Etimológicamente, el término deriva de la conocida término griego holos ("totalidad") y los arcaicos griegos verbales renicós ("buscar algo", aunque sea en el sentido específico de buscar precisamente donde se sabe se puede encontrar lo que se busca ). El significado literal es consecuencia de la acción de la búsqueda de la totalidad (de la conciencia) donde uno intuye o sabe que se pueden encontrar.

Respiración Holorrhenic es una técnica de respiración catártico inspirado por varios precursores:Kapalabhati , uno de los métodos milenarios de respiración yóguica conocido como Pranayama , el sistema de respiración holotrópica inventado por el Dr. Stanislav Grof; la respiración chamánica de ciertos grupos altaicas y los correspondientes métodos chamánicos de lograr la catarsis, el tiempo que está en deuda con los métodos de respiración que se descubren espontáneamente por los niños y adolescentes de todas las generaciones, con el fin de alterar la conciencia cotidiana de vigilia. Aparte de las fuentes anteriormente mencionadas, existen otras contribuciones específicas y personal que han llevado a denominar a esta técnica de respiración Holorrhenic .

Lo que distingue a la respiración holorrhenic de otras técnicas de respiración, que también conducen a un estado de hipoxia, es el hecho de que la respiración holorrhenic implica respirar muy rápidamente, en virtud del aumento de secuencias de 13 a 16 minutos, con un ritmo de respiración igualmente aumentar de 140 a 160 respiraciones / minuto. Cada etapa de respiración rápida es seguida por un intervalo de 3 a 5 minutos de descanso. A través de este proceso, con la posible ayuda de manipulaciones corporales especiales, se hace que los sujetos a implosionar y luego explotar en una profunda catarsis de liberación emocional, seguido de un estado de apnea que puede durar de 1 a 2 horas. Durante esta segunda fase de la sesión, la música especial que guía la respiración Holorrhenic induce una revisión biográfica que permite a los participantes a lograr una revisión profunda de su historia personal, a menudo el descubrimiento de esos episodios en la vida en que uno queda atrapado, tanto desde lo emocional punto de vista, así como con respecto a las relaciones sociales.

Por otro lado, nuestra particular forma de aplicar esta técnica catártica está dentro de la orientación y la activación de los marcos que llamamos estructurar experiencias , la base teórica de la que está siendo elaborado por el Dr. Josep Maria Fericgla.

Para obtener más información técnica extensa, se puede consultar el artículo del Dr. Fericgla: Las respiraciones catátricas, Entre la Biología y la Cultura [ respiración catártico: entre la biología y la cultura ], que está disponible en el sitio web Sd'EA.

Siendo la técnica de respiración utilizada durante talleres vivenciales sobre la integración de la propia muerte , holorrhenic respiración (también llamado holotrópica respiración) es un método de respiración rápida que induce la hiperventilación y la hipoxia en última instancia un incruento que permite a una persona para establecer contacto con el material almacenado profundamente en la mente subconsciente, tanto de carácter personal y arquetípica. Esto implica no sólo recordar o ver las cosas, aunque tal hecho ocurra, sino que se experimenta como un auténtico retorno a las fuentes de la vida presente, a veces al origen de algún trauma del pasado que condiciona el presente, reviviendo este y por lo tanto permitiendo que sea comprendido e integrado. Esto también puede ayudar a establecer un contacto inmediato con las fuentes espirituales o energéticas que otorgan una mayor armonía a la propia existencia cotidiana, todo lo cual está comprendido en un proceso simbólico lleno de significado.

Respiración Holorrhenic ofrece al individuo un verdadero reencuentro con el pasado a través de abrirse a la experiencia primigenia espiritual, que es común a toda la humanidad. En este sentido, se emplean en nuestros Talleres de muerte , como un método eficaz para permitir un encuentro directo con los miedos que nos mantienen unidos a nuestro ego pequeño y cotidiano.

Acceso profundo al mundo de la imaginación a través de la respiración holorrhenic puede llevarse a cabo de forma individual, en cuyo caso la persona se le da apoyo continuo por parte del terapeuta asiste, o esto puede ocurrir en un grupo de establecimiento, tal como durante los talleres de la Muerte , en donde cada persona inmerso en una experiencia catártica contará con la presencia de un acompañante en todo momento y para lo que pueda ser necesaria, la cual compañero le ayudará a él o ella a través del proceso interno de auto-descubrimiento y especialmente en el momento de enfrentarse a ella oa sí mismo a través de la disolución y experiencia.



SOBRE LA RESPRACIÓN HOLORÉNICA

   Son diversas las tradiciones milenarias que han descubierto que el aire que respiramos es un alimento más importante que los alimentos sólidos o líquidos. Una persona puede permanecer viva durante días sin beber y semanas sin comer, pero no puede estar más que unos pocos minutos sin respirar. De ahí que los cambios en el ritmo, intensidad, frecuencia y orden de las cuatro fases de la respiración pueden producir modificaciones en el estado general de las personas con mayor rapidez que los cambios que pueden producir la ingesta de substancias. Por medio de un cierto control de la respiración, las personas podemos modificar nuestro estado de ánimo, el estado de la consciencia, los procesos fisiológicos, el tono energético del cuerpo, etcétera.

   La Respiración Holorénica es una técnica de respiración rápida que produce estados modificados de consciencia de carácter catártico y extático. Tales estados especiales de la mente y del cuerpo favorecen la capacidad para revisar la propia vida a niveles profundos y, además de la descarga de presiones emociones implícita en toda catarsis, ayuda a tomar consciencia de los propios límites existenciales y a atravesarlos.

   Se sitúa dentro de las técnicas de respiración rápida como el milenario Kapalabhati yóguico, ciertas técnicas sufis de próximo Oriente, o técnicas modernas como la respiración holotrópica. La diferencia de la respiración holorénica respecto de otras técnicas reside en la mayor velocidad de las fases de respiración, en la preparación previa hacia un objetivo específico y en la orientación de los estados de consciencia para activar los arquetipos inconscientes.

   Se han realizado diversos estudios universitarios sobre el efecto terapéutico permanente de la respiración holorénica en las personas que han pasado por alguno de los talleres en que se practica.

Talleres donde se realizan una o varias sesiones de Respiración Holorénica:

 Taller de Integración Vivencial de la Propia Muerte


Taller de lo Masculino y lo Femenino


Taller para Aprender a Amar y Decir Adiós a las Personas y las Cosas

 Taller para Jóvenes: Despierta, Sé Tú y Entérate de Algo

Taller de Respiración Holorénica

 

Más sobre la Respiración Holorénica

   “Holorénica” es un neologismo acuñado por el Dr. Josep Mª Fericgla que apareció por primera vez en un escrito del año 1989 (FERICGLA, 1989, El sistema dinámico de la cultura y los diversos estados de la mente humana, ed. Anthropos, Barcelona) para referirse a un estado específico de consciencia humana ampliada.

   La etimología proviene del conocido término griego holós (“globalidad”, “totalidad”) y del verbo griego arcaico renikós (“buscar algo” pero en el sentido específico de buscar justamente en un lugar donde se sabe que está aquello que se está buscando). La acepción etimológica, pues, indica una acción, la de buscar la totalidad (de la consciencia) en la dirección en que se sabe o intuye que se encuentra.

   La Respiración Holorénica es una forma de respirar inspirada en varias fuentes previas: las milenarias técnicas de respiración yóguica conocidas por Kapalabhati, la respiración holotrópica creada por el Dr. Stan Grof, las respiraciones chamánicas de algunos grupos altaicos como técnica para buscar la catarsis y las forma de respirar que descubren los púberes y adolescentes de forma espontánea en cada generación para perder la consciencia. Además de las fuentes citadas hay aportaciones propias y específicas, por lo que se ha nominado con esta denominación propia: Respiración Holorénica.

   Técnicamente consiste en respirar rápido en extremo, siguiendo secuencias crecientes de 13 a 16 minutos y con un ritmo de respiración también creciente de 140 a 160 tiempos/minuto. Cada etapa de respiración rápida es seguida por un intermedio de descanso de 3 a 5 minutos. Por este procedimiento, más la posible ayuda de manipulaciones corporales especiales, se consigue que los respirantes imploten y luego exploten en una profunda catarsis de liberación emocional seguida de una etapa de apnea que puede durar entre una y dos horas. Durante esta segunda etapa de la sesión, la música especial que guía la Respiracion Holorénica conduce por un recorrido biográfico que permite a los participantes en las sesiones revisar su vida y, muy a menudo, descubrir los episodios de su vida en los que están atrapados tanto desde el punto de vista emocional como de relaciones sociales.

   La técnica de respiración empleada en los Talleres Vivenciales de Integración de la Propia Muerte, la respiración holorénica, es una técnica de respiración rápida que induce una hiperventilación y una hipoxia final no dañina, que posibilita a la persona entrar en contacto con el material que hay depositado en su inconsciente profundo, tanto personal como arquetípico. No se trata tan sólo de recordar o ver cosas, aunque ello se suele dar, sino que la experiencia es un auténtico retornar a las fuentes de nuestra vida actual, a veces al origen de algún trauma de nuestro pasado que nos condiciona el presente, reviviéndolo y permitiendo así comprenderlo e integrarlo. También ayuda a entrar en contacto inmediato con las fuentes espirituales o energéticas que aportan al individuo una mayor armonía en su existencia cotidiana, entendiéndolo todo ello como un proceso simbólico dotado de significado.

   Se trata de una delicada técnica cuyo origen étnico se halla en los trances chamánicos de diversos pueblos, especialmente entre los innuit. En la actualidad occidental, se podría considerar la respiración holorénica como la principal herramienta de la psicología transpersonal, ya que permite al individuo un reencuentro real con su pasado por medio de abrirse a la experiencia espiritual primaria, común a toda la humanidad. En este sentido, la usamos en los TM en tanto que técnica eficaz que permite el encuentro frontal con los miedos que nos mantienen atados al pequeño ego cotidiano.

   El acceso al mundo del imaginario profundo a través de la respiración holorénica puede llevarse a cabo en un marco individual, caso en que el terapeuta acompaña a la persona dándole soporte en todo momento; o bien puede realizarse dentro de una estructura de grupo, como en los TM, donde cada persona que se sumerge en la experiencia catártica tendrá un compañero/a que le atenderá de forma permanente en todo aquello que sea de menester, y le ayudará en el su proceso de autodescubrimiento interior y en el momento de enfrentarse a sí mismo por medio de la experiencia disolutoria y catártica.

   Para una información técnica más extensa se puede consultar el artículo del Dr. Josep Mª Fericgla.  Las respiraciones catárticas, entre la biología y la cultura”

Fragmento del libro Encuentros Humanos con la Muerte
 Stanislav Grof

El tomar consciencia del valor psicológico que tiene la muerte no debe rodearse de consideraciones negativas. Un profundo encuentro simbólico con el proceso de la muerte, en un marco estructurado y de apoyo, puede tener unas consecuencias muy positivas y ser el catalizador para superar conceptos negativos asociados a ella, así como el miedo que engendra. Puede contribuir también a un mejor estado físico y emocional, una apertura a la reactualización y una aproximación más armoniosa y satisfactoria al proceso de la vida.
La muerte y la vida, normalmente consideradas como dos antagonistas irreconciliables, parecen estar, de hecho, íntimamente relacionadas. Vivir plenamente y conscientemente cada momento de nuestras vidas conduce a una actitud de aceptación y de reconciliación con la propia muerte. De la misma manera, tal aproximación a la vida comporta una reconciliación con la idea de nuestra impermanencia y al hecho de nuestra mortalidad. Parece que esta sea la profunda significación de los antiguos misterios clásicos, de varias prácticas espirituales y de los ritos de paso.
El rabino Hershel Lymon, que asistió como voluntario a nuestro programa, nos describió su aproximación a esta relación dialéctica que hay entre la vida y la muerte. Al terminar su sesión de catársis, en la que había experimentado un encuentro fulgurante con el proceso de la muerte con el consiguiente sentimiento de renacimiento espiritual, recordó una frase célebre pronunciada quinientos años atrás por Leonardo da Vinci. En el momento de su muerte, Leonardo sintetizó su visión acerca de su rica y productiva vida diciendo: “Creía estar viviendo cuando en realidad sólo estaba preparándome para la muerte”. Hershel Lymon, al describir la vivencia de muerte-renacimiento, parafraseó las palabras de Leonardo de esta forma: “Pensaba que estaba muriendo pero de hecho estaba preparándome para la vida.”

 

La Respiración en la sanación sufi

La respiración catártica es una técnica de desarrollo personal rápida y contundente. El resultado de la respiración catártica es el reciclar el material acumulado y recobrar una nueva dirección con él.

La respiración catártica es una técnica de desarrollo personal rápida y contundente. A través de la respiración muchas culturas han desarrollado métodos para sanar y comprender procesos a los que una mente de forma habitual no accede. Los procesos cognitivos no alcanzan a vislumbrar la raíz de muchas preguntas importantes para nuestro desarrollo personal. Con este tipo de respiración abrimos la puerta del no-consciente colectivo e individual y con la comprensión que ello trae liberamos un potente flujo de auto-sanación. Es muy importante que la persona integre la sesión de respiración en lo cotidiano de su vida.

La palabra catarsis (del griego κάθαρσις kátharsis, purificación) se aplica en los métodos psicoterapéuticos que se basan en la descarga emotiva ligada a la exteriorización de recuerdos y de hechos traumáticos reprimidos. Existen contenidos de la memoria que están almacenados en nuestro ser y lo podemos categorizar en cuatro tipos de información: biográfica (historia personal), perinatal (engloba el nacimiento o como nacemos a diario a los nuevos eventos), tanatológica (cómo morimos en sentido metafórico todos los días) y transpersonal(experiencias que nuestra alma puede llegar a contemplar). La hemos dividido en cuatro para poder explicar el desarrollo de este proceso terapéutico, pero lo que realmente nos interesa es como la persona lleva esa información a su vida cotidiana, como integra el proceso catártico con el mundo externo de todos los días.

El resultado de la respiración catártica es el reciclar el material acumulado y recobrar una nueva dirección con él. Para describir este proceso podríamos utilizar la palabra metánoia, una transformación en el camino del corazón. Al llegar a un punto del camino haya que retroceder por los pasos ya andados y tomar otra dirección. Para ello necesitamos la comprensión del origen del problema y compasión hacia nosotros mismos.

  integrar  el análisis bioenergético con la respiración catártica para que su calado sea más hondo. La bioenergética trabaja con el cuerpo y con los procesos no-conscientes para dar mayor realidad a la persona. Lo que aquí ofrecemos es la fusión de dos técnicas, una (la bioenergética) que trabaja con la información biográfica  y otra (la respiración catártica) que traspasa las barreras cotidianas de la comprensión. La primera te ayuda a asentar tu historia personal y la segunda te puede llevar a comprensiones muy importantes para la psique

En la vía espiritual del Sufismo se le da una gran importancia a la respiración y a ser conscientes de ella en todo momento

 

1. Conciencia en la respiración y el recuerdo de Al-lâh

 

Dijo el hispanomusulmán Ibn al-Arabi “en cada aliento hay un camino hacia Al-lâh”. Hay que tomar cada aliento que Allah nos da y devolvérseLo y hay que entender este aliento como la personalidad (carácter). Según esto, si el aliento o la personalidad (alma) dejasen al hombre, éste volvería a su origen, es decir, al Creador. Así, dice el Señor de los mundos en su noble Corán: “A Al-lâh habéis de regresar”.

 

Cuanto más consciente se es de la respiración, más intensa es la vida interior. Ibn al-Arabi, dice en su obra Las Revelaciones de la Meca: “La gente de Perfección es la que, pendiente de su respiración, se hace guardián del Tesoro de sus corazones. Dejemos que la consciencia en la respiración se quede de guardián y no deje entrar a ningún extraño. El Tesoro del Corazón es la Biblioteca de Al-lâh. No permitáis que entren los pensamientos que no sean del Amado”.

 

En la vía espiritual del Sufismo se le da una gran importancia a la respiración y a ser conscientes de ella en todo momento porque, en haciéndolo, mantiene consciente al hombre y le hace despertar en el aquí y ahora integrado en la Creación. El sufí es el hijo del instante, en árabe ibn-ul-waqt, o esclavo del momento, abdul-waqt, porque en cada instante su corazón está en el recuerdo de Allah, con pleno sometimiento a Su Voluntad y, por consiguiente, en completo equilibrio y armonía con la Creación.

 

La vida es hálito y el hálito es vida. Todo lo que tiene vida respira. Todo en la existencia respira, todo vibra y late en un acto amoroso de expansión y de contracción: los pulmones y el corazón en su latir, las emociones, los sentimientos, la célula, el día, la noche y la crisálida en su proceso de convertirse en mariposa. Dice Al-lâh, Glorificado y Exaltado sea en su sagrado Libro: “Por el día cuando transpira…”. Y Al-lâh no emite un juramento por cualquier cosa, sino por que cuando jura lo hace con profundos significados y en el respirar del día se esconde un gran secreto de la existencia.

 

La vida entra en el cuerpo en cada inspiración y, así como el feto respira a través del vínculo de su madre, también el ser humano está ligado al Hálito del Principio Creador, respirándoLo.

 

Los métodos de curación sufíes han dado más importancia a la respiración que a otros elementos de la vida, porque la vida está comprendida entre el primero y el último aliento. La respiración es el nexo entre nosotros y el Creador. La esencia de la respiración es el hálito.

 

Este aliento no es aire u oxígeno; es una energía sutil y su origen –como todas las cosas– es divino. La respiración es una sustancia luminosa, un rayo de luz, es la Fuerza de Al-lâh.

 

La respiración comprende el ciclo de la inspiración y la espiración y nos recuerda en ese acto los estados de expansión y de contracción del espíritu. El equilibrio de este ciclo respiratorio afecta al cuerpo, a la mente y al espíritu. La respiración es responsable de dirigir los divinos atributos al corazón y es también responsable del punto de encuentro entre lo consciente y lo inconsciente, entre lo físico y lo psico-emocional, entre el ego y el espíritu.

 

Esta respiración consciente está estrechamente ligada al recuerdo de Al-lâh, el dhikr, por lo que el ideal del sufí es mantenerse en el constante recuerdo de su Creador. En cada respiración se pronuncia uno de los nombres de Al-lâh, de tal modo que los atributos divinos descienden a la mente, a la lengua y al corazón del que invoca.

 

Concretamente, la tariqah Naqshbandiya basa la vía del Sufismo en la respiración, ya que es el puente que integra el cuerpo y el ego; al quemar las impurezas del ego, el corazón se abre permitiendo contemplar el espíritu del creyente y las luces del Espíritu Creador.

 

Por esto tenemos que reconsiderar el modo en que respiramos –el cual suele ser bastante deficiente– y dar la merecida importancia a la calidad y cantidad del aire que inhalamos, pues, como decíamos arriba, la respiración tiene un efecto directo sobre la salud psicofísica y espiritual. El Aliento Misericordioso, Nafs Ar-Rahmani, es transportado en la respiración.

 

Gracias a la comprensión de esta alquimia espiritual, la persona se unifica con el Todo, cambiando su percepción sobre la respiración, pasando de ser el protagonista que respira, al que acepta ser respirado por el universo, y, en última instancia, a ser respirado por el Universo, es decir, por Al-lâh. En cada inspiración se inspiran los atributos de Al-lâh y en cada espiración éstos son devueltos a Él. En este sentido es más importante el acto de la inspiración que el de la espiración, ya que la inspiración nos da la vida y la espiración es entrega a Al-lâh de lo vivido. Consideremos que en cada acto respiratorio nos acercamos más al final de nuestras vidas (expiración), sirviéndonos esto de reflexión sobre el sentido de la vida y de la muerte y prepararnos para el último instante de nuestra vida.

 

2. La respiración en el Islam y en el Sufismo

 

Decía el sufí Abu Yazid al-Bistami (m. 874): “Para el gnóstico, el verdadero culto es la respiración”. Y Abu Bakr ash-Shibli (m. 945) comenta: “el Sufismo, Tasawwuf es el control de las facultades y la observación de la respiración”. En la orden sufí naqshabandiya, la respiración es un elemento capital en la vía de transformación espiritual. Su fundador Bahauddin Naqshaband (1317-1389), comenta: “Esta escuela está construida toda ella sobre la respiración. Por eso es un deber para todos los buscadores ser conscientes de la respiración cada vez que inspiramos y espiramos”. Esta es la primera de los once principios en que se fundamenta el trabajo de esta orden. La expresión farsí hush dar dam significa ‘consciencia de la respiración’ y es una de las técnicas más potentes para llegar a desarrollar una consciencia interior.

 

Se dice en un versículo del Corán: “Aquel que dio principio a los cielos y a la tierra, cuando decreta algo, le basta con decir: ¡Sé! y es” (Kun faYakun) (2:16). Y: “En cada respiración, Al-lâh crea mundos que Le glorifican día y noche”. “E hizo (Al-lâh) que su descendencia se produjera a partir de una gota de agua insignificante. (Luego le dio forma e insufló en él parte de Su espíritu. Y os dio el oído, la vista y el corazón 32:7), “…” (33:7), “Y cuando le haya dado forma (al ser humano) y haya insuflado en él parte de Mi espíritu…” (38:71). “El es el Quien os creó a partir de un solo ser (nafs)…” (6:99). “Verdaderamente Jesús, ante Al-lâh, es como Adam. Lo creó de tierra y luego le dijo: ¡Sé¡ Y fue” (3:58).

 

3. Al principio era el Aliento. El Aliento hace la creación y, por consiguiente, crea al hombre (nafs)

 

Al-lâh hizo la Creación por desbordamiento de amor. Su Aliento Misericordioso Kun(‘hágase’, ‘sea’) es el Sonido Primordial, que dio lugar a la Creación. En cada respiración el ser humano se une a esa energía. Este aliento del hombre es espíritu vital, se expande y contrae y forma parte del Aliento del Misericordioso.

 

Al respirar conscientemente, absorbemos sustancias energéticas sutiles que están en el aire. El aire que respiramos sirve para despertar los centros sutiles energéticos del cuerpo; estos centros sutiles, que se conocen en el Sufismo con el nombre de lataif, son cinco y se distribuyen a lo largo del cuerpo y actúan como transformadores de la energía espiritual.

 

Existe una relación estrecha entre el aire y el espíritu, lo que los hindúes llaman pranay los chinos chi. Por esto muchas lenguas vinculan con una sola palabra aire y espíritu. En árabe la palabra ruh nombra a la vez espíritu y soplo vital; por otro lado, respirar en árabe es nafas y personalidad es nafs, es decir, el yo experimentador, carácter, ego o alma. Pues como se dice en el Corán: “Al-lâh creó el universo a través del Hálito del Misericordioso”; es el soplo mediante el cual Al-lâh da la vida y transmite el espíritu (ruh) al cuerpo.

 

En la meditación sufí (dhikr) –es decir, en la pronunciación de los nombres de Al-lâh–, los atributos divinos fluyen por todo el cuerpo gracias a la respiración. En la inspiración, la mente piensa y visualiza el nombre del de la invocación, dhikr; la lengua lo pronuncia –estando ésta conectada íntimamente con el corazón físico–, mientras que el corazón envía sangre por las arterias al cuerpo en cada movimiento sistólico de contracción, llegando a toda célula el efecto purificador de la meditación y eliminando lo tóxico y sacando de lo vivo lo muerto. Pues como dice un versículo del Corán: “No veis como de lo vivo Al-lâh saca lo muerto y lo muerto de lo vivo”. Al hacer dhikr, las células “despiertan” reconociendo a su Creador. El corazón intuitivo Le reconoce como único Señor y Único Creador de los Mundos.

 

Es entonces cuando el cuerpo se “espiritualiza” y, por lo tanto, se “ilumina”. Al sufí persa Ibn Hassan an-Nuri se le veía iluminado cuando hacía dhikr; su nombre an-Nuri significa ‘el iluminado’. El Shayj marroquí Muhammad ibn al Habib había incorporado en su vida cotidiana el hábito de pronunciar en cada aliento el nombre de Al-lâh e incluso durmiendo se le escuchaba decir ese nombre. En cada pronunciación, toda célula se orienta (se “enquibla”) hacia Al-lâh, porque en cada célula permanece el recuerdo de su naturaleza esencial y la el Aliento del Misericordioso (Nafas ar-Rahmani).

 

4. Inspiración, espiración y expiración

 

La presencia de Al-lâh se manifiesta mediante lo que podríamos llamar la “respiración universal”, es decir el Hálito del Misericordioso, mediante el cual, Él Crea y Re-Crea, pues el proceso de Creación no ha cesado desde el “primer instante creador”.

 

Los pulmones son el órgano que establece la función del primer vínculo entre el niño y el mundo exterior en su vida intrauterina. Respirar es vivir y constituye el contrapunto del morir. El miedo paraliza el flujo natural de la respiración y produce bloqueos energéticos y causa enfermedades psicosomáticas.

 

La inspiración nos reconecta con la energía del universo; es un dejarse morir, un entregarse generosamente a Al-lâh en cada aliento. Sin embargo, en la entrega del aliento subyace la vida y, cuanto más abandona el ego la obsesión por la manipulación, más vida se genera. La respiración en la Medicina Musulmana tiene una gran importancia en la salud, pues es la que crea el equilibrio y armonía de los temperamentos en el cuerpo. Regula la alegría, la tristeza, la rabia, los celos y demás emociones. En el tratamiento se considera el efecto que puede causar el medicamento en la respiración.

 

5. La fase de inspiración

 

La vida dura el tiempo que va desde la primera inspiración a la última espiración; a esta última se la conoce como expiración, es decir, morir, expirar.

 

La primera inspiración del recién alumbrado es comenzar a vivir y la vida es expansión, movimiento y calor; pero además es comenzar a morir. También es separación de la madre por la ruptura del cordón umbilical, mediante la cual adquiere el recién alumbrado individualidad y autonomía como ser único. Nacer es alejarse del Origen pero, al mismo tiempo, es ir consumiendo el número de respiraciones que tenemos asignadas antes de regresar al Creador. Por todo esto, los sufíes antiguos lloraban cuando veían nacer un nuevo ser, porque comprendían profundamente el dolor que la separación de Al-lâh conlleva, aunque también sabían la necesidad de este proceso de separación para vivir el “re-encuentro” con el Creador y la recompensa que la criatura obtiene en desvelamientos y comprensión que Al-lâh Le regala por su esfuerzo en la consecución de esta “reunión”. Con la inspiración actualizamos los atributos divinos llevándolos a los centros de la mente, del cuerpo y del espíritu. Abrirse a la respiración y recibir el hálito es recibir la vida, porque el hálito es espíritu viviente. Bloquear la respiración es negación de la vida, es cobardía y miedo a vivir.

 

6. La fase de espiración

 

La espiración es contracción, entrega, abandono, aceptación. Es aceptar la muerte de las impurezas del yo (nafs). Contener el aire es temor a abandonarse, es egoísmo al retener algo que no nos pertenece. Es, en última instancia, temor a la muerte y miedo a lo desconocido; es sufrimiento por aferrarse al mundo del apego y de la ilusión. El último suspiro es abandono de la vida en el plano físico y retorno del espíritu hacia el Originador de los Mundos. Espiración es aceptación de la muerte sin poner resistencia. También es deseo anhelante por el encuentro con el Amado. Dice el Corán: “Toda alma probará la muerte”. El espíritu no morirá, pero la muerte del cuerpo dará un sabor de muerte al espíritu cuando éste se separe del cuerpo.

 

7. La fase de apnea

 

Pero la meditación más importante no es en la inspiración ni es la espiración, es la conciencia en la apnea –parada momentánea respiratoria–, porque es la barrera o barsaj entre lo vivo y lo muerto, entre este mundo (el mundo del espacio-tiempo y de las densidades –mulk–) y el otro (el mundo de los espíritus, de los ángeles, de los entes luminosos –malakut–). La apnea es la separación y diferenciación entre la inspiración y la espiración y el hombre es un “interespacio” barsaj, entre su Creador y la Creación. La inspiración y la espiración no pueden mezclarse –se está inspirando, espirando o en apnea–, como tampoco pueden mezclarse la vida y la muerte –se está vivo o se está muerto–. Un versículo del Corán dice: “Ha dejado que los dos mares se encuentren libremente”, “entre ambos hay un espacio que no traspasan”. Y también: “El es Quien ha hecho confluir los dos mares, uno dulce y agradable y otro salado y salobre. Entre ambos puso un espacio intermedio y una barrera infranqueable” (25;53).

 

Dice Ibn al-Arabi: “Todo lo que está en la tierra cambia de un estado a otro. Así, el mundo de las respiraciones cambia en cada respiración”. “Permite esta realidad que alguien pudiera permanecer en un estado durante dos respiraciones o dos momentos”.

 

La consciencia en la apnea es unión o re-unión con nuestro ser y por lo tanto encuentro en Al-lâh.

 

Por todo lo anterior expuesto podemos decir que entre la inspiración y la espiración existe un secreto que espera ser desvelado por el ser humano y, para desvelarlo, tiene que observar la apnea, recordando en todo momento a Al-lâh.

 

8. Relación entre lo divino y lo humano a través de la respiración y el dhikr de Al-lâh

 

Cada letra del alfabeto árabe tiene asignada una relación entre lo divino y lo humano. Es en el cuerpo y en el corazón donde los atributos divinos se estimulan a través de la recitación del Sagrado Corán o en la repetición de los nombres de Al-lâh. Una de las múltiples formas de recordar a Al-lâh puede ser: “Hasbunallahu wa ni´amal wakil” “Al-lâh me basta y Él es mi mejor Guardián”; repetido 73 veces, purifica el yo de lo que le turba, fortalece al sufí y es aliento y pura compasión para quien lo repite. Es un dhikr para los momento de crisis.

 

9. La recitación del Corán (discriminación y discernimiento)

 

“Y con el Corán hemos hecho descender una cura y una misericordia para los creyentes” (Corán, 17, 82).

 

La recitación del Corán es cura en sí misma; su práctica de recitación conlleva unos tiempos respiratorios definidos, que junto a la dicción correcta de sus palabras emitidas en esta recitación provoca unos efectos transformativos energéticos profundos y de absoluta perfección. Cada palabra del Libro Generoso, cada aleya posee un significado emanado directamente de la “Fuente”, que transciende la temporalidad (palabra de Al-lâh eterna, no creada) y que posee en sí misma siete niveles o planos de comprensión y de efecto transformador.

Se podría decir, en términos absolutamente alegóricos, que el Corán, su recitación, es la “Sinfonía Perfecta”, la “Sinfonía del Universo”, la “Sinfonía del creyente sometido en el Universo”. La Recitación da pleno reconocimiento y sometimiento a Quien, en su infinita generosidad, regaló al hombre el conocimiento de Su Palabra Perfecta para que con ella aprendiera a respirar en adoración completa a Él debida y se liberara así de todos los yugos y padecimientos que el velo de la ignorancia le acarrea

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