tren, no termina de hacer sus maletas, extravía el equipaje, etc.; experimentando por ello sensaciones penosas que se explican fácilmente si se concibe la partida como símbolo de una separación de la madre, y el equipaje (maletas, cofre, como una sustitución simbólica del útero que es, además, representado por una multitud de otros objetos en relación con los viajes: barco, auto, vagón de ferrocarril, carruajes... Por otra parte cuando el sujeto manifiesta atravesar un túnel, un canal, un pasillo, un puerto, etc., puede inferirse que se refiere al momento inmediato anterior al nacimiento, cuando se pasea por el canal del parto antes de sacar la cabeza a la luz. Uno de nuestros pacientes presenta las siguientes experiencias durante un estado alterado de consciencia: «Me veo de pronto dentro de un túnel, sus paredes son verticales (como la galería de una mina), yo sería el vagón, voy siempre con la cabeza al frente, a una gran velocidad, voy como por raíles fijos a una gran velocidad. De pronto, freno de golpe, es como si hubiera una pared frontal que me hubiera hecho frenar tan bruscamente... Siento deseos de acurrucarme en el diván y dormirme». Y días después: «Siento un enorme vértigo, doy vueltas y vueltas, es como si estuviera dentro de un tubo mucho más estrecho que yo y girase en una gran velocidad dentro de él, giro y además el tubo me impulsa con gran velocidad dentro de él, giro y además el tubo, me impulsa con mucha fuerza hacia su extremo que cada vez es más estrecho. La sensación es angustiosísima. Me parece que voy a estallar (pero realmente la sensación es física), siendo una presión fortísima en la cabeza. La sensación de los movimientos tan rápidos y simultáneos me produce mucho vértigo y angustia». El trauma del nacimiento se hace más comprensible aun cuando, un mes después, explicita: «Siento sensaciones generales extrañas de 'no ser', 'no estar', me da la impresión (es lo más exacto que se me ocurre para expresarlo) de estar durmiéndome y estar en un momento, de un paso de un estado a otro de consciencia. Noto de una forma muy fuerte estar pasando de un estado a otro, de un nivel como más consciente a otro como más inconsciente, mucho más profundo y no tangible. Todo esto son sólo sensaciones psíquicas, no hay imágenes, pero las vivencias son muy fuertes. Este 'paso' se realiza siempre detrás de mí, de mi cabeza, hacia atrás. Creo que después de esto siento: estar en un espacio oscuro donde más que ver supongo una cabeza de niño saliendo por un útero. Recuerdo que esta imagen bastante clara de expresar me cuesta mucho hablar de ella. Luego veo varias cabezas de niños recién nacidos ensangrentados.» Por último, según GARMA (25), las pieles, los mantos, los vestidos, las telas e incluso las telas de arana, hacen referencia a las membranas fetales. Es interesante recoger la experiencia del sujeto anterior, que días después hace una primera asociación entre un molde blanco que le aprisionaba es su sesión y el vestido: «Recuerdo la sensación de estar bloqueada por el molde blanco y lo ACTAS LUSO-ESPAÑOLAS DE NEUROLOGIA, PSIQUIATRIA Y CIENCIAS AFINES.–Vol. XI – 2.ª Etapa – N.º 3 Página 6 de 6 asocio a la envoltura que pudiera recubrirme recién nacida en la cuna... Me alegra tal asociación que me parece todo un descubrimiento». REFLEXION Es evidente que el tema de la prenatalidad está en sus comienzos y que se necesitan más estudios e investigadores dispuestos a adentrarse por esta etapa del desarrollo con el fin de ampliar y confirmar nuestros conocimientos sobre ella. Lo único razonable, pues, que cabe hacer es una reflexión sobre las posibilidades sugeridas por los datos más significativos existentes en la actualidad. Lo ideal sería que estos datos sirviesen de estímulo para motivar posteriores revisiones y profundizaciones que nos permitiesen acceder de una forma más acabada y completa a esta nuestra primera existencia humana. 

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